El sutil rayo de sol que se colaba entre las cortinas de la habitación, unas cortinas colgadas a modo de pared realmente relajantes y de aspecto delicado, llegó hasta la mejilla de Enelya, que abrió los ojos con serenidad.
Sonrió al recordar dónde se encontraba y con quién.
Nunca hubiera imaginado que dormir al lado de la persona a la que más amaba en la tierra, resultara tan bueno para su cuerpo. Se sentía descansada, feliz, tranquila.
Tranquila.
Era realmente extraño pensar en ello. Porque al principio, cuando él pasaba por su lado, ella se quedaba sin respiración.
Pero la confianza había dado paso a un mundo de sensaciones exquisitas, como el hecho de reconocer el suave beso de su amado sobre su hombro. No querría que llegara nunca el invierno, porque dejaría de sentir aquellos labios posándose dulcemente donde se había caído el tirante del pijama mientras dormía, seguramente perdida entre sueños dedicados a él.
Enelya se encontraba recostada de lado, dándole la espalda a Elijah, que la observaba en silencio, con una traviesa sonrisa porque parecía intuir que su amada se hacía la dormida.
En realidad, Enelya solo quería prolongar aquel momento, aquel instante, aquel amanecer para ambos.
Llevaban pocos meses saliendo y Enelya se había quedado a dormir en casa de Elijah unas pocas y contadas veces, la mayoría de forma involuntaria sobre el sofá, aunque a la mañana siguiente se despertaba con un cómodo cojín bajo su cabeza y una fina manta sobre su cuerpo. Y la sonrisa de elijah cerca.
Sus padres aun no lo sabían, Enelya les decía que se quedaba a dormir en casa de mel. Quería estar cara a cara para contarles que se había enamorado y presentarles al novio, aunque ya le conocían porque solía caer su nombre en alguna que otra reunión. Las reuniones eran cenas o a veces fines de semana que Enelya iba a pasar a casa de sus padres cuando podía, cuando tenía tiempo. También eso iba a cambiar, porque pasaría la mayor parte del tiempo posible con su novio.
¿Ir a vivir con él?: el corazón le dio un vuelco tan fuerte que creyó que se caería de la cama. ¡Por supuesto Elijah no le había hablado de ello y para el siguiente curso, Enelya ya tenía reservada la plaza para compartir habitación con Mel en la residencia!
Pero…sería tan bonito…
Inevitablemente, Enelya pensó en “la gran noche”.
No pudo evitar que su mente la transportara hasta la historia de Mel.
Ahora la entendía un poco mejor: ¡Que humillación saber que toda la Universiad te tenía por la “Santa Virgen de los Martirios”! ¡Pero aun peor que el chico que te gustaba, aquel era especial entre todos los demás, aquel por el que sentías algo profundo, tan misterioso como intenso…también se enterara de aquel modo de su privado secreto¡ Los carteles…la carta…aquel intento fallido de sacar a relucir sus sentimientos, truncado de aquel modo tan horrible.
¿Qué habría hecho ella en su lugar?
O ¿qué habría hecho Elijah en el lugar de Jensen?
Jamás lo sabría y aunque se sintió malvada, dio gracias a ello. A no saberlo. A tener una relación perfecta, con pasitos lentos pero seguros, con él.
Pasar la primera noche con Elijah tenía que ser especial, único y sobretodo, perfecto.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos al notar la mano de Elijah en su vientre, moviéndola como quien acaricia la tripita de un cachorro, mientras decía:
-¡Venga ya! ¿Vas a tenerme toda la mañana así? –ella se giró hacia él riendo y se besaron.
Un beso largo, tranquilo.
Enelya le acarició el rostro, necesitaba recordar cada fisonomía de aquella cara perfecta.
-Buenos días –susurró ella cuando él se apartó unos centímetros.
-¿Me vas a contar qué ocurrió ayer?
-¿Ayer? –Enelya frunció el ceño pensando y él se incorporó a su lado, sin dejar de miarla.
-¿Ligasteis mucho?
