miércoles, 14 de enero de 2009

Capitulo 14

Enelya se había quedado dormida sobre el brazo de Elijah mientras miraban una película.
Elijah sonrió mirándola. Llevaba mirándola más de media hora pero aun no se creía tenerla a su lado del modo en el que la tenía.
Algunas palomitas caseras habían caído por el suelo y la luz de la farola del callejón parpadeaba constantemente.
Aun así, su estudio le parecía el lugar más agradable del mundo. Frunció el ceño al oír música procedente del piso de abajo: era Muggs.
Eliajh miró la hora moviéndose con sumo cuidado y lentitud. Cuando casi estaba a punto de vislumbrar que casi eran las diez, el DVD terminó su programación y se apagó automáticamente haciendo que el volumen del televisor sonara estrepitosamente.
Él dio un salto, pero Enelya se despertó abrazándose con fuerza a él. Los perros del barrio y de los vecindarios, aullaron y ladraron y Muggs empezó a golpear con su escoba en la pared.
Mientras Elijah bajaba el volumen tan rápido como podía, Enelya se ruborizó al encontrarse tan agarrada al cuerpo de su chico y le soltó un poco, aunque no se movió.
-Lo siento –se disculpó él acariciándole el pelo. Ella sonrió.
-¿Qué hora es?
-casi las diez.
-¿Crees que Jensen habrá ido a la playa?
-Sí –asintió él –Me preocupa más la reacción de Mel.
-¿Crees que nos estamos metiendo donde no nos llaman? –le preguntó ella apartándose de él. Quedó arrodillada sobre el sofá de dos plazas mirando a Elijah que se encogió de hombros-No sabemos nada de Bianca desde hace demasiado tiempo. Y ya sabemos lo reacio que es Jensen los escándalos….
-Y lo exagerado que es para todo –comentó dejando el mando sobre la mesita de al lado. Enelya sonrió.
-¿Por? ¿A qué te refieres?
Elijah buscó la mano de Enelya y no empezó a hablar hasta que sus dedos juguetearon con los de ella.
-Bueno, hoy estuvo bastante pesado, sometiéndome a un interrogatorio. Te quiere mucho.
-Sí, soy como ese cachorro que todo el mundo quiere mimar…
-A mi no me pareces un cachorro… -le dijo acercándose a ella.
-¿Te molesta? –Elijah se paró.
-¿Molestarme? ¿El qué?
-Que sea tan “padre” conmigo. Y a consecuencia, contigo.
-¡No¡ -admitió riendo Elijah. Para Enelya oírle decir aquello supuso cierto alivio y sonrió –Creo que es normal. Y es tierno. Está bien, es amigo mío, no me preocupa, ni me pone celoso su forma de ser tan posesiva contigo.
-Me alegro.
-Me alegro de que te alegre –le dijo él.
-¿Tierno has dicho? –preguntó Enelya - ¿Te parece tierno que te someta a un interrogatorio? ¡Por cierto, espero que no cedieras¡
-Bueno…
-¡Oh, no por favor¡ -exclamó ella soltándole la mano -¡Ahora va a perseguirme a mi¡
-Él es una persona muy directa, sé directa con él, dile lo que piensas, lo que sientes y te dejará en paz.
-¿Qué le has contado? –preguntó ella desviando su mirada. No encontraba la excusa para volver a cogerle de la mano y deseaba volver a sentirle cerca, de hecho, volvería a acurrucarse a su lado.
-Me ofreció un asqueroso refresco de sardinas… -Enelya hizo una mueca de asco - ….y tuve que ceder.
-Ahora me preocupa su alimentación además de su salud mental por estar viviendo en ese lugar.
-No va a volver a casa de sus padres, le queda demasiado lejos. Quizás le convenza para que compartamos habitación en el Campus de la Facultad…Es mejor tener de compañero a alguien de confianza.
-Imagino que sí.
-Para pedirle que cierta noche no aparezca…
