Mel se sentó en el columpió balancín del parque y observó como las nubes iban apoderándose del cielo.
Era un invierno poco lluvioso pero el frío empezaba a hacerse notar.
¿Así que ya había terminado el verano?
Elijah y Enelya debían estar atontaditos, juntos, diciéndose tonterías: ¡que monos!
Su móvil sonó y lo miró sorprendida ya que no esperaba ninguna llamada.
Descolgó.
-¿Sí?
-Había pensado en decirte que nos viéramos en tu casa pero me he dado cuenta de que no sé dónde vives ¿y sabes qué más? –ella miró el móvil y frunció el ceño acercándoselo al oído otra vez.
-¿Jensen? ¿Desde dónde me llamas?
-¡También me he dado cuenta de que jamás fuimos a tu casa! ¡Ninguno de los tres! Una vez salimos de casa de Marks, después de esa discusión y dijimos que iríamos pero no fuimos, nos paramos en el Ñam-ñam. Llamo desde el móvil de Erika, no tengo batería en el mío.
-¿Acabas de conocer a esa chica y ya usas su móvil? –bromeó ella.
-¿Y te das cuenta de lo irónico que resulta que te llame a ti, desde su móvil? –Mel sonrió –Tenemos que hablar. Todos.
-¿Ahora? Pero…
-Inmediatamente.
-Estoy en el parque.
-Llama a los demás, diles que vayan allá. Estaré en veinte minutos –guardó silencio unos segundos –Veinticinco, dice Erika que tiene que pararse en no sé dónde.
-¿Erika? –preguntó Mel levantándose.
-Este es un caso para el Equipo-Wood, así que ya sabes, llama al jefe –Mel sintió que se asfixiaba: no iba vestida para hacer frente a una persona como Erika. Su pelo estaba estropeado y cien mil cosas más que estaban mal en ella. ¿Para qué demonios la traía? ¿Ahora iba a ser del grupo? –Ah cariño, escucha, necesito que me hagas un favor.
-¿Cariño? –dijo ella sentándose de nuevo.
Cariño.
No importó lo que vino detrás de aquella palabra.
Le había dicho “cariño”, de forma natural, como si estuvieran saliendo desde hacia mucho, como si hubiera plena y total confianza.
Joder, pensó ella, cuanto le quiero.
Elijah se acercó a Enelya con un té caliente y ella lo acogió con sumo cuidado; era un detalle de parte de su querido novio.
El apartamento estaba en silencio pero ella oía música en su corazón.
Unas velas alumbraban el lugar, las sombras que se dibujaban eran finas y juguetonas.
La mesa en la que estaban celebrando el té era pequeña lo que les permitía más intimidad.
-Gracias –dijo ella sin dejar de mirarle. Le pareció que él se sonrojaba y ella se ruborizó sonriendo.
Recordaba perfectamente el tacto de su mano en su piel, de aquella vez en que jugaron en el sofá. Lo extrañaba y en cierto modo, lo anhelaba.
Pero no se atrevía a decírselo.
¿O quizás si?: que dejaran el té, las flores, las miradas….y se sentaran en el sofá, aquel sofá mágico que permitía que ocurrieran cositas.
-¿No está sonando tu móvil? –le preguntó él.
-¿Qué? –preguntó ella y como si despertara oyó la melodía de su móvil. Se agachó y recogió el bolso de sus pies, para sacar el móvil –Es Mel.
-¿Habrá pasado algo? –preguntó preocupado Elijah. Enelya se encogió de hombros y descolgó.
-¿Sí?
-Hola, soy Mel: lo siento.
-Tranquila –dijo Enelya sonriendo -¿Qué pasa?
-Pasa que tengo un novio estupido, eso pasa.
-¿Qué?
Mel se pasó la mano por la cara y suspiró antes de decir:
-Quiere que nos reunamos en el parque, todos, ahora. Y trae a Erika: ¡me trae a Erika! ¿Cómo se supone que he de hablar a esa chica? ¡Enelya estoy en pijama, bueno, prácticamente! ¡Ya me viste! ¡No puedo enfrentarme a eso, yo…!
