miércoles, 14 de enero de 2009

Capitulo 16

Enelya tecleo el nombre de la ciudad en el teclado y esperó a ver los resultados.
-¡Salen cientos! –señaló levantando un poco la voz para que Elijah, que se encontraba en otra habitación, le pudiera oír.
Enelya miró hacia la puerta esperando verle y su corazón dio un vuelco cuando él apareció.
-¿De verdad necesitaras tantas cosas? –preguntó dejándose caer en la cama que había detrás de ella. Enelya le señaló el ordenador –Tienes que especificar que es el nombre de la ciudad –sonrió amablemente él – Si no te va a salir todo cuanto tenga ese nombre o se parezca a el.
-Gracias por el consejo gran sabio –dijo ella girándose hacia el teclado -¿Por qué una casa antigua?
-¿Por qué no?
-No sé, “antiguo” me recuerdo a moho, humedad…
-No se refería a eso –dijo él riendo. Una risa suave que Enelya amaba. Dejó de teclear para girarse de nuevo hacia él –Las casas antiguas son las que están un poco más lejos del pueblo. Son grandes y muy bonitas, con esas puertas correderas y esos jardines llenos de flores exóticas.
-Y los baños termales.
-¿Tanto te obsesiona eso?
-Un poco –asintió ella sonriendo -¡Una vez vi una peli de japoneses y solo se mataban por ir a ese lugar!
-Eso es porque dicen que tiene ciertas dotes curativas.
-¿Te lo dijo Enma? –sonrió ella – Sabe un montón de cosas de allí. ¡Se ve que le gusta ese mundo¡
-Jensen también se ha vuelto un erudito por estar conviviendo con uno de ellos.
-¿Goku?
-Key –le corrigió Elijah escondiendo una risa -¿Vamos a pedir una habitación conjunta? –Enelya arqueó una ceja y él se rió acercándose a ella –En esas casas pueden dormir varias personas en la misma habitación … –se situó a su lado y tecleó algo. Enelya miró la pantalla y vio cientos de fotografías de habitaciones enmoquetadas, hechas de madera.
-¿Ping? –farfullo ella acercando su cara al monitor. Se giró lentamente hacia Elijah que seguía de pie cerca de ella, con una de las manos sobre el monitor -¿Y los muebles?
-Los queman al final de la ceremonia de inauguración y los huéspedes pasan a ser parte de la decoración, ya sabes.
-… ¿Qué?
-Es broma –le dijo.
-¿No hay muebles?
-Estas imágenes son muestras para tener referencias, creo que es un poco más difícil dar con imágenes de habitaciones… ¿recuerdas el nombre del hotel?
-No.
-¿Qué estabas buscando? ¿Qué ponías en el buscador? “Quiero ir a Japón déjame ver sus casas?
-Tonto –le dijo ella dándole un suave cabezazo contra su brazo –Ponía el nombre de la ciudad más “casas”. Y salía todo eso.
-Las casas a duras penas tienen muebles. Porque son caros y porque ocupan espacio.
-¿Y...no hay camas?
-A veces si, ¡pero creo que a la que vamos no! No pongas esa cara, hay unos sacos que colocan en el suelo y podremos dormir allí.
-¿Japón no es ese lugar enorme que se caracteriza por inventar mil cosas al día, que son muy, muy, muy modernas?
-¿Sabes qué estoy pensado, Enelya? –dijo él acuclillándose a su lado. Ella le siguió con la mirada - ¡Que va a ser muy divertido verte pasear por allí¡
-¿Ya estas metiéndote conmigo y ni siquiera hemos empezado el viaje? –él hizo una mueca -¿Qué hora es?
-Aun es pronto.
-No quiero que nos digan que les retrasamos ¿eh?
-No lo dirán –aseguró él.
-Conozco esa mirada –dijo Enelya -¿En qué piensas?
-Había pensado que podríamos pedir una habitación solo para nosotros.
-¡Que romántico¡
-Si, pero…
-… ¿Pero?
Elijah se levantó y se sentó de nuevo en el borde de la cama.
-Si hacemos eso, entonces quedaran Jensen y Mel solos, juntos, en la misma…. –la miró - ¿Crees que eso estaría bien?
-Hm… -dijo pensativa –Últimamente parece que las cosas entre ellos va bien. Quizás estén bien, quiero decir que quizás sean amigos…
-No podemos saberlo…A mi no me han comentado nada y a ti tampoco. Puede que les sea la mayor tragedia dejarles solos. Juntos.
-¡Hablaré con Mel¡ -dijo entusiasmada Enelya -¡Estoy segura de que comprenderá la situación y de que no le va a importar nada!
-¿Y me toca a mi hablar con él? ¡Habla tú con él, sois amigos¡
-Si no quiso comentarme nada dudo que ahora quiera escucharme, Elijah… -se levantó y se sentó a su lado –Me gustaría mucho poder pasar contigo las noches de Japón. Aunque sean pocas, que sean nuestras.
-Ojala se reconciliaran –dijo él con un tono bajo, mientras acariciaba el pelo a Enelya que sintió un agradable cosquilleo – Así podríamos escaparnos y tener momentos juntos.
-¿No te da la sensación de ser egoísta por estar pensando estas cosas?
-No –sonrió apartando su mano - ¡Creo que es lógico y muy natural querer estar a solas con la chica a la que quieres! –a duras penas terminó la frase cuando ella le abrazó y ambos rieron por lo bajo –Ahora si que vamos a llegar tarde.
-Que se espere el mundo –suspiró ella apoyando su cabeza contra el pecho de él. Elijah acarició su cabeza y guardó silencio.