-Pareces un depravado diciendo eso –dijo ella entrecerrando los ojos.
-Es la parte oscura que habita en mí… -susurró él colocando sus manos como garfios. Enelya empezó a reír-¡Hay muchas cosas de mí que te sorprenderían, jovencita! ¡Quizás tu amigo Jensen haga bien en desconfiar incluso de mi… -se acercó a ella que no dejó de reír antes las muecas y las voces de Elijah – no deberías subestimar su sexto sentido¡
Enelya no tuvo tiempo de apartarse cuando él la agarró para empezar a hacerle cosquillas: Enelya era muy sensible a ellas, pero le gustaba sentir las suaves manos de Elijah sobre su cuerpo, de forma juguetona e inocente. Aunque aun la ponía nerviosa.
Casi cayó al suelo cuando él la sujetó, quedando tumbada boca arriba y él a un lado.
-Mi héroe –musitó ella esperando que él respondiera con un beso, pero no dijo nada. Enelya dejó de sonreír y le miró -…Qué.
Elijah se incorporó un poco sin dejar de mirarla a los ojos y finalmente Enelya notó que se ruborizaba un poco y decía:
-Te quiero.
Enelya no creyó jamás poder oírle decir aquello, al menos no tan pronto. ¡Pero lo que más la sorprendió fue que le diera vergüenza decirlo¡
Entonces, quizás todos esos momentos de frialdad eran muestras de timidez. No era distante, era tímido: ¿cómo podía serlo él, tan guapo, tan seguro de sus ideas, de si mismo? ¿Tímido con ella?
Enelya rió por lo bajo feliz como jamás su corazón le había gritado y le besó.
Los golpes de la pared les hicieron reír y ambos se sentaron en el sofá como buenos niños.
“Bruja Muggs”, pensó Enelya mientras él se dirigía hacia uno de los ventanales. Se colocó las manos en las mejillas notando como le ardían y suspiró intentando regular los latidos de su corazón.
-Esta mujer…- dijo cerrando el ventanal. La miró y sonrió -¿Quieres que te acompañe a casa?
Ella asintió aunque maldecía la responsabilidad de su novio: sabia que tararían media hora en llegar, eso si el viejo coche de Elijah arrancaba a la primera.
Si él se lo pidiera, se quedaría toda la noche. Pero no era prudente, era una tentación que necesitaba guardar en el baúl de los tesoros porque ya habían decidido tomárselo con calma, disfrutar del día a día y hacer algo realmente romántico en Japón.
Enelya se levantó del sofá y recogió su móvil preguntándose si a esa hora su amiga mel sería tan feliz como lo era ella.
Era una buena amiga y lo había pasado mal, se merecía algo bueno.
Enelya adoraba a Totó. Entre otras cosas porque fue la excusa perfecta con la que abrazó a Elijah la primera vez cuando la acompañó al trabajo un día. También porque hacia poco les había llevado hasta el puerto y habían pasado una tarde magnifica.
Totó era como de la familia: una Scooter negra, con un pequeño baúl. Su motor sonaba siempre suave y a pesar de los golpes, las volandas, la velocidad…. Aguantaba bien.
El coche de Elijah era un monstruito que esperaba la jubilación. Una marca imposible de definir ya que entre él y Jensen habían montado un coche con una pieza de aquí, otra de allá…Pero a Enelya le encantaba el chirriar de la puerta del copiloto, el golpe que sonaba estrepitoso al cerrarse, aunque cerraras con delicadeza…. Y una vez estuvo riendo con Mel porque el claxon no dejaba de sonar y la verdad es que sonaba como la batería gastada de una alarma de un coche de bomberos.
La verdad era que aquel verano estaba siendo el mejor de su vida.

