miércoles, 14 de enero de 2009

Capitulo 23

-La tenía delante. Nos encontrábamos en un lugar donde el aire olía a mar y una suave brisa mecía sus cabellos de una forma natural y enigmática. Me acerqué a ella y la abrace en silencio mientras la puesta de sol dibujaba su perfecta silueta, ahora fundiéndose con la mía. Todo parecía ser tan perfecto que me costaba respirar. Y entonces le susurré al oído unas tontas palabras que la hicieron sonreír. Aquel sonido hizo que mi corazón palpitara con tanta fuerza que a punto estuve de desmayarme. Y entonces le dije que me gustaba sentirla cerca, que necesitaba saber que estaría a mi lado siempre. Que la quería. Y entonces ella se apartó de mí. Nos miramos a los ojos y el silencio quedó interrumpido por una risa alocada por parte de ella. Sonreí sin entender y ella me lo aclaró todo. Me dijo que había sido más pronto de lo que esperaba y que le gustaría disfrutar de ese momento. El momento en la que me decía que no me correspondía, que me rechazaba, tan solo para hacerme sentir lo que yo le hice sentir a ella. Que lo había planeado todo concienzudamente, que no había amor, solo venganza. Que desearía poder fotografiar mi cara para recordar ese instante…. –Jensen, sentando sobre la colchoneta, levantó la mirada hacia Elijah que se había quedado a medias al ponerse el jersey.
-E… -balbuceó.
-Eso es todo –le dijo Jensen –No hay más, me desperté así, con ese horrible sueño.
-Bueno…-terminó de ponerse el jersey- ¡Es solo un sueño!
-¡Quizás no! –exclamó Jensen. Elijah le miró sorprendido - ¿Y si es un sueño premonitorio? ¡Estamos en Japón y…!...Ya sabes, esas cosas pasan.
Elijah suspiró por lo bajo y se sentó frente a su amigo.
-Escu…un momento, espera –abrió los ojos y Jensen le miró atento -¡Calla, creo que oigo pisadas! ¡Es Godzila! ¡Estamos en Japon y esas cosas, ya sabes, pasan!
-No te rías de mi, ya me siento con el corazón fatigado como para soportarte.
-Haz lo que quieras –dijo levantándose – Esta mañana tengo planeado un día precioso con mi novia y después veré el modo de poder conseguir estar con ella a solas.
-Depravado.
-Ni hablar, no se trata de eso. Se trata de sentirse tan unido a una persona que necesitas formar parte de ella, necesitas sentir que estáis conectados –frunció el ceño –No es solo sexo, de hecho no tiene nada que ver.
-Vale Shakespeare, vete a cazar mariposas y hadas mientras yo me quedo aquí en posición fetal hasta la hora de la comida.
-Hasta luego –le dijo Elijah sonriéndole al pasar por su lado –Si quieres un consejo…
-¿En tu consejo sale Godzila o Mazinger Z?
-Sal. Olvida tu sueño. Diviértete. Y busca la manera de acercarte a Mel. Y si es posible, solo si lo es, esfuérzate en no cagarla.

