-¡Enelya, vamos, nos va a pillar el amanecer! –gritó Mel desde las escaleras. Miró su reloj y desvió su mirada hacia Enma, que le sonrió.
Se encontraban esperando a su amiga en las escaleras que llevaban a la casa de Elijah.
Enma llevaba unos pantalones negros ajustados, unas botas que le llegaban casi por la rodilla, con tacón de aguja. Mel no le había visto la parte de arriba porque Enma llevaba una hermosa chaqueta de piel de color canela y para rematar sobre estilos y tendencias, un gorrito de verano que cubría lo que debería ser un espectacular peinado que recogía su media melena. Iba maquillada como una modelo, los ojos con sombra y una línea roja que combinaba con sus labios. Además, llevaba unos pendientes que brillaban casi más que la luna que en aquel momento se asomaba por uno de los respiraderos de la escalera.
Mel dirigió la mirada hacia el suelo, sonrojándose un poco.
Llevaba una camisa de manga larga de color blanco, con un escote en pico no muy pronunciado, cerrado con un fino cordón negro que zigzaveaba desde la punta hasta dejarse caer por encima de dicho jersey. Las mangas eran un poco anchas, no demasiado. Llevaba una minifalda de color negro plisada y unos zapatos elegantes de color negro azabache, más cómodos que elegantes a decir verdad. Sujetó su pequeño bolsito con ambas manos. Podría llevar algo de maquillaje ahí dentro y solucionar la sensación de ir a destono con la hermosa modelo sacada de una revista juvenil, pero llevaba un movil, las llaves de casa y la cartera con algo de dinero.
-¡Ya voy, ya voy¡ -se quejó Enelya saliendo por el portal.
Estaba radiante.
No importaba mucho la ropa que llevara porque estaba radiante. Feliz, alegre… ¡radiante!
Un vestido blanco, que le llegaba justo por encima de las rodillas. Los hombros cubiertos con una tela que dibujaban sus pequeños hombros perfectos y que se juntaba en forma de pico en la parte de delante, con un diminuto pero lindísimo lacito que ataba ambos extremos.
Se había maquillado muy poco. La sombra de los ojos y poco más…Su pelo caía sobre su espalda de forma suave.
-¡Oh, demonios¡ -exclamó Mel y no pudo decir nada más porque en ese momento salió Mugs gritando por la puerta que estaba justo delante de Enma, que gritó del susto y de la impresión, las chicas gritaron a sollozos subiendo todas al estudio de Elijah casi atropellándolo al encontrarle en la puerta, dispuesto a despedirse una vez más de su amada.
-¡Descaradas! ¡Frescas! –rugía.
-¡Cierra, cierra! –gritó Mel.
-¿Qué es eso? –preguntó Enma llevándose las manos al corazón.
-Mierda, suerte que no nos lanzó uno de sus gatos…-musitó Enelya y miró a Elijah. Ambos sonrieron.
-¿Estáis seguras de querer salir solas? –preguntó con voz inocente –Os podría acercar a donde fuera…
-Noche de chicas –dijo Enelya.
-¿Y si esto es un aviso? –insistió él.
-Te llamaremos para que vengas a rescatarnos con tu Lijmovil –le sonrió tiernamente Enelya.
-¿Qué es eso? ¿Un juego entre ambos? –preguntó entrecerrando sus ojos Mel. Ambos enamorados se sonrojaron- ¡Ay, dios, no quiero saber más¡ -Enma sonrió.
-De acuerdo –asintió él –Id con cuidado, no os divirtáis mucho –besó a Enelya que le devolvió el beso. De repente, alguien la arrancó de sus brazos.
-¡Nos vamos! –decía Mel arrastrándola por las escaleras.
Enma sonrió tímidamente al pasar por su lado y él suspiró.
-¿El Lijmovil? –preguntó más tarde Mel, caminando al lado de Enelya.
-¿Por qué no podemos salir con los chicos? –preguntó apenada Enelya.
