jueves, 12 de marzo de 2009

Capitulo 47

Enelya entró en el pasillo saliendo del ascensor con pasos débiles e inseguros. Elijah estaba justo detrás de ella pero se sentía perdida, como si nunca antes hubiera respirado, o hubiera vivido.
El hospital estaba en silencio, algunas voces sonaban al final de uno de los pasillos, pero había muchos o eso le parecía a ella.
Caminó con paso rápido, pero de modo torpe, sin saber exactamente hacia donde se dirigía.
Y cuando vió a Mel levantándose de una de las sillas que se encontraban casi al final de ese pasillo azulado e iluminado de forma casi molesta, corrió hacia ella y la abrazó sollozando.
-¡Lo siento, lo siento¡ -exclamó dejando que Mel la abrazara cariñosamente.
-Tranquila, está bien, no es culpa tuya.
Enelya se apartó un poco y ambas se miraron. A Enelya le sorprendió la aparente calma de Mel, que sonriendo como si fuera una persona madura, que hubiera vivido muchas situaciones como esa, se acercó a Elijah y le abrazó suavemente.
-¿Qué ha pasado? –preguntó Elijah. Enelya tomó la mano de Mel acariciándola amistosamente y ella la miró, sin perder la calma.
-Bueno, sentaos, es un poco largo de contar –cuando se sentaron ella agregó -¡Oh, os dejé un mensaje…¡
-Sí, lo oímos esta tarde –dijo Enelya con sentimiento y tono de culpabilidad repitiendo –Lo siento.
-Eh, no, no pasa nada. No tiene nada que ver con vosotros y no podíais hacer nada. Os dejé un mensaje y vinisteis cuando os enterasteis. Tranquila, está bien.
-Es horrible pensar que estábamos pasándolo tan bien y tú, vosotros….
-Las vacaciones de navidad son para pasarlo bien y además, las vuestras eran merecidas y esperadas –les dijo Mel mirándoles – Me invitaron a casa de Jensen a cenar, bueno, me invitó él. Estaba Erika, cosa que me sorprendió. Y no sé cuándo, de repente, llamaron a la puerta y se oyeron gritos y era tu padre, Enelya. Y después el tuyo, Elijah. Se montó una buena, la verdad –rió débilmente – Fue una escena bastante… Bueno, no sabría definirlo.
-¿Qué ocurrió? –le preguntó Elijah.
-Llegué con Jensen bastante tarde y estaban sus padres y Erika en la mesa, a punto de empezar a cenar cuando llamaron a la puerta. No nos sentamos, seguimos a Alan hasta el comedor y entró el padre de Enelya hecho una furia. Empezó a decir cosas como que si eran una familia de presumidos –sonrió Mel -…fue muy cómico, venía a quejarse porque decía que Alan y su mujer te rechazaban ti, Enelya, porque no eras una modelo rica o algo así.
-Oh, papa… -musitó avergonzada Enelya cubriéndose la cara.
-No, en realidad fue bastante cómico, la verdad es que rompió bastante la tensión que yo sentía en ese momento, no podía dejar de mirara a Erika. Las sirvientas no sabían si llamar a los guardas, si servir la cena….los adornos de navidad brillaban en la sala mayor, junto a la chimenea, recuerdo que estaba mirando aquello, bajo la discusión que empezaron los padres de Jensen y el de Enelya cuando de repente entro el tuyo, Elijah. Y atacó al padre de Enlya diciéndole que si su hija no era lo suficientemente buena para él.
-No puedo creerlo –dijo Elijah.
-Y estábamos en el salón de la entrada Erika de pie, mirándolo todo con ojos grandes, sin saber qué hacer. Los padres de Jensen gritándose con los vuestros. Y yo, de la mano de Jensen, sin decir nada pero con gran expectación. Entonces Jensen me soltó con suavidad, me miró como preguntándome si le permitía ir a hablar un momento con Erika y asentí. Creo que Erika iba a anunciar su condición sexual, ya sabéis…bueno, es igual, la verdad es que eso era lo de menos. Él fue a decirle algo, quizás que huyera de la casa o de la ciudad, no sé. Aquello era un gallinero y de repente Jensen dio un grito y todos le miramos. Se hizo un silencio espectacular. Y dijo “Elijah está enamorado de Enelya. Y ella le corresponde: están saliendo juntos”. Oh, Enelya, debiste hablar con tu padre, cariño, pero eso no importa tampoco, la cuestión es que tu padre miró al de Elijah y este al tuyo y todos los padres se quedaron como sin saber qué hacer. Uno de ellos rió por lo bajo y enseguida se estaban dando palmaditas en la espalda. Vi que Erika iba a decir algo y dio un pasito hacia delante, con ese elegante vestido que parecía bordado con hilos de oro. Jensen estaba tan solo a un paso de ella, parado detrás. Los padres en la entrada. Una de las criadas en la sala de la chimenea… y Erika, con su voz dulce y su acento extrañamente de alto postin dijo: “Tengo algo que anunciarles” y yo convencida de que iba a decir que era lesbiana y después se aclararía todo, los padres de Jensen tendrían que aceptar que su novia era yo. Pero no dijo eso. Nada más lejos. Erika cogió aire y dijo con voz temblorosa: “He tenido una aventura con Alan”. ¡No, no interrumpáis, sino no terminaré jamás!. Alan no lo negó, desvió la mirada y Claire casi se desmaya encima del padre de Elijah. Ciento diez criadas acudieron a socorrerla, mientras el padre de Enelya estaba sin saber si irse o quedarse. No me atreví a mirara a Jensen y vi que Alan iba hacia él. Me quedé inmóvil y vi como Erika, sabiendo que nada tenia que hacer en esa familia, salía de la casa. Claire arremetió contra Alan que se acercó a ella. Parece que los problemas venían de lejos, no es que fuera una discusión de esas en las que uno de los dos es el engañado, no sé si me entendéis. Hay problemas en el