-¡Oh! –rió ella -¿Te refieres a si fui una “buena chica”? –se burló. Se incorporó apoyando su espalda contra la cabecera de la cama -¿Estás celoso?
-No lo sé ¿debería? –preguntó acercándose a ella.
-Siempre y cuando salga con Enma no tienes de qué preocuparte, porque parece que llama muchísimo la atención a los chicos.
-Firmaré un contrato en el que no podrás salir sin ella –ella sonrió la broma y le dejó que la besara –Aun así, ayer te noté un poco…nerviosa, al llegar.
-Ah, sí: descubrí una parte de la personalidad de Enma bastante oscura.
-¿Vas a intentar ponérmela en contra porque Jensen dijo querer tener un algo con ella y estamos de parte de Mel?, aunque si no recuerdo mal ella dice que no quiere saber nada de eso. Y que es feliz como “amiga”.
-¿Estas a su favor?
-¿Qué?
-Acabas de decir “ponerme en contra suya” –le dijo Enelya.
-No he dicho eso –aseguró él –Entendiste eso –agregó dándole un suave golpe en la punta de la nariz, con su dedo.
-Esteba nerviosa porque una legión de gatos me perseguía bajo las órdenes de la bruja de Hanzel y Gretel –aseguró Enelya.
-Es que tú también, ponerte a gritar frente a su puerta esas horas.
-¡Es que a mel le dio por llamarme¡ -explicó Enelya – No sé porqué. No la entendí.
-Me contarás los detalles de vuestra escapada en el “Ñam-ñam”, ahora vistámonos porque si volvemos a llegar tarde, nos mandan a Japón sin avión.
Elijah y Enelya llegaron de la mano y sonrientes hasta la mesa donde se encontraba Jensen, que les miró con una amable sonrisa. Enelya se disculpó por tener que ir un segundin al baño y Elijah se sentó.
-Se os ve bien…-Jensen no terminó de decir la frase como Elijah hizo una mueca -..¿Qué?
-¡Soy idiota! –dijo llevándose las manos a la cabeza –Que vergüenza… -miró a su amigo – Esta mañana me habló de Enema, dijo una cosa y yo le dije que no la había dicho pero ¿sabes? ,si lo dije ¡y habrá creído que soy idiota!
-¡Wow! ¿Qué?
-Oh no, no, resulta que yo le dije una gilipollez y ella lo dijo bien y la rectifiqué…
-Si, vais a dejar la relación por eso, ahora que lo mencionas la vi irse a los baños con un cartel pidiendo que alguien te exterminara como una cucaracha.
-¡Vosotros sois amigos!
-Si, pero no cederé, tranquilo.
-No, me refiero a que podrías sacarle información, Jensen, podrías mirar de averiguar cómo está, qué piensa…
-Me niego, por dos razones.
-Mal amigo –dijo frunciendo el ceño, mientras Jensen seguía diciendo.
-La primera es porque se os ve realmente bien. Siempre juntitos, de buen rollo, amables el uno con el otro………………….Y la segunda es porque sería entrometerme. Y si dices gilipolleces, te aguantas, seguro que ella también se pondrá nerviosa de vez en cuando y hará o dirá algo estupido. Es ley de vida.
-Aquí es donde entra otra cuestión…Quiero pedirte algo.
-Hoy estas de un “pide-pide” que asusta. ¿Qué es?
-¿Me ayudarás?
-Hm, no sé –le respondió Jensen – Primero deja que averigüe de qué se trata.
-En el viaje, Enelya y yo queremos compartir habitación. –ambos se quedaron en silencio –Por lo que…. –volvieron a quedarse en silencio -¡Oh, vamos! ¿No ves por dónde voy?
-¿Quieres que comparta la misma habitación que Enma y Mel?
-Suena mal, peor dicho por ti, pero…
-¿De qué habláis? –preguntó Enelya sentándose a su lado sonriente.
-Le estaba proponiendo lo de Japón…
-Y yo me estaba negando –le dijo Jensen.
-¿Por qué? –preguntó ella con ojitos de corderito.