-No vas a despedazarte por alejarte de él un par de horas….
-La verdad es que ha sido muy bonito –dijo Enma. Ambas la miraron –Creo que es el mejor sentimiento del mundo –y agregó como un anuncio de perfumes - ¡El sentimiento de correspondencia al amor de otro¡
-Diablos… -dijo Mel parándose. Ambas la miraron parando unos pocos pasos más adelante-Estoy con la enamorada-hasta-las-venas y…y la criatura perfecta. Creo que es mejor dejarlo…Me siento el Yeti.
-¡Para nada! –dijo Enelya agarrándola del brazo -¡Llamaremos a un taxi y esta noche nos lo pasaremos genial! ¿Verdad, Enma?
-¡Por supuesto¡ ¡esta noche el mundo caerá sobre nuestros pies!
24.05
Un pase de Karaoke a pleno pulmón, con la desafinación propia de unos delfines mareados y un gran subidón en la parte “AI GILOLUEIIIIIII LOVE YOUUUUUUUUUUUUUUUUU” de Witney Hoston, aunque pidieron a la Parton, la autora de la canción.
24.55
Movilización al baño.
Cola de tres Kilómetros
1.11
Indignación por el mal estado de los baños.
Hacia la barra.
Reírse por una pareja que canta algo en chino, dando saltos y sacando a los más mayores de la disco.
1.25
Enma rechaza la quinta proposición
1.26
Enma da un bofetón a un hombre de peludo aspecto y gafas de sol (¿gafas de sol?)
2.00
Dejan la pista para ir a beber algo.
Mel insiste n que no quiere bailar más, se ríen.
Enelya es invitada a una copa de Champagne por un desconocido.
La rechaza.
2.05
Mel se deprime porque nadie le dijo nada.
2.30
Mel casi se ahoga al entrarle la risa tonta al ver a Enma cantando “Las chicas son guerreras” con una tímida Enelya que casi se cae del escenario.
2.33
Mel se avergüenza de ser el centro de atención de todo el local y asegura que esta bien.
2.34
Mel se enfurece gritando que se encuentra bien, que la dejen en paz.
2.46
Baño
-¿Salimos de aquí? –preguntó a voz en grito Enma, cuando la música Techno invadió el local. Mel le agarró de la muñeca musitando algo como “No puede ser” y ambas amigas la miraron.
-¡Es él¡ -dijo Mel.
-¿Quién? –preguntó Enelya recogiéndose un poco el pelo.
-¡Marcos! –exclamó Mel.
-¿Está aquí? ¡Quiero verle¡ -se emocionó Enelya. Mel la miró –No voy a compararle con Jensen.
-¿Qué pasa, chicas? –preguntó Enma sin entender nada, ni a duras penas oírlas.
-¡El chico que baila en el centro de la pista! –le gritó al oído mel - ¡Es un….!....¡A-amigo!
-¡Vayamos a saludarle¡ -Enma recibió un fuerte tirón.
-¡No!- gritó Mel.
-¡Noche de chicas! –agregó Enelya.
-¡Eso, eso¡ ¡Vayámonos de aquí¡ -recogió su bolsito de la barra del bar y las tres salieron del local después de soportar empujones, una palmadita en el trasero y mucho olor a alcohol.
-¡Uf, que descanso para los oídos¡ -rió Enelya acariciándose la oreja.
-No puedo quejarme, al menos me han metido mano…- musitó mel con los hombros caídos y con desaliento.
-Creo que exageras un poco –le dijo Enma soltándose el pelo. Enelya y Mel la observaron con cierto asombro ya que parecía quedarle bien- En fin, si no te escondieras tanto…
-No me escondía –protestó Mel.
-¡Bueno! ¿A dónde vamos? –preguntó Enelya y miró la hora – Es bastante tarde y…
-¡Parad, parad! –dijo Mel agarrándolas de las manos. Ambas la miraron con expectación –Creo…que nos siguen.
