miércoles, 14 de enero de 2009

Capitulo 12

Una miniatura de un sencillo Parque Temático en la plaza de la ciudad, con los permisos en regla por parte del Ayuntamiento.
La participación era abundante, sobre todo por parte de madres que no sabían dónde meter a sus hijos en algunas horas. Les dejaban en aquel lugar jugando con cosas sencillas como agua, pelotas de goma, una pequeña gancha de baloncesto dibujada a mano… Enelya observaba sonriente el espectáculo que ofrecían los niños corriendo de una punta a otra de la plaza.
Había sido una buena idea. Así recaudarían dinero y dejaban caer de vez en cuando algunos folletos publicitarios sobre el restaurante-café donde trabajaban. Los padres o hermanos mayores, primo o abuelos, podían ir a tomar algo mientras los pequeños eran vigilados por quien le tocara en ese momento, porque se habían dividido en cuatro turnos.
Ahora le tocaba a Enelya.
Llevaba un vestido rosa, veraniego, le llegaba por debajo de las rodillas, con tirantes finos y unas sandalias que aunque no le permitían correr mucho resultaban cómodas y frescas.
Notó como algo se apoyaba suavemente sobre su cabeza y sonrió abiertamente cuando descubrió que se trataba de una palmera, que era pequeña y graciosa, con un lazo rosa que hacia juego con su vestido.
-Gracias –le dijo a Elijah casi al mismo momento en el que le daba un beso de bienvenida en sus labios. Aunque hacia calor, se apoyó contra el cuerpo del joven que la rodeó con el brazo abrazándola con cariño. Enelya pensó en ese momento que no había nada mejor en el mundo que tener novio. O lo que ellos significaba.
El turno de Elijah empezaba media hora más tarde pero había aparecido tan guapo como siempre y le había ofrecido un helado para refrescarla. Ella lo devoró sin perderle de vista, mientras él animaba a gritos a unos niños que jugaban en el pequeño campo de tenis. En realidad solo se perseguían unos a otros pero reían como si fuera lo más divertido del mundo. En aquel momento se encontraban bajo la sombra de un árbol, cerca de la entrada al mini parque, cerrado con unas vayas de plástico que imitaba la madera.
Elijah estaba apoyado sobre la vaya, con un pie sobre una de las tablas horizontales, riéndose con los niños. Enelya se encontraba detrás suyo, sentada en la silla de madera desplegable, contando el dinero de la caja metálica que había sobre la mesa que hacia juego con la silla.
Se alegraba de haber librado a Elijah del concurso en el que ganabas una foto con él –o hasta un tierno beso en la mejilla –si eras el vencedor de una de las pruebas. Aunque fuera algo inocente y fueran pequeños la gran mayoría, si alguna niña estupenda de aspecto perfecto se acercaba demasiado a él, a Enelya le entraban todo tipo de complejos e inseguridades. Celos no. Aun no. ¿Y si descubría que no era celosa?. ¡Cuantas cosas por descubrir juntos¡
-¿Va bien? –preguntó él girándose un poco hacia ella. Enelya asintió.
-¡Parece que incluso demasiado¡ -dijo animada –Tenemos beneficios.
-¿En serio?
-Sí. ¿Recuerdas aquel viaje que nos apetecía hacer tanto a los cuatro?
-A Japón.
-¡A Japón¡ -dijo ella sintiéndose un poco infantil pero sobretodo feliz, muy feliz. Se dejaba dominar por aquella sensación de felicidad que no sabia bien cómo controlar.
-¿Crees que bastará? –preguntó él acercándose a ella.
-¡Aun es demasiado pronto para decirlo pero si seguimos así, podría ser que llegara a la mitad del pasaje¡
Elijah se quedó pensativo unos segundos y después sonrió casi riendo, sin decir nada. Ella le devolvió la sonrisa.
Seguían siendo amigos. Ella seguía sintiendo que eran amigos, pero había algo más. Pequeños detalles, sutilezas que a ella le alegraban el día.
-¡Se te va a desencajar la mandíbula¡ -se burló Jensen dándole un suave golpecito en la espalda, haciendo que la palmera le cayera por encima de los ojos a Enelya-¿Cómo va todo?