matrimonio. Vuestros padres intentaron calmarles, las voces se alzaron por encima del tintineo de la campanita que hacia sonar una de las sirvientas para decir que la cena de Navidad estaba servida. Quizás intentaba calmar el ambiente, no lo sé. Y de repente, Jensen se desplomó en el suelo. Y bueno, no reaccionaba, así que llamaron a una ambulancia, aunque creo que Alan quería llevarle en helicóptero. Me asusté mucho, no sabía qué hacer además de llamarle y cuando le acaricié el rostro me di cuenta de que estaba frío. Me dieron ganas de llorar pero estaba tan asustada que no salía ni una sola lagrima de mis ojos. Llegamos al hospital por la noche y no dejaban que nadie le viera, hasta dos días después que Alan pudo ir a verle. Claire no vino, no sé si por miedo, porque se ha ido de casa, si porque…. No sé. Así que pasé muchas horas con Alan en este pasillo, porque no me dejaban entrar a verle. De todos modos Alan me dijo que estaba muy débil y que no podía hablar. Y os fui dejando mensajes hasta ayer, porque el padre de Jensen me consiguió una habitación aquí y dormí un poco. No tenía a dónde ir, de todos modos no quería irme. Después un medico nos explicó lo que había ocurrido. Pero Alan me lo explicó mejor. Parece ser que el corazón de Jen esta muy débil, sus defensas bajaron de forma exagerada. No lo notaron porque en realidad él no se quejó, puede que no lo notara porque si se sentía mal debió pensar que era un resfriado. Desde que vino en mi rescate aquella noche lluviosa estuvo arrastrando una gripe. Creía. ¡Ya acabo, ya acabo! Me sentía muy culpable porque aquella noche de lluvia, que pasó a ser la mejor de mi vida, él se quedó a pasar la noche conmigo, ahorro detalles pero intimamos mucho ¡lo sé, no te lo conté, de hecho a ninguno, pero no tuve ocasión! Y me sentía culpable pensando que quizás debió irse, descansar, o directamente no empaparse….cielos, no sé. Pero el medico dijo que no tiene nada que ver. EEl problema estuvo en su corazón. Nadie lo pudo prevenir, nadie sospechó nada, jamás dijeron nada de que estuviera mal… ya sabéis que tiene ese problema con la piel, es lo máximo, pero venía a hacerse revisiones y aunque se sentía mal, no sospechó jamás… nada.
-¿Cómo está? –preguntó Enelya.
-Alan me dijo que bastante mal. Aquí no pueden hacer nada por él. Pero en California hay un centro especializado y le ayudarán. Lo malo es que se marcha sin terminar el último curso, aunque lo hará a distancia. Algo de eso dijo Alan.
-¿Se va? –preguntó Elijah.
-Es que os habéis perdido todo –sonrió cansada Mel – Ya sé que suena extraño, pero si, se va. Yo no puedo, pero iré a verle, desde luego. Alan me va a financiar porque deje ese trabajillo para pagar el alquiler ¿recordáis que trabajaba en una casa cuidando las plantas y tal? Pues no trabajo.
-A ver, pero… -Enelya se frotó los ojos -¿Has dejado el trabajo? ¿Jensen se va a California?
-Sí.
-¿Por qué no me contaste nada? ¡O a Elijah¡ -dijo Enelya.
-Bueno, pasó deprisa, además estabais tan ensimismados con lo de navidad que tampoco quería robaros más momentos. Pensaba contároslo al regresar a las clases el Lunes. “Eh chicos, dejé el trabajo y me voy a vivir a la Universidad” o algo así.
-¿Estás bien? –le preguntó Elijah.
-Muy cansada, pero ya pasó todo.
-¡Mel, debería matarte! ¡No puedo imaginar lo que ha sido pasar por todo esto!
-No, no podrías, ni te lo pediría. Todo está bien. Ahora todo está bien.
-Tengo que asimilarlo todo –comentó Elijah.
-Lo sé –sonrió compresivamente Mel -¿Queréis verle?
-¿Podemos? –preguntó Enelya, intentando asimilar todo.
Caminando por el pasillo, Enelya no sabía si enfadarse con ella misma o con Mel. Sentía que había fallado a sus amigos pero Mel no parecía estar molesta.
También era comprensible porque Elijah y ella lo habían pasado bastante regular y todos sabían lo importantes que eran las vacaciones de navidad para ambos. Aun así….
Los pensamientos de Enelya se volatilizaron al ver a Jensen recostado en la cama, con un batín oscuro cubriendo la camisa fina típica del hospital. La habitación tenía un aspecto acogedor, dentro de lo que cabía, con las paredes de color marrón anaranjado. La televisión estaba encendida pero sin sonido, sobre una estantería que se encontraba en un rincón de la parte alta. Las ventanas tenían unas cortinas blancas y transparentes y había un sofá de dos plazas.
-¡Ah chicos¡ -exclamó al verles -¡No sabía cómo hacerlo para superar vuestras vacaciones! –Elijah le dio un suave abrazo pero Enelya se quedó en la puerta.
-Menudo susto –le dijo Elijah -¿Quieres que te traiga algo?
-¡No, Mel me tiene bien cuidado y se turna a la perfección con mi padre! –miró a Enelya y ella se acercó, con los ojos llorosos.
-Lo siento –susurró parando al lado de la cama.
-De ningún modo, el que lo siente soy yo, no querría haber invadido vuestros momentos de este modo.
-¿Estás bien?
-Poco a poco –ella sollozó por lo bajo y él agregó -¡Pero enseguida estaré perfecto, seguro!
Enelya le dio un abrazo suspirando profundamente.
¿Y si hubiera sido un poco más tarde? ¿Más grave?
-¿Vas a irte a California? –le preguntó Elijah. Enelya se apartó de él.
Mel les observaba con una sonrisa desde el pie de la cama.
-En realidad quiero terminar el curso y después irme, podría coincidir contigo.
Los chicos empezaron a hablar y Enelya miró a Mel, que le devolvió la mirada sonriendo.