-¿Eh? –preguntó Enma con los pelos de punta
-¿No crees que dejas volar demasiado tu imaginación?
-¿Me estás llamando fantasiosa, Enelya?
-Admítelo, eres un poco… -se oyeron las tapas de unos cubos de basura hacer al fondo de la oscura calle que quedaba tras ellas.
-Pues mis fantasías vienen directas hacia nosotras.
-Podemos noquearle, somos tres –dijo con cierta confianza Enma. Al ver las caras de sus amigas entendió que en un segundo se quedaría sola.
-Soy una cobarde –le dijo Enelya.
-Vayamos por ahí –indicó Mel –Le despistamos y nos vamos a donde sea…
Las chicas anduvieron a paso rápido metiéndose en uno de los callejones que daban a la parte trasera de los locales. Algunos borrachos vomitaban en las esquinas y otros se dejaban caer detrás de los containers.
-Esto es ¡ridículo¡ -dijo Enelya –De repente me siento en una película de serie B…de terror.
-Mis pies me están matando –suspiró Enma.
-No me extraña, no me atrevería a llevar eso ni que me lo pidiera Elijah…
-¡Jua! –hizo Mel.
-Bueno, es cierto, si me lo pidiera…
-Os lleváis muy bien ¿verdad? –le preguntó Enma. Enelya asintió.
-Es muy dulce y muy cariñoso. Es una persona amable y a veces, cuando se cree que estoy dormida, me besa en la mejilla y me cubre con una manta.
-¡Que bonito¡ -casi gritó Enma.
-La otra parte –dijo Mel – Es la de que llegan siempre tarde, están siempre entre cuchicheos y son indespegables –Enma rió por lo bajo.
-Cuando te enamores ya me contarás…-le replicó Enelya.
-Ah, entonces considérate incomprendida eterna….
-Chicas –Enma se detuvo -¿Dónde estamos?
Las tres miraron la calle oscura, con una farola parpadeante a medio derruir.
Enelya se giró, pero era imposible regresar por donde habían venido porque estaba lleno de callejuelas y además estaba más oscuro.
-¿Llamamos a Elijah? –sugirió Enelya.
-¡Ni hablar! –dijo Mel -¡No nos dejaría salir nunca jamás¡
-Hm… -asintió pensativa Enelya - ¿Y a Jensen?
-¡Este no dejaría de sermonearnos hasta llegar a casa y después seriamos las protagonistas de su best-seller más ridículo del que se pueda escribir! ¬¬, ni hablar.
-¿Haría algo así? –preguntó Enma.
-No, pero en la imaginación de Mel hay un personaje macabro al que decidió llamar “Jensen” y otorgarle esas dotes al nuestro: confunde su realidad con la nuestra –explicó Enelya como si fuera una tesis doctoral.
-Entiendo –asintió Enma –Ocurrió algo entre vosotros ¿no?
-¡Tenemos que alejarnos de los callejones! –dijo Mel empezando a caminar.
-¿Qué hora es? –preguntó Enelya caminando junto a Enma, por detrás de Mel.
-¡Uh, casi las 4.30! –respondió Enma.
-Yo también estoy agotada, me dan hasta mareos –suspiró Enelya.
-Allí hay una parada de bus, sobre el puente de hierro. Vayamos a ver si hay algún taxi o algo… -dijo Mel sin dejar de caminar.
El río estaba a medio secar debido a las pocas lluvias del verano. Las vistas eran espectaculares desde la parte en la que se encontraban las chicas. Cien lucecitas brillaban desde el puerto y la ciudad ofrecía un sinfín de ruidos, algunos suaves y otros más mezclados: ruidos de motores trabajando por la noche, voces de gente que paseaba a lo lejos, música…
-Podemos llamar a un Taxi –dijo Enma sacando su móvil.
-¡Súper Enma al rescate! –rió Enelya y Enma hizo una mueca.
Segundos después, Enma se encontraba apoyada en la rejilla del puente, Enelya sentada en el banco de hierro de la parada y Mel sentada en la pared del puente.
