martes, 20 de enero de 2009

Capitulo 34

-¿Hola?
Elijah no hizo caso del interrogante saludo, hasta que notó que alguien le tocaba el hombro.
Se encontraba en la parada del bus, esperándolo con paciencia. No pensaba en nada, aquella vez no.
Era feliz y lo disfrutaba.
Al girarse hacia su derecha se encontró a una mujer de aspecto cuidado y aventurero, como si hubiera salido de un catalogo para mujeres con experiencias fuertes: Indiana Jones en versión femenina. Más elegante, menos…”Indiana”.
Tenía el pelo recogido y el flequillo rubio caía sobre su rostro. Bien maquillado, con unas gafas de concha ancha.
Sujetaba una carpeta y llevaba una mochila pequeña en forma de bolso.
-¿Hola? –dijo él. Ella extendió su mano y el la miró extrañado.
-Hola, perdona, soy Alice Keyers… -Elijah estrechó su mano sin saber qué hacer – Trabajo para una empresa publicitaria, oh bueno, en realidad soy fotógrafa –hablaba muy deprisa, con acento newyorkino pero claro y agregó casi sin coger aire – Fotografío modelos.
Elijah asintió como quien dice “ah, bueno…”
Se quedaron en silencio y él arqueó una ceja.
-Elijah –dijo para romper el silencio.
-Un nombre interesante.
-Gracias.
-verás, te estaba observando y creo que tienes unas características interesantes para ser modelo ¿te lo has planteado alguna vez?
-No –dijo casi riendo y ella le ofreció una tarjeta. Elijah la miró y la cogió mirando aquel trozo de cartulina como si fuera algo de otro planeta. Y la miró –Ah, gracias pero no me interesa yo…
-Estoy aquí por un negocio, no creas que soy una loca o algo así…
-No, claro – ni mucho menos: ¿por qué iba a pensarlo cuando él era un imán de locos?
-¿Conoces a Felipo Andagi?
-¿Quién?
-El famoso modelo…
-¡Ah si! –mintió él y estuvo tentado en mirar la hora de su reloj: el maldito bus debía estar confabulado con ella.
-Puedes venir a mi estudio, te haré unas fotos ¡gratis!
-No, de verdad yo…
-Tienes talento, muchacho –interrumpió ella con seriedad. Le miró a los ojos y dicho –Tienes ese chic.
-¿Chic?
-Podrías viajar a las ciudades más importantes, codearte con la gente de moda, imponer tu propia tendencia, ya sabes, llevar algo antes que nadie y ponerlo de moda. Piénsalo o mejor, no lo hagas. Y ven a mi estudio –le guiñó un ojo y cruzó la calle.


Enelya levantó la mirada hacia el edificio y suspiró.
-¡No te quedes parada en medio! ¡Despierta! –dijo un chico pasando muy cerca de ella montado en un monopatín.
La Facultad.
El regreso.
Gente de todas clases sociales y religiosas. Grupos de chicas perfectas y personas que deambulaban solas, como si un imán las atrajera hacia la boca del edificio.
La entrada de la Facultad era impresionante pues tenía un gran jardín y el césped siempre estaba limpio y verde. Unos escalones anchos y gigantescos te permitían acceder al enorme castillo que guardaba en su interior aulas y residencias.
Atravesando el primer edificio –lleno de pasillos, escaleras y aulas - podías salir al patio principal, conocido como el “Central Parck” por ser extenso, verde y lugar de reunión de muchos estudiantes que dejaban pasar allí sus horas libres, sus momentos de entrenamiento individual, sus juegos en grupo o incluso se dejaban ver algunas parejas haciendo muestras detalladas de su amor.
Más abajo se encontraban las residencias, rodeadas por caminos anchos, jardines y tradición. Las casas de las Fraternidades eran altas, elegantes, románicas en su mayoría.

Era una selva, un lugar en el que no debías perderte. La gente iba a un ritmo y tú debías seguirlo, sino, malo.
Las exigencias del cumplimiento de las normas, los interminables trabajos para casa, los exámenes insuperables, las clases largas y difíciles…en aquellas aulas grandes, donde el eco con la voz del profesor, se perdía en las esquinas.

Enelya se apartó del pasillo y se escondió en una de las esquinas que hacia hueco para subir las escaleras y llegar al segundo piso. Sujetaba los libros con los brazos, como si fueran un escudo. Y la gente andaba de un lado a otro, con certeza, con seguridad, sin mirarla, sin prestar atención a nada que no fuera su mundo.