2 comentarios:

  1. Perdòn por leerlo hasta ahora, pero anduve muy ocupada.

    Esta hermoso nena, aunque debo confesar que me hizo recordar ciertas cosas.
    Un Beso
    MAO WOOD (Con el permiso de Souless)

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  2. ¡Madre mia, menuda manera de hacerlos bajar de las nubes! :(. Con razón Enelya se siente tan triste y tan culpable, aunque como siempre, su novio manteniendo la calma y tan seguro de si mismo... ains (L)
    No me puedo creer que los padres de Lij y Enelya sean tan cenutrios la verdad, ir a casa de Jensen a montar jaleo el Día de Navidad >.<. ¿Por qué no lo hablaron con sus propios hijos? Arruinan un día tan importante sólo por la falta de comunicación entre ellos. Claro que la tal Erika también soltó una bomba de relojería, me quedé o.O con la noticia ¿entonces era mentira que tenía novia? Vale que la madrastra de Jensen es insoportable, pero muy mal Alan, muy mal...

    La santa paciencia de nuestro Sito explotó por el lado menos agradable, no quiero ni imaginar como se habrá sentido Mel todos esos días, con la salud de Jensen tan delicada, en todo lo que habrá pensado y lo mucho que habrá sufrido...
    Aunque al menos ya sabemos que el padre de Jensen la ha aceptado y la trata bien. También nos hemos enterado un poco de sorpresa que Mel y Jen ya han intimado ¡quiero saber más de esa noche!

    Jensen es un cielo, de verdad... encima se disculpa por haberlos molestado, me emocionó mucho ese gesto.

    ¿Será posible que al final los cuatro se vayan a California?

    Me da penita que se acaba ya snifff, adoro este fic

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