Elijah cerró la puerta corredera y al ver a Mel al final del pasillo se apresuró para pararse a su lado antes de que llegara al comedor.
-Estas muy misterioso –le dijo ella –Y es demasiado temprano para mí.
-¿Dónde está Enelya?
-Retozando un poco más. Ayer noche nevó y la tuve despierta: soy así de insensible y cruel. ¿Y tú? ¿Ya te merendaste a Jensen?
-Enelya pasó la noche con él.
-¿Qué? –Elijah la agarró del brazo con suavidad y la apartó hasta la entrada que llevaba al jardín exterior.
-Hace poco Enelya me contó, sin dar muchos detalles, que pasó la noche con Jensen.
-¿Y porqué lo decimos en bajito y a hurtadillas?
-Porque no quiero que ella sepa que te comento esto, necesitaba preguntarte algo.
-De verdad, hoy te has levantado de un misterio… ¡tengo hambre¡ -sollozó ella apoyándose en su brazo.
-Cuando hacen esas cosas, cuando ella… -Elijah guardó silencio y Mel se enderezó mirándole. Parecía preocupado o afectado de verdad – Sé que son muy amigos, lo entiendo, pero que me aparte de su vida de ese modo me parece hasta cruel. No quiero tener que explicarle la diferencia entre “amigo” y “novio”, pero me hace sentir tan… mal….
-Ya han quedado otras veces, no hay nada…
-No me refiero a eso. Me refiero a ese nivel de confianza, me refiero a que se supone que estamos en un punto en el que estamos unidos de tal forma que somos uno ¿me sigues? Y ella no confía lo suficiente en mí como para explicármelo todo. Prefiere recurrir a Jensen. Y dime la verdad, Mel ¿a ti no te hace sentir desplazada? Parece que vayamos un paso por detrás de ellos. Es injusto. Me corroe por dentro. No me molesta que sean amigos, sabes que confío en Jensen y en ella, no se trata de eso…. Pero….
-Sí –interrumpió ella. Hizo una sonrisa triste, casi forzada –Pero es mejor tenerles cerca que no tenerles.
-Me niego a esto.
-¿Qué?
-Me niego a sentirme de este modo, con esta presión en el pecho –dijo cerrando su puño a la altura de su corazón. Mel lo observó en silencio y después levantó la mirada hasta los ojos de Elijah – Si esto sigue así, sé que acudirá a él antes que a mi cuando tenga un problema. Y si lo permito se alejará más de mi y cuando un día le diga que no vaya a él…-suspiró por lo bajo – Entiéndeme, no estoy celoso, te lo aseguro y no tengo nada en contra de Jensen, es mi mejor amigo. Y creí que quizás tú me entenderías. Además –le dio un suave golpe en el brazo -...tú eres mi mejor amiga.
-No sé cómo puedo ayudarte, Elijah…
-Escuchándome me ayudas bastante. Y si me dices que no son paranoias mías y que no actúo de un modo irracional o infantil también me ayudarás mucho.
-Elijah –ella apoyó su mano en el hombro de su amigo - …ser irracional va ligado a ti, pero tranquilo, paranoico amigo, yo siempre estaré a tu lado, aunque sea el infantil.
Elijah sonrió.
Ambos se dirigieron al comedor donde se encontraba Mika, con su kimono blanco con algunas flores azules y rosas, arrodillada de forma tradicional, frente a Jensen, sentado con las piernas cruzadas.
-¿Qué? –preguntó él -¡No! ¿Cómo es posible? “Jen-sen” –dijo dando un suave golpe sobre su mano con cada silaba.
-¿Jin-sen? –dijo ella.
-¿Qué cuernos…? ¡No!
-¿Jan…?
-¿En Japonés no existe la “e”? –preguntó girándose hacia ellos.
-¿Y qué más dá? –preguntó Elijah sentándose frente a él, dejando una pequeña mesa entre ambos-Sustituyen tu nombre o parte de el por el kun o el sama.
Mika se levantó de forma lenta y elegante. Sus pasos eran cortos pero rápidos. Pasó por al lado de Mel y de Enelya cuando entraba en la sala.
-¡Hay tanta nieve que parece que estamos en la tierra de algodones! –dijo Enelya sentándose al lado de Elijah acurrucándose.
-Podemos ir de excursión a la estación de esquí –le dijo mimoso él.
-¡Sería prefecto! –exclamó ella –Pero no sé esquiar mucho….
-No importa, no pensaba presentarte a ningún concurso.
-Ah, es un detalle –sonrió ella. Se giró hacia Mel -¿No vienes a sentarte? Pareces una estatua ahí quieta, parada y en silencio.
Mel les miró mientras ellos la observaban en silencio y segundos después sonrió.
-Creo que bajaré a la ciudad a comer algo. No os importa ¿verdad? –sin a duras penas dejarles tiempo para responder, dio media vuelta y salió de la sala.
-¿Y bien? –preguntó Enelya mirando a jensen.
-…Qué –preguntó él.
-No dejarás que vaya sola ¿verdad?
-¡Di claramente que quieres quedarte sola con tu “Li-kun”¡ -dijo Jensen levantándose.
-¿Qué es un Likun? –le preguntó Enelya a Elijah.
-¡Ah, Jensen, nada de estupideces, ni Godzilas!
-Si, si –dijo saliendo de la sala.
-Espero que eso tenga un significado positivo –dijo ella.
-Ha tenido una noche un poco movida, pero no es nada grave.
Ella sonrió.

