-¡Tantas cosas y tantos recuerdos! –dijo Enelya dejándose caer sentada sobre su cama. Mel observaba la habitación anonadada. Era como encontrarse en el interior de una flor pues todo estaba combinado con colores calidos, suaves con una fragancia sutil. Había peluches encima de la cama, con un cubierto rosado, fotos de su familia en la estantería, los libros de la Facultad en otra…Una mesa con un portátil apagado, las teclas blancas con los bordes rosados- Debimos hacernos más fotos en Japón –seguía comentando mirando su cámara digital- ¡Cuando nos reunamos las tenemos que ver juntos! ¡Las de todos! –Mel la miró sonriendo. Enelya la miró y se cruzó de piernas -¿Y cómo es salir con el gran, gran, gran chico de tus sueños?
-No lo sé –se sentó a su lado –No sé cómo pasaremos de amigos a novios –se sonrojó y Enelya sonrió –Además no le vi mucho desde que regresamos.
-Lo sé, tampoco yo a Elijah. Ahora esta con su padre, ya sabes…
-Si, nuestro exjefe quejica. ¿Tú sabias que Warren era su padre? –Enelya se encogió de hombros negando con la cabeza –Cuantas cosas sin saber…
-Lamento lo de la tienda y lo de Totó –comentó Enelya entristecida – Pero hay muchas cosas buenas para este año que empezará: vamos a sentarnos juntas en las clases, tenemos a los chicos más guapos de la facultad, ¡oh, iremos a fiestas acompañadas!
-¿Y Bianca?
-No, ella se quedará en el maletero –ambas rieron.
-Hace una eternidad que no sé nada de ella –dijo Mel.
-Quizás Mark se la comió, porque tu amigo es realmente efusivo.
-Mark es muy especial –suspiró Mel – El otro día me encontraba en el parque y apareció Dorian y acto seguido apareció Mark, saltando sobre él como un tigre. Le dijo que no quería que se acercara a mi, que se fijara en su cara de loco, que lo tomara como advertencia. Y en realidad Dorian venia a decirme que lo dejaba, que se va.
-¿Se va?
-Le hubiera matado –dijo Mel apretando su puño –Me lo ha hecho pasar tan mal…
-¡Pronto será Navidad¡ ¡Época de amor, felicidad, amistad…! Olvidemos todo lo ocurrido y empecemos desde cero. –Enelya juntó sus manos -¡Mi primera navidad con Elijah! ¡Pasear juntos viendo escaparates, pensando juntos en los regalos de todos…!
-Van a empezar las clases –dijo Mel con un susurro. Enelya la miró -¿Cómo deberíamos comportarnos? ¿Será todo igual?
-Uf, espero que no –Mel se giró hacia su amiga y sonrió.
-Ya sé, imagino que este año Jensen si me hablará y me hará caso. Pero me refiero a qué hacer, esos pequeños detalles que marcan la diferencia entre ser un amigo o ser una pareja.
-Pequeños detalles como cogerse de la mano, saludarle con un abrazo, darle un beso en sus precioso y suaves labios…
-¡Así que así de bien os va¡¿eh? –dijo Mel empujándola un poco.
-Estamos en la fase de descubrirlo todo por primera vez, juntos. ¡Es increíble!. Tenerle a mi lado, cuando me mira escuchando lo que le digo… El único que no lo acepta es mi padre. Está convencidísimo de que estoy loca por Jensen, como siempre fuimos tan amigos y le vió tantas veces…
-Todo el mundo quiere a Jensen.
-Podría ser el titulo de una película –sonrió Enelya -¿Qué hay de su padre, esa tal Erika…? Si os habéis quitado de encima a Dorian y Bianca parece haberse esfumado ¡debéis estar en la gloria! ¡Va a ser tu muy mejor navidad! ¿Y Mark?
-¿Qué hora es? –preguntó Mel levantándose – Ay seguro que llego tarde ¡mierda!
-¿A dónde? ¿Quieres que te acompañe?
-No, no te preocupes, seguramente has quedado con Elijah ¡además no es nada! –dijo acercándose a la puerta -¡Nos vemos!
Mel salió de la habitación sonriendo y enseguida que tocó las escaleras para bajar al piso inferior dejó de hacerlo. Se giró hacia atrás, mirando la habitación de Enelya y suspiró.
-¿Ya te marchas? –preguntó el padre de Enelya, Harold. Le sonrió amablemente y se apartó de la escalera, en ese momento se asomó Enelya desde su habitación.
-¡Espera, Mel, te acompaño hasta la puerta! ¡Me pongo los zapatos…!
-¡No te preocupes! –sonrió Mel y siguió bajando los escalones, saludando a Harold con un movimiento de cabeza.
Al salir de la casa dio unos pasos firmes y decididos, sabia que su amiga la estaría observando por la ventana. No se giró para saludarla con la mano, simplemente siguió andando hasta que giró una esquina.