-Va bien –le dijo Elijah. Enelya se colocó la palmera mirando a Jensen de reojo, un poco molesta-¿Ya es la hora? –preguntó mirando su reloj -¿Qué haces aquí tan temprano? Aun te queda una hora.
-Ya lo sé, pero quedé aquí con Enma.
-¿Enma? –preguntó Enelya. Mientras los chicos seguían hablando, Enelya guardó el dinero y saco su móvil. Iba a marcar el número de Mel pero se quedó pensativa.
¿Tenía derecho a meterse por medio? ¿Dónde se encontraba Mel?
Hacia dos semanas que a duras penas se veían y no sabía muy bien cómo habían quedado las cosas entre ella y Jensen.
Miró a Elijah.
Así que, pensó, tener novio si que te aleja un poco de tus amigos.
Pero Mel no se mostró enfadada ni molesta en ningún momento.
-¿Tú estás segura de haber contado bien el dinero? –le preguntó jensen agachándose a su lado.
-¿Qué?
-¿En qué demonios estás pensando? ¡Ah, calla, prefiero no me lo digas¡ -le dijo él. Elijah rió por lo bajo y Enelya se sonrojo un poco. En realidad no estaba pensando en Elijah en ese momento -¿Es cierto que podríamos pagar algo de los billetes para Japón?
-Para ti no –le dijo ella con firmeza.
-¿Eh? ¿Por qué? –preguntó él levantándose.
-Chicos voy un momento al bar ¿vale? –dijo Elijah alejándose de ambos. Enelya le siguió con la mirada.
-Solo va a pedir cambio –dijo Jensen.
-Ya lo sé –le replicó ella –Deja de meterte conmigo.
-Es demasiado divertido.
-¿Al final vas a mudarte?
-¡Sería lo mejor¡ -asintió él e hizo una mueca –Pero nada es más barato y más vale malo conocido…
-Entiendo –dijo ella pensativa -¿Por qué no pagas uno de los apartamentos de la Facultad? En una residencia estarías tranquilo y solo.
-No sé, quizás, ya veré.
-Con esa actitud vas a llegar muy lejos –le dijo ella frunciendo el ceño.
-¿Qué es eso que llevas en la cara? –ella abrió sus ojos -¿Es maquillaje? –se rió burlonamente- ¿Ahora te maquillas?
-Idiota –musitó ella haciéndole una carantoña.
-Me alegro de que estéis tan bien juntos –sonrió Jensen –Era de esperar que algo así ocurriera ¡por fin¡
-Sé que echas de menos mis parrafadas…
-¡Ah no, tampoco es eso¡
-Seguimos siendo amigos ¿eh?: puedes contarme lo que quieras, Jensen.
-No tengo nada que contar.
-¿Ni de Enma?
-Eres una metomentodo, demasiado curiosa.
-¿Y cómo va todo con Mel? –preguntó Enelya sonriendo.
-Hace casi una semana que no la veo.
-¿De verdad? –preguntó ella sorprendida. Jensen asintió.
-¡Bueno, me voy¡ ¡No te quites ese sombrero, si me pierdo sabré dónde ir¡ -dijo alejándose. Enelya sonrió mirándole y pensó con cariño: Idiota.
Elijah llegó a su lado con una sonrisa.
-Menuda calor hace hoy –comentó para si mismo -¿A qué viene esa carita? –preguntó acariciándole la mejilla.
-Estoy un poco preocupada por Mel –dijo ella.
-¿Ha pasado algo?
-No. No lo sé. Hace tiempo que no hablo con ella.
Elijah se quedó pensativo.
-Llámala y queda para hoy.
-¿Qué?
-Id juntas a tomar algo.
-Pero esta tarde íbamos al cine…- le recordó ella. Elijah sonrió.
-Nos hemos visto cada día desde que salimos juntos. Puede que nos venga bien separarnos un poco. Llama a Mel.
-¿Y…? ¿Jensen te ha contado algo? ¿De esa Enma…?
-Es tu amigo intimo no el mío. Aunque hablamos de todo, la verdad es que a veces me cuesta sacarle las palabras. Pero si me dice algo, te lo comentaré.
Enelya le miró sonriendo.
Era perfecto, sin más.
Estaba a su lado, la escuchaba…le cogía de la mano cuando caminaban juntos por la calle y siempre la animaba en todo.
Estaba más enamorada que nunca.

1 comentario:

  1. Bueno que decir de Jensen, por cierto Malen, ya estàn anunciando su nueva pelìcula, para que estès al pendiente del estreno y vayas a verla, en fin a lo que iba, es de un divertido que mata de risa, y lo peor de todo es que goza molestando a los demàs, pero lo hace con mucho cariño y eso lo transpira, quiere a sus amigos realmente...Sou??....anda que te gano, y no me gusta...digo ya me acostumbre. jajajajajajaja
    Besos.

    ResponderEliminar