Suspiró, porque había olvidado todo aquello: pero pronto estaría en clase, donde se sentiría segura. Con amigos, con conocidos. Y con su novio.
Tendría que haber quedado con él, fue estupido pensar que no hacia falta. Se maldecía por decir “No, tranquilo, nos veremos allí”
¡Con lo bonito que habría sido empezar juntos, entrar en el edificio de la mano!
Que las demás vieran que él era su novio. Se acabaron las bromitas, niñatas; ni roces, ni preguntas tontas, ni tocarse el pelo cuando se habla con él.

La risa explosiva del grupo de las animadoras la hizo girarse; eran magnificas y llegarían muy lejos.

-Pareces un extintor.
Enelya se giró hacia atrás y vio a Jensen parado detrás de ella.
-Joder, cuanto me alegro de verte –dijo ella.
Enelya le miró: parecía encajar tan bien en aquel lugar que daba miedo.
-Un extintor mal hablado –dijo él.
-¿No has venido con Elijah?
-No. Dijo que vendría en bus, porque es como idiota, pero sin el como.
-No es el único –musitó ella.
-No se juntan que no se parezcan –rió Jensen y Enelya le empujó un poco -¿Sabes qué? Me han pedido que supervise las clases del profesor Thomas –dijo empezando a subir las escaleras. Enelya le siguió hasta conseguir colocarse a su lado.
-¿Supervisar sus clases?
-Ayudarle. Ser ayudante de un profesor es algo muy bueno ¿sabes?
-¡Ya lo creo¡ -suspiró Enelya -¡Eres como un mini profesor! ¿Y darás clases cuando él tenga reuniones o algo así?
-Me están persiguiendo los del equipo de Hockey y encima los de la Fraternidad no dejan de acosarme. Estoy cansado y no es más que la primera hora.
-Das asco –le dijo Enelya justo en el momento en el que un grupo de personas aparecieron de la nada y la empujaron casi hasta el piso inferior.
Un codazo, dos pisotones y un arañazo después, se encontraba dos escalones más abajo.
-¿Qué haces? –preguntó él desde el pasillo de arriba, a pocos escalones de ella –Estás como idiotizada…
-Ya –ella subió los escalones – Pero sin el como –agregó llegando a su lado.
-¿Estás bien? –ella asintió – No sé si tenemos la primera hora juntos, pero me da miedo dejarte sola.
-Estoy bien, solo que estuve tan nerviosa ayer que no me preparé psicológicamente para la vuelta. Pero estoy bien.
-¿Segura?
-Sí, vamos –dijo empezando a caminar -¿Y Mel?
-Tenía que arreglar unos papeles, esta en la secretaría.
-¿Vinisteis juntos? –preguntó mirándole, sin dejar de caminar.
-No. No se deja acompañar, vino con Marck. ¿Te he comentado que odio a Marck?
-Son celos.
-Es odio. Puro, negro y malvado. Le odio.
-Pues hoy acompáñala a su casa: que no se te escape.
Entró en el aula.
Ciento seis sillas, colocadas en forma de semicírculo, de forma que subía y subía. Unas mesas de madera con los ordenadores portátiles abiertos, listos para la acción.
El profesor colocando el micrófono y algunas diapositivas.
-Mira que bien…-dijo él. Enelya le miró. Jensen estaba mirando una hija de papel, parado en la entrada, mientras los demás alumnos iban entrando. Ella se paró cerca de la primera mesa-Tengo clase contigo, te haré un favor y me sentaré a tu lado.
-¿Lo tienes apuntado en una hoja de papel….? –él la empujó para que empezara a subir las escaleras que llevaban hacia los pupitres de arriba.
Enelya se sentó y miró a su derecha, donde tocaría estar Elijah: ¿dónde se había metido?
-Han actualizado la versión del ordenador, que bien –dijo Jensen tecleando.
-¿Y Elijah?
-Aquí –dijo Jensen. Enelya le miró frunciendo el ceño mientras su amigo se tocaba la punta de la nariz.
-Parece como si todo lo que vivimos hasta este momento formara parte de un recuerdo muy lejano ¿no te sientes así?
-No. Tengo sueño. Mucho sueño. Deberían dejar que las clases empezaran a las diez y media. –apoyó su cabeza sobre su brazo, reclinándose un poco sobre la mesa –Y dejar que fuéramos en pijama.
-¿Esa no es Jessica? Ha adelgazado. Además no está con Bianca y ella siempre iba con Bianca. Mierda, tendría que entrar a formar parte del club de animadoras de la Fraternidad o algo así. Sería popular, bonita y con algo de interés. Quiero ser como Jessica.
-Y que nos dejaran llevar zapatillas de ir por casa, o de peluche.
-A veces siento que hablar contigo es como hablarle a la pared.
Enelya miró hacia atrás.
Había algunas caras nuevas y algunas de las chicas la miraban con atención.
Enelya volvió a mirar hacia delante.
-Estate quieta, me vas a poner nervioso a mí.
-Me están observando: este año también vas a ser popular. Y me odian. ¡No me conocen y ya me odian!
-No te odian, sienten curiosidad.
-¡No te gires¡
-¡No iba a girarme¡
-Ibas a girarte y a saludarlas con la mano, lo sé. No te muevas. No sé si llamar a Elijah, empiezo a preocuparme.
-¿Elijah tiene un Marck que vaya pegado a él día y noche, que aparezca siempre, que te reemplace en los momentos menos oportunos?: entonces no te preocupes.
-¡Dios mío, por fin! –Enelya se levantó y movió el brazo ligeramente. Elijah sonrió y fue hacia ellos.
-Gracias, eso no ha dolido –dijo Jensen mientras Elijah llegaba.
-Sabes que adoro tu compañía pero no te amo.
-¿Entonces tengo que dar gracias de que no me hayas pasado por encima? –preguntó Jensen mientras Elijah pasaba por detrás suyo.
-Siento llegar tarde –dijo dejando la mochila en el suelo, sentándose a la derecha de Enelya que le miraba sonriendo y feliz-Me ha ocurrido algo increíble cuando venía, os lo contaré después.
-Me alegro de verte –dijo Enelya tentada por darle un beso pero había demasiados ojos. Él la miró y le apartó el pelo de la cara diciendo con cariño.
-Yo también.
El profesor miró hacia los alumnos. Llevaba una chaqueta gastada, de lana. Unas minúsculas gafas para una cara redonda.
-¿Podría apagar la luz? –le preguntó al joven que se encontraba cerca del interruptor.
-¡Joder! ¡Mierda! –exclamó por lo bajo Jensen mientras se levantaba y bajaba las escaleras como un rayo. Llegaba a la puerta justo antes de que las luces se apagaran.
-Soy el profesor Mathew Arbonac. Y no tolero los retrasos, si van a llegar tarde, no entren. Las faltas son injustificables, si se encuentran mal, vengan a no ser que tengan que estar hospitalizados. No tolero las interrupciones. Algunos ya me conocéis del año pasado. Están en la Facultad, no en la sala de recreos. Se les asignará un sitio, pueden quedarse en el que está, pero no se cambien. Y ahora pasemos a repasar lo que será el temario de este curso.