Mel miró la hora de su móvil mientras se sentaba en el arcén de la acera.
Eran casi las 21. Llevaba esperando allí desde hacia más de quince minutos.
No tenía nada que hacer ni a ningún sitio al que ir así que decidió ir antes al lugar en el que había quedado con sus amigos.
Una suave brisa meció sus cabellos y suspiro.
Ver a Elijah tan compenetrado con Enelya le producía gran satisfacción y a la vez se preguntaba si ella podría sentir algo así por alguien alguna vez. Eran pequeñas tonterías pero hacían la vida algo más especial, estaba segura.
El curso siguiente ya era el último. ¿Qué harían después?
Quizás dejaría el trabajo y encontraría algo en lo que ella estudiaba.
Se frotó la cara con suavidad y se recogió el pelo con la mano. Volvería a ser una de esas insoportables noches de calor asfixiante en la que se pasaría las horas dando vueltas en la cama. ¡Que emocionante!
¿Por qué no salía de “marcha”? ¿Y si acababa conociendo a su gran amor? Podría aparecer entre la multitud, cuando menos se lo esperase. Se presentaría de forma amable, sin esos aires de delirio de grandeza que se dan la mayoría de chicos-jamás sabría porqué- alguien como Elijah pero que la atrajera mucho. Que le gustara. Alguien con quien solo con mirarle pensara ¡me he enamorado!: ¿no sería maravilloso?
Porque conocer a alguien ya es difícil. Enamorarse de esa persona es aun más difícil, para añadir que complicado. Tienes que admitir tantas cosas… ¡superar tantos miedos y tantas indecisiones!....y después que esa persona te corresponda.
Se le hizo un nudo en el estomago: tenía la sensación de que aquello no le ocurriría jamás a ella.
Apoyó sus codos sobre sus rodillas y la cabeza sobre las manos, frunciendo el ceño un poco: ¿era por culpa de Jensen?
Antes era más fácil soñar despierta… Y de repente el muro de la realidad, el rechazo y la desilusión.
Podría escribir mil poemas, serian buenísimos, todos hablando del desamor, de la soledad y del amor no conocido y perdido.
Pero al poder hablar con él, oírle reír, verle… al estar a su lado sentía que no le había perdido y no estaba tan dolorida.
En ese momento se dio cuenta de que aquello era algo malo.
Debía sentir indiferencia ¿no?.
Lo que sentía no era bueno…pero ¿era el momento para hablarlo con su amiga Enelya o su gran amigo Elijah?
Ellos justo empezaban una hermosa relación de puro amor. ¿Por qué tenía que ir ella a molestarles con menudeces?
Prefería disfrutar con ellos.
Así ¿qué? ¿Salía de marcha esa noche?
En realidad nada se lo impedía, solo el estar sola.
Siempre que entraba sola a un local, tenía la horripilante sensación de que todo el mundo la miraba y a continuación cuchicheaban sobre ella.
¡A veces jugaba a ser una famosa y que todos esos cuchicheos eran habladurías sobre quien había estado con ella, a dónde había ido a comer y lo maravillosa y delgada que estaba sin hacer a duras penas ejercicio!
Salir sola no era tan malo.
Le daba un poco de miedo encontrar a algún imbecil borracho y no tener con quien escudarse pero con ese “amigo” de Bianca supo arreglárselas sola ¿no?. No apareció ningún caballero de brillante armadura…bueno, casi apareció.
Sonrió recodando la imagen de jensen escondido tras el container, “vigilando” por si acechaba el “matón” de Bianca.
“Jouuuuuuuu”, pensó muy para sus adentros, estremeciéndose mucho.
Ojala hubiera actuado de otro modo, ojala no le hubiera dicho todo, ojala… ¡en fin!. Poco imaginaba que aquello desembocaría, nada menos, que abrir las puertas de los infiernos para hacerla sentir tan desdichada.
Apretó los puños con fuerza y estiró su espalda hacía atrás: ¿entonces qué? ¿salgo al mundo para ver si encuentro a mi gran amor?
-¿Qué haces? –le preguntó jensen parando detrás de ella, que levantó más la cabeza.
-Quiero un Elijah.
-¿Qué?
Mel se irguió sentándose correctamente, colocándose la falda de forma seria para darse importancia y él se sentó a su lado dejando una caja al otro lado.
-¿Qué es eso de ahí?
-Las cosas de Elijah.