-Oye si quieres di que no podemos ir.
-¿Lo harías por mí? –preguntó Mel.
-Dile que no te cogí el móvil y después ya hablaremos con él, tú no te preocupes. Dile que no hay reunión posible y que esperé a otro día.
-Eres una diosa.
-Lo sé –sonrió Enelya -¿Por lo demás todo bien?
-Sí, pero te cuelgo o no me dará tiempo a avisarle…Gracias.
-De nada –dijo Enelya.
Mel miró su móvil; se quedaba sin saldo.
No solo del móvil, sino de todo; de casa, de comida…. Tenia que encontrar trabajo pronto.
Remarcó el número y esperó.
-No me lo cogen –dijo Mel –Ah, em ¿Jensen? –preguntó ella recordando que no era el móvil de su novio.
-Sí, aun soy yo. –Mel suspiró - ¿Podemos vernos tú y yo?
-Sigo en el parque –dijo ella. Y la llamada se cortó –Y… ¡móvil muerto! –suspiró guardándolo en el bolsillo –Rata. Soy una rata. Voy a tener que ir mendigando por la facultad. ¡Ay mierda, si es que…! –guardó silencio unos segundos –Joder, espero no haber molestado a Elijah y a Enelya –Mel levantó la mirada lentamente y vió como una pareja la miraba: si, estaba hablando sola, sentada en un columpio. Ella sonrió forzadamente y la pareja huyó – Genial.
Mel miró la hora.
Se balanceó un poco y empezó a pensar en alguna excusa para no ir al pequeño apartamento alquilado, que era como una caja de zapatos. Literalmente.
-¿Mel? ¿Eres tú? –Mel miró a los lados y acercándose a ella vió a un chico -¡Si, eres tú! ¿Me recuer…? Ya veo por tu cara que no.
-Lo siento… -se disculpó ella levantándose.
-Voy contigo a la Facultad, coincidimos en una de las clases, aunque somos 60 alumnos, pero tú y yo coincidimos en un trabajo de grupo. Me acuerdo de ti porque no hablabas nunca.
-Buen recuerdo –él rió por lo bajo-Me recuerdas por el cartel de monja que hizo Bianca ¿verdad?
-¡No, en serio! ¡Hablabas muy poco! ¡Pero siempre sonreías! ¿La del cartel eras tú?
-No.
-¡Yo era el rubio de pelo vicioso, un poco más largo que ahora, me lo corté! –dijo pasando su mano enfundada en un guante por la cabeza- El del acento raro… ¡Oh! ¡Vamos! –dijo empujándola levemente, casi sin rozarla – ¡Sé que hablabais de mí!
-Bueno, estuve bastante ocupada durante el curso evitando a Bianca y, ya sabes, escondiéndome del mundo.
-Soy el del nombre raro.
-¿Filadelfo?
-¿Qué?
-Pordócimo –dijo ella.
-No tan raro –dijo arrugando un poco su nariz.
-Felicito.
-¿En serio no recuerdas un nombre poco común?
-Jensen me pareció siempre extraño, aunque bonito, pero no me sonaba.
-¡Sí, yo era el que se lanzaba sobre él cada mañana, a primera hora! ¡Solíamos ser pareja en clase de deporte!
-Yo no iba –dijo Mel apenada.
-¿No ibas?
-No.
-Entonces no me recuerdas.
-Me has dicho que no eres Pordócimo…
-Jesús, no. ¡Eh! –exclamó al ver a Jensen -¡Vaya que casualidad! ¡Hola¡
-No es casualidad .dijo ella con una sonrisa nerviosa.
-¿No? ¿Habíais quedado? ¿Te acuerdas de él y no de mí? ¡Tendré que matarte! –Mel arqueó una ceja –Es broma.
-Lo siento, si te contara mi verano entenderías mi reacción.
-¿Qué haces aquí? –preguntó Jensen sonriendo, acto seguido estrechó la mano del joven que sonrió.