Se oían las voces provenientes del Central Parck, pero los pasillos estaban vacíos.
Jensen se detuvo frente a la puerta de la secretaría y miró a los lados.
Cerca de una de las taquillas que daban al exterior, se encontraba Mel, leyendo unos papeles.
-¿Estás bien? –le preguntó él, sin moverse. Ella levantó la mirada –Llegas tarde, bueno, llegamos tarde. ¿Por qué no has subido?
-¿Has salido de la clase? –preguntó ella acercándose a él.
-¡No estabas allí! ¡Y si interrumpes a Arbonac es muy capaz de expulsarte!
-Mi caballero de brillante armadura –dijo ella abrazándole.
-¿Estás bien? Estás helada… -dijo abrazándola con suavidad.
-¿Y tus cosas? –preguntó Mel apartándose un poco.
-En clase.
-¿Saliste muy deprisa?... lo siento.
-No importa, esta hora nos irá bien para hablar.
-¿Hablar?
-Hablar –dijo tomándola de la mano.

4 comentarios:

  1. WOW!!!
    Elijah modelo!!!
    jajajaja q cosas!
    Y... no sé tú, pero a mí me intimida cunado un chico, aunque sea de mi entera confianza, me dice: "Vamos a hablar", no sé, esa frase da miedo cuando sale de boca de un hombre jajaja
    Genial, síguelo pronto

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  2. ¡¡O.o A MI TB ME PASA¡¡
    Sea quien sea, si me dicen esas palabras................................................................

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  3. Bueno, a mí no me extraña que mi Lij sea modelo... es bajito pero más guapo (L) jajajajaj

    Enelya es tan insegura como yo, pobre... si no tiene cerca a las personas que quiere, se siente pequeñita y asustada, me pasa demasiadas veces...

    Y sí, ese vamos a hablar suena muy tajante, veamos que serio es lo que le tiene que decir Jen.

    P.D. Pedazo de portada nuevaaaaaaaaaaaaaaa

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  4. Claro que Elijah puede ser un gran modelo, digo hay que ver las fotos xd...
    Chispas, cuando alguien dice tenemos que hablar...yo tiemblo y me hago màs chiquita, se podrà acaso??...
    Besos.

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