Casi era el mediodía cuando Elijah y Enelya se reunían con Jensen, en una esquina de la ciudad, no muy en el centro pero bastante concurrida.
-¿Cómo dejaste que se perdiera? –dijo Elijah muy molesto, mientras marcaba el número de móvil de Mel.
-No íbamos juntos.
-¿A quién se le ocurre dejarla sola?
Jensen arqueó una ceja.
-¿Qué le pasa?
-Mejor no preguntes –le respondió Enelya.
-No tiene cobertura… -musitó Elijah mirando su movil.
-Eso te lo había dicho yo –le empezó a decir Jensen cuando Elijah le miró frunciendo el ceño.
-Se supone que debes estar pendiente de ella, ¡que la tienes que cuidar! ¿Se puede saber porqué no te centras un poquito?
-¡Uoh! ¡Chico, hay que ver! ¡Tampoco es para tanto! ¡Sabe el nombre del hostal, no puede estar muy lejos y ningún japonés va a comérsela!
-Es mejor separarnos –dijo Elijah empezando a caminar -¡Prefiero ir solo! –dijo girándose un momento hacia Enelya.
-¿Es vuestra primera discusión?
-Espero que sea la ultima –suspiró ella y Jensen se hecho a reír -¡No es gracioso! ¡Para nada!
-¡Es muy tierno! Estáis en ese momento tan dulce en el que le importas tanto que le molesta cualquier cosa que hagas.
-¿Si? Pues a ver si te parece tan “dulce” cuando sepas que tienes la culpa.
-Es que necesito ser el centro de vuestras vidas, ese “yoismo” que me posee es más fuerte que la amabilidad o la gentileza que, por supuesto, también cabe en mí ser. ¿Y qué hice?
-Ser muy amigo mió: demasiado.
-Vamos a cruzar por ahí, hay menos personas ¡oh, no, no, espera! ¿Qué demonios es todo esto? ¡Noto que necesito aire! –Enelya tiró de su muñeca hasta cruzar al otro lado de la calle -¿Cuántos eran? ¿Millones? ¡Un ejercito entero cruza este paso de peatones cada minuto!
-Él dice que no son celos, pero entonces ¿qué es?. Parece que le molesta si estoy contigo, se ha puesto hecho una furia solo porque pasé la noche contigo ¡y sabe perfectamente que no hubo ni habrá jamás nada entre nosotros!
-Puede que tenga ra´zon.
-¿Qué dices?
-Bueno, solemos estar mucho tiempo juntos y te escudas en mí muchas veces. Deberías cambiar el chip, al fin y al cabo se lo debes, es tu novio.
-¿Y dejar de ser tu amiga?
-¡A veces me encanta lo drástica que eres!
-No quiero que me imponga sus órdenes. Ni que cambie mi vida.
-Eso es imposible, te morías por que Elijah entrara en tu vida y sabias que algunas cosas iban a cambiar. Ahora plantéatelo así: imagina que él está siempre con mel. Que le cuenta las cosas, que forma parte de su vida de un modo diferente, especial… ¿no te sentirías tú apartada?
-Quizás.
-Joder ¡que bueno soy!
-Bueno, bueno, pero ¿eso que significa? ¿Qué tengo que alejarme de ti?
-No tiene porque lastimarte tanto. No vamos a dejar de vernos. Es solo que debes confiar más en Elijah. Ya sé que es extraño, que le amas mucho, mucho pero que no es tu mejor amigo. Intenta que lo sea, yo no soy celoso. Lo soportaré con tal de no tener que aguantar otra mirada radioactiva asesina como la que me ha lanzado hace un segundo.
-Imagino que tienes razón, pero aun así… -descendió su mirada hasta sus pies.
-¡Al fin y al cabo, quizás algún día dentro de este milenio, me declararé a Mel! –ella le miró -¡Y también cambiarán las cosas para mí! Tu lugar esta junto al chico al que amas, así como el mío será estar al lado de la chica que amo.