-Estaba de camino a casa de unos amigos y me pareció ver a Mel.
Mel suspiró por lo bajo: nerviosa desvió la mirada y notó un suave roce por la espalda.
Se sintió calidamente bien mientras Jensen pasaba su brazo por detrás de su espalda para atraerla hacia él mientras hablaba con ese chico.
-Estamos saliendo juntos –Dijo Jensen y ella le miró.
-¡Ah, genial¡ ¡Enhorabuena! –dijo el chico -¡Ya me parecía demasiada casualidad! ¿Y Enelya se lanzó a por el ojos-azules?
-Si –sonrió Jensen.
Mel sonrió mimosa. Le encantaba sentirse tan cerca del cuerpo de su novio, notar su brazo en su espalda, sentir como la mantenía cerca, en la conversación, aun sin tener que hablar.
-Pues tu chica no me recuerda -dijo el joven.
-Bueno, la verdad es que no sé cómo te acuerdas de mí… -dijo Mel en un susurro.
-¡Porque nunca hablabas! –repitió el chico casi riendo.
-Fue elegido para representarnos en unas encuestas para un grupo importante de altos mandos –le explicó Jensen a Mel. Ella sonrió porque le maravilló el tono que usó para hablar con ella. Su mirada.
Y de repente se le encendió una luz y abrió los ojos mirando al joven.
-¡Ah, eres tú! –dijo ella señalándole.
-¡Sí! –exclamó el joven.
-Te llamabas…te llamabas… -ambos se miraron sonriendo y el joven arqueó una ceja.
-Hayden –dijo él.
-¿En serio? –preguntó ella.
-Pordocimo era demasiado ostentoso para mis padres.
-¿Pordo qué? –preguntó Jensen.
-¡Cosas nuestras! –dijo Hayden guiñándole un ojo y Mel rió por lo bajo.
-¡Ah, ya veo, ya veo! –dijo Jensen –A ver, Puercocillo….
-Era Pordofilo –le rectificó Hayden empujándole un poco.
-¿Tienes idea de cuándo empiezan las clases?
-¡Que voy a saber! –exclamó -¿La semana que viene? ¿O la otra?
-Que vergüenza –dijo Jensen entrecerrando los ojos -¡Tan poco interés! ¡Una joven promesa como tú! ¡Ahí queda el recuerdo del Puercocillo Canadiense!
-Vale, por hoy ya me basta –dijo Hayden mientras Mel reía – Si tienes mi móvil, llámame cuando lo sepas. ¡Hasta dentro de unas semanas, Mel!
Ella se despidió moviendo la mano.
sábado, 17 de enero de 2009
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Waaaaa!!!
ResponderEliminarSale Hayden!!!!
No inventes!!!!!
Creo que soy fan de Hayden desde el relato de Rocío, jajajaja
Pero sale Hayden!!!!!
Esto cada vez se pone más buenooooo!!!
Uy! Me encanta!!!
Jejejeje
Escribe más pronto!! Cuídate!! Besos!!
Que genial que te emociones con Hayden ^__________________________________^
ResponderEliminarYa escribi otro cielo.
HAYDEEEEEEEEEEEEEEEEEEN????????? Madre mía me he puesto nerviosa y todo... HAYDEn??? WOOOOOOOOOOOOOOOOW!! Malén tendrías que haber visto mi cara cuando vi el nombre jajajajaj, uff que interesante se pone esto... y Enelya que quiere ir un pasito más allá y no se atreve a decírselo a Elijah y la parejita nueva (por cierto, parece que Jen se lo toma con más naturalidad)
ResponderEliminar¿Para que quiere Jensen reunirlos a todos? ¿Tiene que ver con Erika y estropear los planes de boda?
Huy por Dios... Hayden... :)__
Mmmm...pues si es "guapeton", pero nada como ese pequeñito de ojos azules o el fortachon de ojos verdes....Sou!!!!!!!!!!!!! niña, tranquila xd. jajajajajajajajajaja
ResponderEliminarBesos.