Habían estado paseando por los jardines de una de las casas Imperiales más antiguas de Japón, bajo los copos de nieve diminutos que empezaban a cubrir el suelo con tranquilidad.
Enelya se frotó las manos. Sus guantes eran suaves y calidos. Su abrigo también.
Y sin embargo, tenía frío.
Miró a Elijah, que caminaba su lado de forma distraída. De vez en cuando se paraba a hacer alguna foto y comentaba cosas sin profundizar demasiado.
Enelya oyó sus propios pasos al pisar el puente de madera que permitía llegar al otro lado del río. Los cisnes estaban refugiados en sus nidos, las flores se cerraban por el frío.
-¿Va todo bien? –preguntó ella. Su voz le sonó extraña, llevaba sin hablar mucho tiempo. No se había dado cuenta de ello hasta ese momento.
-Hm –asintió Elijah sin mirarla, buscando algo que fotografiar. Enelya se paró y él detuvo sus pasos poco después, girándose hacia ella -¿Tienes frío? ¿Quieres que regresemos?
-Es como si no estuvieras aquí. ¿En qué piensas?
-En nada.
-No es cierto –dijo ella acercándose a él -¿Ocurre algo?
-No sé cómo explicártelo, aun no encuentro las palabras para hacértelo entender –ella abrió sus ojos y él siguió diciendo con aparente tranquilidad- … es mejor no hablar aun.
-¿De qué?
-No insistas, no quiero discutir.
-¿Discu…? –él reemprendió el pasó y Enelya tiró de su muñeca obligándole a parar. Se situó frente a él, mirándole a los ojos -¿De qué hablas?
Elijah guardó silencio unos segundos. Una pareja pasó por su lado y sus niños gritaron mientras atravesaban corriendo.
-Sé que eres muy amiga de Jensen –empezó a decir él – Entiendo que os contéis cosas, sé lo que es tener amigos. Pero a veces conseguís que me aparte de un modo que me hace sentir mal.
-¿Estás celoso?
-No –dijo casi sin dejar que ella terminara su frase – es más complicado que eso. Cuando fuiste a su casa, a pasar la noche, hablaste con él de algo que no has compartido conmigo.
-Hay cosas de las que no…
-¿Trataba de mi?
-¿Qué?
-¿Hablaste con él sobre algo en lo que yo tenía que ver?
Enelya desvió su mirada un momento.
-Pero aun así... –dijo ella.
-No hay excusas –le replicó él – No intentes justificarte, Enelya. Deberías hablar conmigo y no con él. Deberías confiar en mí un poco más.
-Confío en ti –dijo ella con cierta molestia. Se sentía atacada y en parte enfadada porque creía entenderle aunque no quisiera admitirlo –Pero es normal que le cuente cosas a él. Es mi mejor amigo.
-Pero cuando sales con alguien algunas cosas cambian. Dejas de ver a tus amigos tan seguido. Compartes cosas con tu pareja. Haces…
-¿Quieres que deje de hablarle o de verle o de contarle cosas?
Elijah suspiró.
-No. Quiero que hables conmigo en lugar de refugiarte en él.
-¿Sientes que le hago más caso a él que a ti?
-Me siento a cien mil años luz de distancia de los dos, la verdad. Y no debería ser así. ¿Cómo te sentirías si yo se lo contara absolutamente todo a Mel, sin contarte a ti la mitad?
-Estás enfadado –dijo Enelya.
-Un poco. Lo cierto es que si, estoy molesto.
-Es una estupidez quedarnos aquí. No me apetece estar a tu lado como un perrito –dijo Enelya.
-No eres un perrito.
-¡Pues me siento así! ¡Esperando complacerte en todo y sintiendo que estás enfadado conmigo! ¿Qué pretendes que haga? ¿Qué sonría y te diga que me parece bien? ¡Pues no! ¡Jensen es mi mejor amigo, me escucha, me entiende! ¡Y a veces necesito….!
-¡Y yo no puedo ofrecerte ese apoyo! ¿No es cierto? ¿No puedes encontrar en mí ese respaldo? –su móvil sonó en ese momento. Lo sacó de su bolsillo y frunció el ceño –Ah genial, es tu gran súper mejor amigo –descolgó -¿Sí?
Enelya desvió su mirada. Estaba muy enfadada y tenía ganas depender de vista a su novio.
-Es mejor si yo me voy a casa…
-Tenemos que ir al centro –dijo Elijah colgando y guardado el móvil –Mel se ha perdido.
-¿Qué?
-Estaban juntos y se han separado. Vamos.
-¡Pero puede estar en cualquier lugar! ¡Y no domina el idioma, ni siquiera el inglés!
-Solo tenía que declararse a esa chica, no entiendo cómo demonios puede ser tan idiota –dijo acelerando el paso.
-No es culpa suya, puede que mel se distrajera…
-¡Oh, por favor, no le defiendas ahora!
-¿Y tú porqué le atacas?
-¡Porque le conozco!
-¡Y también conocemos a Mel! –ambos se pararon y se miraron.
-De acuerdo, dejemos esta discusión aquí y ahora. Lo importante es encontrar a Mel.

1 comentario:

  1. Ah!!!, los pleitos de los enamorados.
    Hasta cierto punto, pero sòlo hasta cierto punto tiene razòn Elijah, aunque tambièn el debe entender que a veces necesitas la opiniòn o el consejo de alguien neutral como en este caso puede serlo Jensen, en fin voy al siguiente capìtulo a ver como termino esta discusiòn.
    Besos

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