Mel apartó unos cuantos pelos de su cara. La brisa empezaba a ser más húmeda y sabía que si no regresaba a casa pronto se resfriaría.
-Te acompaño a tu casa –le dijo Jensen otra vez.
-De verdad que no hace falta –insistió ella. De ningún modo iba a permitir que el chico que le gustaba la viera con esas pintas: no señor. Jensen acabó por aceptar su decisión y suspiró entrando dentro de la madriguera de Mel, sentándose a su lado-Puedes irte.
-¿Y dejarte aquí sola?
“Ojala”, pensó ella. Sollozó para sus adentros cuando los turistas ebrios pasaron a unos metros cantando a la par: era la peor noche de su vida.
-¿Por qué has venido? –le preguntó ella casi con reproche. No se atrevía a girarse hacia donde estaba él, no recordaba haberle tenido tan cerca jamás.
El silencio dramático de Jensen no presagiaba una buena noticia. Pero Mel no creía que la noche pudiera ir a peor.
-Necesito hablar contigo.
-Por favor no me digas que tiene que ver con Bianca o con Marc…
-Mel…
-Dime –dijo sintiendo que se le dormía el pie por mantener demasiado tiempo aquella incómoda postura pero se sentía acorazada con aquella postura, manteniendo sus brazos rodeando sus piernas.
-Dijiste que ya no sentías nada por mí, que todo formaba parte del pasado y que incluso empezabas a verte con ese Marc…-ella abrió sus ojos sonrojándose – Y la verdad es que no te creo. Pero respeto tu decisión y en parte lo entiendo. Sobretodo con lo que me explicaste en la casa de Marc, aquello de que te sentías violenta a mi lado por lo que dijiste, por lo que ocurrió- Mel prefirió no decir nada. Parecía que él lo tenía todo muy bien pensado, era mejor escucharle – Creo que tienes razón.
-¿Qué? –preguntó ella mirándole.
-Creo que lo mejor es que nos mantengamos alejados. Deja que te lo explique. Es cierto que nunca antes había pensado en ti del modo en el que, obviamente, tú si te fijaste en mí. Eso me hace sentir muy mal… Pero lo peor es lo que tuviste que pasar con Bianca, también por mi culpa. Imagino que ni tú ni Elijah habéis terminado de contármelo todo y aun así ya me parece algo horrible. Elijah se ha esforzado mucho en intentar hacerme entender que no era culpa mía. Pero me siento muy mal. Y más después de conocerte y de que hayas pasado a ser una amiga… Y…quizás mi intuición no sea buena ahora mismo, quizás no sea objetivo, pero creo que sigues sintiendo algo por mí. Y lo he estado pensando mucho…. Créeme, lo he estado pensando más que nada en lo que haya estado pensando. Y creo que lo mejor es… -Mel arqueó una ceja esperando oírselo decir – Rechazarte –Mel exhaló un suspiro, deshinchándose como un globo y se sintió humillada y triste. Aun así, no dijo nada, ni tan siquiera se movió – Ahora mismo, si me acercara a ti, si te dejara entrar en mi vida de ese modo más intimo, no estoy seguro de que te aceptara porque siento algo especial por ti o si lo haría por… pena. O por culpabilidad. ¿Puedes….? ¿Me entiendes?
Mel notó en su voz una angustia que la hizo sentirse más miserable aun.
Y a pesar de que parecía egoísta, en realidad era lo más sensato.
Pero ella estaba enamorada, por dios, no quería saber nada de sensatez, ni tacto, ni de cuidado: no quería que la protegiera de aquel modo.
Ella solo quería ser correspondida.
Si era difícil enamorarte de alguien en ese sucio mundo, por lo visto, ser correspondida aun era más difícil todavía.
-Sí –dijo ella, notando como un mar de lágrimas se agolpaban en su garganta. Su pecho había dejado de latir ahogado en ese mismo mar de tristes lágrimas.
Él acercó su mano a ella pero la retiró sin saber si podía tocarla o no: era consciente del daño que le estaba haciendo y lo lamentaba. Se sentía muy ruin, cruel y triste. Esperaba no verla llorar porque sabía que si la veía en ese estado, el temple y la frialdad con que estaba tratando el tema, quebraría como una rama fina. Quería mucho a Mel. De un modo que no había querido jamás a nadie. Y supo que le gustaba desde el momento en el que se encontraron en casa de Marc. Pero ella se merecía un 100%.
A pesar de saber que actuando de ese modo tenía muchas probabilidades de perderla del todo. Para siempre.
-¿Estás…?
-Quiero pedirte algo, Jensen –dijo ella. Guardó unos segundos de silencio para retomar fuerzas y aliento – No tengo derecho a pedirte que no te veas con otras, pero si lo haces, por favor… -le miró con los ojos empañados -...no alardees mucho de ello… ¿de acuerdo? –dijo esta ultima palabra con una sonrisa triste.
Él suspiró: no lo había entendido del todo.
¿Verse con otras?. Poco le apetecía ahora mismo tener que dejarla de ese modo en ese mundo lleno de gentuza y con sentimientos tan difíciles de llevar.
¿Cómo pensar en otras?
-Sí –asintió él.
-No quiero que me des excusas ni que te justifiques, pero si esto tiene que ver con Enma.. –él arqueó una ceja -… intenta mantenerte lejos de mí. Y ¿sabes que te voy a odiar por el resto de tu vida por hacerme pasar esto precisamente en este lugar?: ¡era mi rincón, el único lugar del mundo en el que era yo misma, en el que me sentía feliz¡…. También me has robado eso.
-Tampoco yo te pediré que no veas a quien quieras, si quieres salir con alguien, estarás en tu derecho, Mel.
-Quiero irme a casa –dijo ella escabulléndose de la barca, frotándose los ojos con las manos- Una cosa más.
-Dime –dijo él saliendo de debajo de la barca, parando a unos pocos pasos de ella, que le daba la espalda.
-No le digas nada a Elijah ni a Enelya y delante de ellos haré lo posible por ser… una amiga. Ser tu… amiga.
-De acuerdo –dijo él ahogando un suspiro: al menos no la había perdido del todo.

1 comentario:

  1. Bueee... en cuanto a Elijah y Enelya, ah!!! dan ganas de envolverlos para regalo y meterlos en una cajita de cristal, y a Jensen y Mel...sin palabras, espero que reaccionen, NIÑOS POR DIOS!!!!!!!!!!
    Besos.

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