miércoles, 14 de enero de 2009

Capitulo 21

Jensen miró la hora de su despertador mientras se incorporaba perezosísimamente.
Eran las cuatro de la mañana y muy pocos minutos. Definitivamente, la peor hora para recibir visitas.
-¡Tu amiga quiere verte! –le dijo Key desde la puerta, con tono desagradable. Y dijo algo en su idioma dando un leve golpe en la pared al tiempo que desaparecía.
Tampoco le había hecho mucha gracia despertarse con el ruido del timbre de la puerta sonando a un ritmo de lo más insistente.
A duras penas se había incorporado del todo, vio a Enelya asomándose en la puerta.
Jensen se dejó caer en la cama.
-¡No, no te vuelvas a dormir¡ -casi gritó ella y alguien respondió algo desde una de las habitaciones y por el tono, no fue agradable.
-Estoy seguro de que esto es ilegal –murmuró él retozando en la almohada mientras ella cerraba la puerta y encendía la luz -¡Aaaah! –alguien aporreó la pared.
-¿Acaso eres un maldito Moway? –se quejó ella sentándose a los pies de la cama.
-¿Quién?
-¡esos bichos que no podían ver la luz, ya sabes! ¡Los Gremnlis! –le dio un golpe en el pie -¡Oh, es igual! ¡Necesito hablar contigo!
-Ahora tienes novio, ve a hablar con él –dijo cerrando los ojos.
-¡No puedo! –alguien lanzó algo contra la pared de Jensen y sonó como si se derribara media casa. Él se incorporó y se frotó la cara.
-Tenemos que repasar el nivel de confianza que hay entre los dos. Antes no hacías estas cosas y con novio no deberías hacerlas ahora.
-Mi padre lo sabe –Jensen la miró – No sé cómo lo supo, yo…
-¿Lo sabia la lagartija de tu hermana pequeña?
-Ella no es una lagartija, solo es una cría de quince años muy, muy consentida que quiere llamar la atención.
-Me dio una patada en la pierna, casi me mató por las escaleras, en tu cumpleaños me lanzó media tarta y su puntería es mucho mejor que la de cualquier lanzador de cuchillos ¡y quiera dios que no se le ocurra cambiar la comida por los cuchillos¡ -Enelya puso los ojos en blanco y suspiró - ¡Y enseñó a su maldito lagarto grimoso a perseguirme y morderme¡
-¡Por favor¡ -rogó ella – El problema no es cómo se enteró, si no que lo sabe. ¡Y sabes cómo es mi padre!
-Una persona muy respetable, de esos clásicos que devoran puros de marca y leen un libro de tapa dura en el rincón mejor ambientado de la casa, bajo la tenue luz de la lámpara.
-Había olvidado lo bien que te llevabas con ese ogro tradicionalista de ideas retrogradas… -dijo Enelya entrecerrando los ojos.
-Porque los dos tenemos clase.
-No. Porque los dos tenéis dinero.
-¡Mi padre lo tiene!
-¡Pero tú lo tendrías si no furas terco como una mula y quisieras pasar las penurias de trabajar en una tienducha, querer abrir un negocio con un futuro inestable…¡…El mio me obliga a ganarme el dinero con el sudor de mi frente para que sepa “apreciar” los valores de la vida. Y mi madre le dice que si a todo, su mundo gira alrededor de Nancy ¿te das cuenta de lo desgraciada que soy?
-Oh si, porque nos dieron un gran tanto por ciento del dinero para ir a Japón, porque te pagaron esos días en un balneario el año pasado… ¡oh que desgracia la tuya! –se burló él –Y no menciones a mi padre, hablamos del tuyo.
-Tu padre besa la tierra por la que pisas, Jensen. Te daría lo que quisieras.
-El problema es que yo no quiero lo mismo que tú, no quiero a un Elijah en mi familia. Y no es porque no le aprecie pero me atraen más las mujeres.
-¡Tienes que ayudarme a convencerle de que Elijah es lo mejor para mí! ¡Sabes que quiere a un rico heredero de la corona para mí y Elijah no es de casa de sangre azul, por así decirlo¡
-¿Y qué ha dicho Elijah de todo esto? –preguntó Jensen apoyando su espalda en la pared.
-No sabe que mi padre lo sabe. Ni sabe lo clasicista que es mi padre. No conoce nada de mi familia, no es como tú, que ya les tienes puesta la etiqueta a cada uno.
-No a todos, a tu madre aun no le hice la ficha –sonrió burlón él.
-¿Qué hago?
-¡No venir a las cuatro de la mañana para contarme los líos amorosos en los que te encuentras!
-¡Tú no me cuentas los tuyos, vengo yo a contarte los míos!
Alguien gritó algo y otro le gritó algo al que había gritado antes, cada uno en su idioma correspondiente.
-Eres mi “mejor amiga” –dijo ella pestañeando con exageración.
-¿Y crees que puedo pensar algo a estas horas?
-El viaje a Japón es pasado mañana y mi padre no le dejará venir o no me dejará venir a mí. ¡Ven mañana a comer a casa de mis padres!
-Mañana tengo que hacer la maleta.
-Si me ayudas te contaré una cosa de Enma que te va a dejar los pelos como escarpias.