-Me duele la cabeza –sonrió Enelya frotándose la frente.
-¿Llevas mucho tiempo con Elijah? –le preguntó Enma.
-No, unos cuantos…maravillosos y perfectos meses.
-Ha de resultar increíble llegar a tener ese nivel de confianza…¿no? –Enma sonrió – Es perfecto.
-No puedo creer estar oyéndote hablar así –le dijo Mel.
-¿Así, cómo?
-¡Eres una chica preciosa¡ Y hasta que no te conocí podría pensar que eres horrible, una petulante hija de mala hierba, pero eres un maldito encanto¡
-No sé si me estás insultando o no… -dijo Enma quitándose una de las botas y sonrió –Eres muy divertida, Mel.
-Soy un garabato de lo que es una chica, no es divertido. Pero tú, Enma, podrías chasquear los dedos y tener al chico que quisieras.
-No a Elijah –aseguró Enelya.
-¡Y te “quejas” y hablas del amor como algo inalcanzable!. No lo entiendo.
-Puedo encontrar a cien chicos que quieran estar conmigo pero encontrar lo que tiene Enelya –suspiró – Eso, pequeña amiga mía, eso es un milagro. La mayoría van a ver qué partes del cuerpo te pueden sobar durante cuanto tiempo y a ser posible compartiendo otros cuerpos.
-Jensen no es así –dijo Enelya y se cubrió la boca con las manos mirando a Mel.
-¿Por qué sale su nombre ahora? –preguntó Enma.
-Ay, mierda –suspiró Mel- Es igual Enelya… De todos modos lo va a saber…
-¿Saber qué?
-Deberías dejar que se lo dijera él, si no se va a enfadar…
-… ¿Decirle qué? –preguntó Mel. Enelya arqueó una ceja.
-¿Qué vas a decirle tu?
-Iba a decirle a Enma –dijo Mel -…que fui cruelmente rechazada por Jensen, hace casi, casi el mismo tiempo que hace que salen Elijah y Enelya.
-¿Te declaraste?
-¿Bromeas? ¡No¡ -Mel se cruzó de brazos – Es decir, no a él.
-Empiezo a entenderlo –rió por lo bajo Enma – Hay una historia entre vosotros ¿no? ¿Y de ahí ese resentimiento?
-No es resentimiento… - Mel guardó silencio.
-Según Mel, Jensen ya no le gusta –explicó Enelya – Y según él, ella es una amiga. Nada más. Y así van. ¡Aunque la verdad es que son buenos amigos¡ Después de lo que pasó yo no sé si habría podido ir con él ni a tomar un helado.
-¿Y ya está? –preguntó Enma. Mel y Enelya la miraron –Deberías insistir. ¡No sé, pero si es tan buen chico como decis…¡
-¡Pero me rechazó¡ ¡Y aun hay veces en las que creo que me voy a morir por recordarlo¡ ¿Crees que voy a ir detrás de él, perseguirle y después declararme para que me vuelva a decir “No, pero gracias por el interés”?
-Uy, por aquí hay muchos nervios…- sonrió Enema.
-Es que los motivos por los que me rechazó fueron extraños pero con mucho fundamento –suspiró Mel.
-En Japón todo se arreglará –dijo Enelya.
-Para ella Japón es la odisea –susurró Mel.
-¿Luna de Miel de enamorados? –preguntó Enma sentándose a su lado.
-¿Qué es eso? –le preguntó Enelya.
-Bueno, pues es exactamente lo que es –rió Enma – Parece que allí tenéis pensando pasároslo muy bien, juntaros más, hacer un viaje juntos…No sé…Es hermoso.
-¿Y tú? –preguntó Mel -¿Qué relación has tenido? ¿Algo serio hace poco?
-Mel, que descarada eres –le regañó Enelya.
-No, es igual –sonrió Enma –Es divertida. Además, tiene derecho a preguntar, hace un momento la abordé yo…Yo…estuve casada.
-¿Perdona?