A partir de allí sus pasos se hicieron más lentos y pesados.
Había huido como una tonta. A esas alturas aun tenía secretos para su amiga y sus amigos.
Pero le decepcionó un poco la actitud de Enelya, cuando le preguntó por Mark.
Mel vivía en casa de unos amigos desde hacía casi un año.
No se sintió sola ni un solo día desde que la conoció a ella. A partir de allí conoció a Elijah y afortunadamente a aquel chico que un día vió leyendo un libro, bajo el árbol que estaba cerca de las gradas de tenis.
Siempre dijo que eran amigos de sus padres, pero no era verdad. En realidad eran amigos de Mark, que le hizo el gran favor de hablar con ellos.
Incluso estuvo viviendo una temporada en casa de Mark.
Era un chico realmente inmaduro para su edad. Pero muy gracioso. Y exagerado.
Fue divertido.
Por las mañanas llegaba casi siempre tarde. Rezando para que al abrir la puerta no se centraran en ella todas las miradas. Mark jamás la despertaba la hora que tocaba.
En las horas libres deambulaba sola pensando en la nada, o al menos intentándolo.
De todos modos no tenía a quien contárselo. Sus padres no querían saber nada de ella desde que cumplió los dieciocho.
Y siempre había un momento del día en el que todo brillaba y su corazón recordaba latir. Unos segundos, unos días por verle alo lejos, otros por cruzarse con él… Un año coincidieron en unas clases pero no se atrevió a acercarse a él.
Lo tenía todo.
Y ella nada.
Bianca solía recordárselo. Pero Bianca lo hacia con todo el mundo, era estupido tomársela en serio. Además, a ella también le gustaba.
Y tenía más posibilidades de entablar conversación con él que ella. Bianca estaba en el mismo nivel.
Y ella no.
Sentirse así era difícil.
Pero no le iba el papel de la baja autoestima, así que se sentía feliz con solo verle u oírle.
¡Parecía una persona tan agradable!
Jensen siempre estaba rodeado de gente: chicos o chicas. A veces hasta los profesores se acercaban a él para intentar convencerle para que formara parte de algún club o Fraternidad.
Una tarde en la que Mel se había quedado para leer unos libros en la biblioteca, Elijah se acercó a ella.
Y sin saber cómo, se pusieron a hablar.
Era un chico tan amable y dulce… tan educado e inteligente.
Era el delegado de clase, uno de los más populares de la Facultad. Mel le conocía de vista. Y le habló de Jensen, sin saber ni cómo.
En aquel momento Mel no lo sabía pero Elijah sabía lo que había hecho Bianca con un cartel photoshopeado con unas letras horribles que hacían referencia a su virginidad.
Y Mel le enseñó una carta que había estado escribiendo desde hacia muchos meses atrás.
La carta rosa de la que hablarían una tarde al salir del trabajo, ella, Elijah y Jensen.
Y el chico que la seguía por todo, era Dorian.
Pero cuando su vida dio un cambió fue el día en el que Enelya se acercó a ella.
Su primera amiga en muchos años.
Una victima de Bianca a la que poder ayudar, pues ella conocía bien las artimañas de esa chica escuálida.
Enelya no tardó en darse cuenta de lo mucho, mucho, machismo que le gustaba Jensen a Mel. Pero nunca le permitía que se lo presentara.
Mel seguía pensando que no estaba a la altura.
Y Bianca se enfurecía más contra ella.
Dorian apareció un día en la entrada de la Facultad. Parecía conocerla bien.
Un chico que había mostrado interés en ella, era algo que celebrar.
Salieron juntos un par de veces. Mel creía esperanzada que quizás así olvidaría a Jensen y dejaría de andar como una oveja perdida, sin poder dormir alguna noche que otra.
Y casi a finales de año, Dorian le preparó una cena en el puerto.
A Mel le emocionó mucho, fue un momento mágico y especial.
Pero después se convirtió en una pesadilla.
Dorian cambió.
Empezó a hablar de otro modo, a acercarse demasiado.
Sus intenciones eran crueles y ella se asustó pero no lo demostró: le plantó cara y le dio un bofetón que le giró la cara.
Y después se marchó corriendo.
Todo había sido una mentira.
A la mañana siguiente Bianca se encargó de hacérselo saber. Había sido su plan. Demostrarle que ella no era nadie, no era nada.
Bianca y Dorian estaban confabulados.
Mel recordaba con orgullo aquel día porque le arrancó un mechón. Y le hubiera arrancado más de haber podido, pero no fue así.
Sola, otra vez, pero más dolorida. Más sola.
Enelya le propuso trabajar con ella aquel verano y al principio fue bien, pero Mel tuvo que dejarlo porque necesitaba centrarse un poco en los estudios. Había perdido muchas horas detrás de sueños imposibles.
Así fue como una mañana Enelya se acercó a su pupitre y la saludó animadamente. Le presentó a Jensen prometiéndole que él la podría ayudar a aprobar.