-No –se inclinó un poco hacia ella – Cuéntame cosas de Nancy, sus puntos débiles, sus medios….
-Es mi hermana pequeña, Jensen, no puedo hacerle eso.
-De todos modos no hay nada de Enma que pueda interesarme.
-¿Por qué pones esa voz y te haces el interesante? –le preguntó ella – No la conoces tan bien, créeme.
-¡Ya sé¡ -dijo de repente, asustándola, como si no la hubiera estado escuchando -¡Si te ayudo con tu padre, tú me ayudas a mí!
-¿Con tu padre? –preguntó ella arqueando una ceja.
-¡Deja de hablar de mi padre! No, para declárame en Japón como es debido.
-¿Declararte? –casi gritó ella y en unos segundos alguien abrió la puerta.
-#&**•••#’@#&/> –dijo Key agregando - ¬¬ - antes de salir de la habitación.
-¿Te vas a declarar en Japón? –preguntó ella mirando a Jensen -¿Te lo has pensado bien?
-Joder, demasiado –respondió él –Deberías alegrarte, al fin y al cabo era algo predecible ¿no?
-No sé…
-Y es tu amiga.
-Bueno, si, pero…
-¿Me ayudarás? –le preguntó él.
Enelya se quedó pensativa y después asintió sin estar convencida.
-¿Puedo quedarme a dormir en tu casa? No quiero volver sola a esta hora…. –dijo con voz de cachorrito.
-¿Y para venir no tuviste problemas?
-No pensé mucho –dijo Enelya.
-¿Y qué diría Elijah si sabe que te has quedado a dormir en mi casa?
-Nada, hoy se quedó con él Mel. A mi no me importa, entiendo que son amigos y que se tienen que contar cosas y se añoran… -se sentó cómodamente sobre la cama y también se apoyó en la pared recogiendo sus piernas para rodearlas con sus brazos –Noto como han cambiado las cosas. Tú y yo ya no hablamos tanto.
-No recuerdo haber hablado contigo a las cuatro de la mañana en mi vida, así que si, las cosas cambian.
-¿Cómo has estado? No sé, en fin ¿qué ha sido de tu vida?
-Elijah quiere modernizar el local y su padre nos matará y le desheredará cuando lo sepa.
-Seguramente –dijo ella apoyando su mentón sobre los brazos.
-Le propuse abrir un local nuevo, pero quiere ese, porque era de su abuelo y del abuelo de su abuelo. Este año tenemos que ponernos las pilas, al acabar el curso deberíamos abrir el local o estar a punto.
-Estás ilusionado ¿eh? –sonrió ella.
-Podré demostrarle a mi padre que puedo hacer cosas sin su dinero.
-Te quiere y por eso siempre esta con la billetera, no es porque crea que eres incompetente.
-Tu padre te quiere y por eso siempre esta con el perro a punto para atacar a cualquier pretendiente. No es porque crea que no tienes buen gusto, es que no se fía de los chicos.
-Tocuhe –dijo ella bostezando.
-¿De verdad Mel esta en casa de Elijah esta noche? –ella asintió cerrando los ojos –Y se pondrán al día ¿verdad?
-Hm –susurró ella –Seguramente.
-Entonces ¿también querrá ayudarme?. Al fin y al cabo ya lo sabréis los dos ¿no? –la miró -¿Cómo puede una persona normal, dormirse en esa postura? –quitó la manta que cubría sus piernas y se levantó. Se acercó a ella lentamente para no despertarla y cuando estaba a punto de tocarla, ella abrió los ojos y gritó. Él dio un brinco hacia atrás y tropezó con la silla para caer al suelo con ella. Los compañeros de piso aullaron como lobos feroces.
-¡Lo siento, me asusté¡ -se disculpó Enelya colocándose a gatas sobre la cama-¡Me quedé dormida, no te esperaba!
-¡No iba a comerte, solo a colocarte en otra posición más normal! –dijo frotándose la cabeza.
-Lo siento….¿esa foto es la que nos hizo Elijah?
-Llama a una ambulancia y olvida la foto…
Enelya se levantó y la cogió mientras él se levantaba.
-No la recordaba, fue otro frustrante intento fallido… ¿por qué la guardas?
Él suspiró.
-No quiero hablar de esa foto a las cinco de la mañana, quiero dormir. Pregúntale a Mel, estuvo aquí esta tarde y se lo conté a ella… -pasó por detrás de Enelya que dejaba la foto en su sitio agregando –Soy un ser sensible ¿sabes? También tengo mis momentos, mis cosas…
-Ya lo veo –sonrió ella -¿A dónde vas?
-Al sofá. Cuando Elijah sepa que viniste ya pondrá los ojos como platos, pero si encima se entera de que dormimos en la misma habitación me matará y después te matará a ti.
-A mi no; me quiere.
-Ññññ…-dijo saliendo de la habitación.
Enelya sonrió y se sentó en la cama.
-Es una lástima que al final se haya decidido por Enma…es un chico tan encantador y bueno… -se tumbó y bostezó – Menos mal que solo hay un padre.

1 comentario:

  1. Oiiiiii...es lo que muchas necesitamos un par de amigos como lo son Jensen y Elijah, son de un tierno los dos, en fin muy lindo, algunas cosas cambiaron, esperemos que en los siguientes sepamos màs de los padres de Enelya y el porque no quieren a Elijah.
    Besos.

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