-¡No sé ni por donde empezar! –le respondió él –Primero porque seguro que Mel no querría aceptar algo así, con razón. Y segundo porque Enma…
-¡Dijiste que querías intentar tener algo con ella¡ -recordó Elijah.
-Pero no es cierto ¿verdad? –preguntó Enelya.
El camarero se acercó a ellos, tomo nota y se alejó.
-Hoy estáis muy raros –les dijo Jensen - ¿Habíamos quedado para acordar las horas o no?
-¿Y si viene Marcos? –preguntó Elijah. Enelya y Jensen le miraron -¡Es amigo de Mel, conoce un poco al grupo…¡ ¡Podríais estar los dos juntos y ellas en otra habitación!
-Eso aun me suena peor –le dijo Enelya.
-¿Por qué? –preguntó esperanzado Elijah -¡Así como esta de loquito por Mel, seguro que saca el dinero de donde sea¡
-Insisto –dijo Jensen –Preguntádselo a Mel. Si a ella le parece bien, a mi no me importa. Es un tío raro y pesado, pero…
-¡Genial, voy a llamarla! –dijo Elijah levantándose –Voy fuera, aquí la cobertura da asco.
Enelya se quedó en silencio mirando a Jensen que la ignoro mientras agradecía al camarero que llegara con las bebidas.
-Entonces ¿qué? –preguntó ella.
-Voy a dejar de quedar con vosotros dos –ella arqueó una ceja – Esta insoportable con su obsesionada preocupación asegurándose de que estés bien y todo eso.
-¿En serio? –preguntó ella enternecida-Lo cierto es que va todo muy bien.
-¿Tan bien que para tus padres es una chica y resulta que es Mel?
-Debería dejar de contártelo todo –dijo ella frunciendo el ceño -¡Hacerme bajar así de mi nube podría provocarme daños graves!
-Escucha, no creo que él vaya a juzgarte por como sean tus padres o tu incordio de hermana pequeña.
-¡Ah si, Claire!
-Pero tú vete preparando para la familia Word.
-¿En serio?
-Ah, si, pequeña: son los “Clan Perfectos”. Su padre, al que conoces solo en el trabajo, es un hombre honrado, paciente y muy enamorado de su mujer, una profesora de secundaria del instituto que, justamente, es rival del que tú y yo fuimos de pequeños. Es su único varón así que tendrán depositados en él sus sueños, sus esperanzas… Y no sé si vas a estar a la altura de las expectativas.
-… ¿De…verdad? –Jensen le dio un golpecito en la frente.
-¡Claro que no, tonta!
-¡Auh!
-¡Te adoraran porque él te adora a ti¡ ¡Seréis felices y solo Claire será capaz de convertir vuestro mundo de fantasías y arco iris en una tenebrosa casa del terror!
-¿Es malo que no conozca a Claire?
-Lleváis poco saliendo juntos, no le asustes aun –ella hizo una mueca - ¡Lo siento pero es que no recuerdo haber tenido una adolescencia tan malvada como la de tu hermana pequeña!
-Exageras.
-Quizás, se me da bien.
-A veces demasiado.
-¡Eh! –dijo levantando la mano como si parara a alguien – No te permito ese tipo de tono. Sé a dónde vas a ir a parar.
-¿Puedo decirte lo que pienso yo?
-¡Y aun así, vamos a tocar ese maldito tema¡ -suspiró Jensen con resignación.
-Creo que al intentar herirte a ti, lo hiciste tan bien, que la heriste a ella. Quizás solo querías castigarte y has terminado por ¡arrepentirte!
-¿Arrepentirme? ¿A qué viene eso?
-Se me ha ocurrido que tal vez aun haya esperanzas, al fin y al cabo soy amiga de Mel y a ti te aprecio mucho. Muchísimo, como a un hermano.
-Oh, ¿me comparas con Claire?
-¡Realmente estas traumado, no dejas de mencionarla!
-De las pocas veces que cedí a quedarme a dormir en casa de tus padres, me la encontré en mi habitación a media noche todas y cada una de esas veces ¿y sabes qué?, me perseguía por todo y me hecho babas de su maldito sapo en el desayuno.