Enelya sonrió levemente.
-Creo que Mel es una chica con suerte.
-¿Ves? Son ese tipo de comentarios que debes evitar hacer delante de Elijah porque le he visto manejar el móvil con destreza. Una mañana podría despertarme con el 555 incrustado en mi frente ¿sabes lo que quiero decir?
-¡Es que contigo me lo paso tan bien!
-Soy tu juguete preferido, lo se.
-Y siempre estas con esa aparente calma, aunque estés nervioso, parece que todo lo llevas con ese aire… por ejemplo ¿no te asusta que mel pueda estar en peligro?
-¿Por qué? ¿Lo de Godzila resulta que es cierto? ¿Hay un lagarto gigante de cincuenta metros paseándose por Japón? –Enelya rió por lo bajo -¡Estará haciendo fotos y riéndose con algún extranjero, digo, japonés! Aquí los extranjeros somos nosotros. Me llamó porque sabía que la ayudaríamos a encontrarse pero no estaba asustada ni mucho menos preocupada. Ya sabes como es Mel, Enelya. Su independencia es un gran punto a su favor si ha de perderse en Japón. Es una persona con la que es fácil llevarse bien, hará amistades aunque no hablen el mismo idioma.
-Cuando hablas de ella te iluminas.
-No, eso es la radioactividad en forma de malas vibraciones que me envió tu novio.
-¿Y a qué esperas para declararte?
-Al momento.
-Al momento –repitió ella – y él asintió -¿Y cuándo…?
-Lo sentiré, nada más.
-¡Yo creía que ibas a declararte a Enma! –Jensen la miró – Cuando ella tenía que venir, ya sabes…
-¿Qué ocurre con Enma? Estáis las dos como obsesionadas con ella. Mi me preocupa más Bianca, la verdad. Tanto silencio por su parte me da mala espina y cuando regresemos a la facultad, el último año, el último año, el último año…
-Pareces un loco repitiendo eso.
-Lo sé, pero me encanta como llenan mi boca esas palabras….Pues cuando regresemos, estoy seguro de que habrá pensado algo. ¡Y yo apareceré para defenderla!
-Con tus nuevos poderes radioactivos.
-¡Ah, vas aprendiendo! –Enelya volvió a reír.
Jensen la abrazó con cariño.
-No debes ponerte triste cuando Elijah se enfada. Porque eso quiere decir que le importas mucho.
-Pero me asusta y… me duele –él iba a apartarse pero ella le retuvo – Resulta reconfortante.
-Si, bueno, pero…no creo que sea lo mejor que pueda ver Elijah en este momento…
-No –dijo apartándose – Me refiero a tener un amigo como tú.
-Lo sé –ella le dio un suave golpe en el brazo -¡No, es cierto, lo sé! ¡El único ser, maligno dicho sea de paso, que no me valora, es tu hermana pequeña!
-Si yo te la suavizo, tú suavizas a mi padre, sabes que te adora.
-Dile que me hice la cirugía, que mis ojos cambiaron de verde a azules por un extraño efecto secundario y que lo del tamaño esta en amos de abogados.
-¿Aquella de allí es Mel?
Ambos miraron en la misma dirección.
-Llama a Elijah tú: al “Elijah-movil” –le dijo Jensen –Y reuníos en algún sitio. Hablad.
-Gracias.
-Y dame el primer hijo que tengáis.
-Un piojo te voy a dar.
-….Eso no me lo esperaba.
-Anda ve con ella, yo voy a ver si arreglo las cosas con mi novio. ¡Y no dejes que se pierda otra vez!
-¡por un piojo lo que sea! –dijo alejándose.
Enelya le observó sonriendo y después, marcó el número de Elijah.
miércoles, 14 de enero de 2009
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AH!!! tener un amigo asi, es maravilloso, de eso si puedo presumir, mi amigo Manuel, de las clases de ingles es asi, obviamente no en el fìsico, pero su forma de ser es igual.
ResponderEliminarBesos.