¡Juas, juas, parecéis amantes! –su frase quedó cortada cuando él le dio un golpe en la cabeza, aunque suave, bastante ofensivo.
-En esa casa ya no cabe nada ni nadie más. Y sus cosas empiezan a conquistar zonas que resultan bastante importantes para mí.
-Tu frase quedaría mejor con “necesarias” que no “importantes”
-¬¬ ….
-¿A qué hora dijeron que vendrían?
-A lo mejor te han visto moviéndote de forma rara y farfullando, les has espantado y se han ido sin decir nada.
-Estaba pensando.
-¿Tanto te cuesta?
-Idiota –musitó ella -¿Y Enma? ¿Sabrá llegar hasta aquí?
-No hay muchas más agencias de viaje que cierren tan tarde. ¿Por qué tanta prisa? ¿Por qué no esperar a mañana o pasado?
-¡Podrías haber sido más galán y acompañarla, pobre criaturilla¡ ¿Y si esta perdida por un callejón oscuro? ¡Con lo guapa que es seguro que la acosan cien mil locos!
-No puedo quedar con nadie estos días –dijo desviando su mirada.
-¿Por qué? ¿Te transformas a partir de las 21.01?
-No.
-… ¿Entonces?
-No voy a explicarte toda mi vida, Mel. Si tienes el móvil de Elijah a mano, llámale y dile que vengan ya.
-Yo te confesé todo lo de Bianca….
-Mel –dijo mirándola –No puedes usar esa excusa cada vez que quieres que te cuente algo.
-A veces eres tan abierto y otras tan misterioso…- apoyó sus manos a cada lado de su cuerpo pensando “!Y ojala que eso no me gustara tanto!”
-No soy misterioso, os lo dije una vez, no tengo ni intimidad.
-¿Es un secreto? –él asintió y mel abrió sus ojos -¿Ni siquiera lo sabe Enelya?
-Me da la sensación de que ahora mismo se merece estar disfrutando al amigo su relación con Elijah. Distraerla con banalidades sería egoísta por mi parte.
-Yo no estoy saliendo con Elijah…- canturreó Mel acercándose un poco.
-Eres una cotilla.
-¡Pero no soy mala persona!: hace un momento estaba pensado lo mismo que tú.
-¿Ah si? –ella asintió -¿Y qué tendrías que confesar tú?
-No, no confesar si no contar algo.
-…
-Tu cara y tu silencio me la carne de gallina.
-¿Querrías contarle a Elijah o a Enelya lo que ocurrió en la playa? –Mel se sonrojó y desvió la mirada.
¿Pero por qué tenía que sacar aquel tema? ¿Y de ese modo tan “como si no apsara nada”?
Mel se puso como un tomate y no se atrevió a moverse.
-Estaba pensando en si salir sola…o no –musitó acurrucada como un caracol.
-No hace falta que lo consultes con nadie –ella le mió –Esta clara la respuesta. No.
-¿No?
-Absoluta y rotundamente no. ¿Acaso has olvidado que Bianca envió a un señor del saco a por ti?
-¿Crees que es apropiado que hable de esto contigo?
-Puedes seguir haciendo movimientos raros y farfullando sola, si quieres.
-…Que cretino….
-…Pero tanto ellos como tu conciencia, si la dejas hablar, te dirían que no.
-Hablar contigo me confunde demasiado –levanto la palma de la mano como si detuviera algo y giró la cada – No voy a hablar de esto contigo.
-¿No tienes a Marc para que te acompañe?
Mel frunció el ceño: si iba con Marc seguro que no encontraría a su príncipe. Nadie se acercaría a ella. No le apetecía ir con Marc.
-No le gusta salir de noche.
-Bien, es cauto.
-Es aburrido.
-Es responsable.
-¡Es infantil!
-¡Entonces queda con Enma¡ -Mel abrió sus ojos. Pues tenía razón. Enma los atraería, ella sería “la acompañante”. Y no iría sola. Iba a decirle que si, cuando él agregó –Si prometes que no irás sola te cuento mi secreto.
Mel se quedó en silencio.
No eran más que amigos.
Amigos con una relación realmente extraña, única en el mundo.
Tenían mucha confianza pero a la vez, había un muro de acero que los separaba.
¿Por qué?

1 comentario:

  1. Jajajajajaja, creo que por lo menos aquì dos quisieran un Elijah!!! no??...ya le llegarà a Mel ese caballero de armadura plateada, decìa mi abuelita: "Siempre hay un roto, para un descocido", lo malo es que yo sigo descociendome y mi roto no llega. XD
    Ya quiero leer cuando llegan a Japòn, voy bastante retrasada, tengo que ponerme al dìa con todo.
    Besos

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