Y lo más extraño es que a él no parecía molestarle tener que perder tiempo con ella.
Bianca se enfureció más. Contra Mel y Enelya.
Pero Elijah parecía mantenerla a racha.
Una tarde en el “Ñam-ñam”, otra en casa de Enelya…se hizo amiga de esos tres chicos.
No preguntaban nada, solo querían estar con ella.
Y ese verano trabajó en el mismo local que su gran amor.
Después el rechazó, que no le dolió tanto como esperaba, quizás gracias a que Bianca ya le había bajado los humos con la ayuda de Dorian.
Pero dolía.
Al fin y al cabo sentía que estaba enamorada de él incluso antes de conocerle.
Era aquel chico por el que se levantaba cada mañana y esperaba encontrar en un pasillo.
Y ahora, después de todo, aun no conseguía confiar en sus amigos y contárselos todo.
Mel se paró.
No, no era falta de confianza. Sabia que no la abandonarían, sabia que la apoyarían…Era que ahora todo estaba tan bien…eran tan felices…
¿Para qué estropearlo con sus desgracias? Con sus momentos de soledad ya pasados, dejados en el recuerdo.
No tenía padres ¿y qué?
Ni casa. Ni familia, solo a Mark, que estaba un poco loco.
Ahora tenía amigos.
Tenía a Jensen a su lado, aunque no se vieron mucho desde que regresaron a Japón.
Y ya conseguiría otro trabajo.
¿Para qué contarles todo aquello?
Mel se sentó en el banco de madera de la plaza y juntó sus manos sobre sus rodillas, mirándolas con detenimiento.
Dorian se había marchado.
Bianca había desaparecido.
Enma también había desaparecido de la historia, aun cuando a Mel le pareció que iba a perder, una vez más, a Jensen.
Pero estaba tan feliz de tenerle como amigo. Era mejor que no tenerle, por patético que sonara. Pero Enma no estaba.
Ahora estaba Erika.
Aunque las cosas eran diferentes.
Su móvil vibró desde dentro de su bolsillo y Mel lo cogió.
Un mensaje de Elijah preguntándole si quería reunirse con él en el “Ñam-ñam”.
Mel sonrió.
¡Que diferente resultaría todo aquel curso, comparado con el anterior!
Ahora ella iba a estar en el grupo de los populares. Iba a ser importante, porque iba a tener amigos.
Amigos que no sabían de su vida privada la mitad, pero buenos amigos.
Ella no dejaba que ellos entraran en su vida.
Ni tan solo Jensen.
“No puedo. Nos veremos más tarde”, escribió ella en respuesta a su amigo.
Tenía que pensar cómo hablar con Jensen y explicárselo todo.
Además, él era de una clase social alta…
No tenia casa, ni familia, ni dinero.
Nada.
Mel suspiró por lo bajo.
¿Y si Jensen se lo tomaba mal, creyendo que ella no tenía confianza suficiente? ¿Y si él se sentía incómodo y no sabía qué decir?
¿Y cuando lo supieran Enelya y Elijah?
Podía pasar cualquier cosa.
viernes, 16 de enero de 2009
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Ya lo leí!!!!
ResponderEliminarJejejeje
Me encanta!!!
A veces es tanto el amor que invade la inseguridad, sino pregúntamelo a mí, q tbn creo q es mejor tenerlo sólo como amigo q no tenerlo. Por eso t digo q mi vida se parece mucho a tus historias, jajaja soy un drama/comedia/romance ambulante jajajaja
Sigue escribiendooo!!!
Tkm
Es como tu dices, si. La inseguiridad ataca cuando hay amor.
ResponderEliminarMi querida drama/comedia/romance y amistosa amiga me ha encantado, es que en-can-ta.do tenerte aqui.
Gracias por leer y por dejar el comentario.
Uy y sobretodo debo agradecerte que te identifiques en aulgun personaje (quizas no siempre el mismo) pero eso me llega muy dentro.
Gracias vida.
^^
Se me ha adelantado Patty... pero que voy a decirte yo ya... Es todo un regalo conocer por fin a que velocidad late el corazoncito de Mel, conocer sus miedos, lo que le ha hecho llorar alguna vez... Ahora la admiro aún más, a pesar de lo que le ha pasado con sus padres, a pesar de haberse sentido tan sola y haber pasado ese curso tan infernal por culpa de Bianca y el c.... ese de Dorian... ahi sigue, en pie, insegura, puede, pero sigue adelante y sigue sonriendo y demostrando que es una persona que merece la pena tener como amiga.
ResponderEliminarGracias por regalarnos esta capi, me ha encantado conocer a nuestra Mel ^_^
Oye...que vamos a cobrar derechos de autorìa eh!!, ya lo habìa mencionado en muchas ocasiones en LEW, acaso somos tan transparentes que puedes plasmar en tu historia nuestra vida? xd...
ResponderEliminarBesos.