-¿Qué?
-Estuve casada, me cegué, me enamoré locamente…. – Enma suspiró desviando su mirada – Él era mi media naranja, se dice así ¿verdad?. Mi gran amor, el único. Mi mejor amigo, mi alma gemela. Le gustaba mucho pintar y me enamoré locamente al verme pintada en uno de sus retratos… Era una persona tan especial…
-¿Y qué pasó? –preguntó Enelya con suavidad.
-Enfermó. Y acabó muriendo dejándome sola en este gran mundo lleno de tan poco de sus ojos, de tan poco de sus sonrisas… Me quedan los recuerdos. Y las fotos, claro.
-¿Cómo se llamaba? –preguntó Mel.
-Tristán.
-… ¿Tristán? –Mel frunció el ceño -¿Te refieres a de Isolda? –Enma sonrió asintiendo -¡Eres una gamberra¡
-¿Qué pasa? –preguntó Enelya.
-¡Es mentira, nos ha contado la versión americana de “Tristán & Isolda”! –dijo Mel empujando a Enma que se echó a reír -¡No te lo perdono, te creí¡ ¡Además de que te has metido con mi héroe medieval preferido, mi gran amor platónico¡
-¡Lo cierto es que no me puedo quejar, porque tengo a todos los chicos que quiera¡ -dijo entre risas Enma -¡No soy de las que se atan, la verdad¡
-Esta noche a resultado demasiado para mí –suspiró Enelya.
-¡Por allí llega el taxi¡ -gritó Enma levantándose.
-¿Crees que es una fresca? –preguntó Enelya. Miró a Mel.
-Creo que está loca.
-Un poco, pero no más que nosotras –sonrió levantándose –Pero lo disimulamos más –ambas rieron.
Cuando el taxi se paró frente al portal de la casa de Mel, Enma la agarró de la mano sin dejar que saliera.
-Entonces… -dijo Enma.
-…¿Qué?
-¿Puedo ir a la caza de jensen sin que tú te interpongas o te molestes? No hay nada entre vosotros ¿verdad? –Mel miró a Enelya que abrió sus ojos.
-Bueno, es mi amigo, no querría que le hicieras daño…
-¡Tranquila¡ -dijo soltándola –Es un juego. ¡Y todos quieren jugar!
Al salir del taxi, a Mel le dio la sensación de conocer el otro lado de la luna de la personalidad de Enma. Era un poco perversa y era fácil intuir que la pobre Enelya se agarró al cristal de la ventana gritando: ¡Nooooooooooooo!, mientras se alejaba con aquel monstruito.
¿Qué todos quieren jugar?, aquello sonaba tan frívolo como digno para tachar a Enma de “fresca”.
Pero a pesar de todo, no era mala chica, solo jugaba alo que los hombres estuvieron jugando durante siglos.
Pero jensen no era “un hombre”, era su amigo, en cierto modo podría decirse que era “su Jensen”.
Mel sacó el móvil y marcó el número de Enelya.
-Estoy subiendo las escaleras, voy a quedarme a dormir en casa de Elijah si no despierto a la bruja de su vecina y acaba arrojándome uno de sus gatos…Acabamos de vernos ¿qué quieres?
-Tu aprobación.
-… ¿Mi qué? –miró la hora – Cariño, es realmente tarde, estoy muy cansada y cuando bajaste el del taxi empezó a ligar con Enma y fue….
-Quiero que me digas que no voy a actuar del modo equivocado, porque voy a ir a por él.
-¿A por el taxista?
-Mierda, no, Jensen.
-¿Dónde? –Mugs abrió la puerta y Enelya sonrió segundos antes de subir las escaleras corriendo. Como un príncipe azul, aunque en pijama y con el pelo revuelto y cara de sueño, Elijah le abrió la puerta -¡Mañana hablamos, cielo¡ -y colgó.
miércoles, 14 de enero de 2009
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Solo una cosita...
ResponderEliminarVAYA MEL POR FIN...