-No hay pruebas de ello.
-Porque seguro que ha amenazado al pobre animal –dijo apoyando su cabeza en su mano.
-¿Me vas a responder o no?
-No has hecho ninguna pregunta –le dijo él desviando su mirada hacia Elijah, que regresaba hacia ellos esquivando mesas y camareros.
Enelya se giró a mirar en la misma dirección.
-¿Te molesta? –preguntó ella y ambos se miraron –Que venga Marcos.
Jensen desvió la mirada.
-No creo –respondió.
-¡Ha dicho que no le importa! –exclamó felizmente Elijah.
-¿Así tampoco le importa compartir habitación con Enma? –le preguntó extrañada Enelya mientras Elijah se sentaba a su lado. Antes de responder, tomo un sorbo del refresco de su amigo.
-¡Ah eso no se lo mencioné¡ ¿Por qué habría de molestarla?, dijo que ella misma llamaría a Marcos y ¿sabes qué?, fue extraño pero preguntó si a Jensen le molestaría –miró a Jensen -¿Por qué habría de molestarte? ¿Y porqué tendría ella que preguntar algo así?
-Os lo contaré –dijo Jensen. La pareja le miró –Pensaba dejarlo correr, porque no es relevante pero estáis sacando conclusiones extrañas y precipitadas. El otro día, cuando llegasteis tarde para ir a la agencia de viajes, estaba con Mel. Ambos os esperábamos y estábamos hablando de cuatro cosas sin importancia…Y apareció Marcos. Dando gritos y voces, como suele hacer. Le había contado a Mel que había ido al hospital y cuando dije que tendría que regresar, quiso acompañarme…y allí apareció Marcos: fue horrible, nos acabaron echando a los tres porque el tipo no callaba.
-Marcos es un poco nervioso –comentó Elijah.
-Esta ciertamente obsesionado con Mel –le dijo Jensen – Y quizás si no gritara a cada chico que se le acerca, ella podría hacerle el caso que él busca.
-¿Tú vas a aconsejar a Marcos? –le preguntó Enelya.
-Quizás, no lo sé, en el viaje vamos a tener mucho tiempo para hablar –y apoyando los brazos en la mesa, agregó mirándolos –Estoy en ese punto en el que solo deseo que ella esté bien y sea feliz – se reclinó en la silla –Y si esa respuesta es Marcos…
-¿Y no podrías intentarlo tú? –le preguntó Elijah.
-Esa pregunta ofende –le respondió Jensen levantándose – La verdad, hoy estáis de un raro que no se os reconoce y por favor, dejad eso. En serio, no va a pasar.
-¿La volverías a rechazar? –le preguntó mel y por primera vez vió una expresión de enfado en el rostro de su amigo que nunca jamás había visto. Cuando se alejó Elijah le acarició el brazo.
-Tú también, preguntarle eso, de esa forma….
-No creí que sonara tan brusco y mucho menos que se lo tomara a mal. Pero es que creo que… ella podría ser perfecta para él. Y él para ella.
-La rechazó. Y ella buscará otro corazón, démosle tiempo –dijo Elijah-Ni a él le resulta agradable ese hecho ni a ella fácil. ¿Qué chica querría perder tiempo con alguien que te rechazó?
-No puedo tirar la toalla.
-Estamos agobiándoles mucho, cielo. Enelya, quizás sea el momento de dejar que actúen por si solos.
-¡Pues aunque no este con Mel, tampoco me convence que este con Enma!
-¿Por ese “lado oscuro” que mencionaste? –Elijah se encogió de hombros – No le digas nada a Jensen. Primero porque esta harto de que vayamos con este tema detrás suyo, y después porque si yo no te tomé en serio…él tampoco lo hará. Creerá que solo intentamos manipularle para que vaya detrás de Mel. Y ya está suficientemente destrozado, se siente culpable.
Enelya le dio un beso en la mejilla.
-Me encanta que pienses tanto –él sonrió.
miércoles, 14 de enero de 2009
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