martes, 31 de marzo de 2009

Capitulo 50: Os quiero


En este capítulo quiero dar las gracias a mis amigas de LEW que me han apoyado muchísimo.
Habéis creado un mundo real a partir de una chispa de ilusión, que era este fic. He sentido que vivíamos las situaciones de forma autentica. Y cada vez que os identificabais con un personaje me sentía la persona más feliz del mundo. Gracias por ello.
A las otras chicas, muchas gracias por haberos interesado e involucrado tantísimo en este pequeño mundo:
Rocío, en especial tú porque eres mi mejor amiga, siempre he sentido que te debía unas líneas más. Aun así, has estado emocionándote, cerca, has estado conmigo y MTCS todo el tiempo. Me ha hecho especial ilusión poder incluirte como Zoey. Gracias por estar ahí, por leerme.
Te kero.
Angy muchas gracias por leerme, has sido un apoyo: no sabía cómo agradecértelo hasta que te convertiste en Kylie. Fue breve pero lo disfruté mucho.
Patty a ti te debo más que líneas, apareciste una sola vez para ser una prima lejana. Pensé en convertirte en un familiar mío como en los viejos tiempos, en épocas de la lejana Tierra Media. Tus comentarios eran siempre reales, eran hermosos, me encantaba que pudieras identificarte de ese modo con algunos personajes. Y fuiste la primera en llamar Sito a Jensen sin que lo hiciera un personaje: me hizo mucha gracia.

Mao, chica Lew, gracias por interesarte tanto en este fic. Por buscarlo, por leerlo, por hacerlo tuyo. Por seguir leyendo aun cuando en tu vida ocurrían cosas mucho más intensas e importantes. En cierto modo, me alegro de que mi fic haya estado ahí para liberarte un poco de ese estrés de la realidad.

Sarita, siempre dulce, mi niña, me rompías el corazón cada vez que me pedías perdón por no haber podido leer el capitulo: no me enfadé jamás, no me importaba que no pudieras estar al día porque sabía que en cuanto pudieras estarías con los ojos pegados a las letras. Muchas gracias por hacer un hueco y leerme.

Y finalmente, a nuestra Enelya: empecé a escribir este fic convencida de que nadie lo iba a leer, bueno, no mucha gente. Porque recién llegaba a Lew, recién os conocía, no conocíais a Jensen y aun me sentía un poco como intrusa. Después pasé a formar parte de vosotras y vosotras de mí. Uno de los momentos más especiales que he vivido contigo, fue cuando te quedaste sin Internet y me enviaste un mensaje al móvil mencionando MTCS: que no lo dejara.
Así que mi Nandy o mi Sou, mí siempre Enelya: gracias.
Os quiero.

Capitulo 49: Anexo

Warren ayudó a los chicos al empezar en el nuevo negocio. Después pasó a ser ayudante de dirección y se sintió feliz por no tener que ser el responsable directo de todo pero poder ayudar a su familia y amigos.
Nació una nueva Totó y en el bautizó se reunieron todos, inclusive una imprevista Muggs, de la que se pensaba no salía jamás de casa: había salido a comprar y entre uno y otro hicieron que se quedara en el acontecimiento.
Bianca desapareció de las vidas de los muchachos, aunque supieron más tarde que se había ido de viaje con su familia, pero nunca preguntaron dónde.
Elijah le alquiló su estudio a Jensen y a Mel, que prefirieron vivir allí juntos que en las residencias de la Universidad.
Muggs no estaba de acuerdo. Pero no sorprendió a nadie, aun así, no se mostró tan reacia.
Gaia cambió su forma de ser, volviéndose más amable y menos directa. Elijah solía decirle que “había madurado”. Todos se juntaron para ayudarla a conseguir el amor de su vida, un chico de un curso mayor, pero bastante amable y responsable: todos dieron el visto bueno.
James y Kylie entraron a formar parte de clientes asiduos y se acercaron más al grupo. Fueron los primeros en casarse, aunque fue una noticia inesperada todos la celebraron con ilusión.
Hayden y Zoey hicieron un viaje juntos. Regresaron unidos y con experiencias que les había unido más. También se convirtieron en clientes habituales.
Elijah terminó el curso y después viajó hasta L.A junto con el amor de su vida, Enelya y su mejor amigo Jensen.
Meses después le ofrecieron contratos para ser actor en una gira que realizaba una obra de teatro y decidió aceptar.
Poco después viajó hasta ellos Mel, con la intención de escribir un libro y ser conocida y famosa por ello.

El local siguió siendo de ellos, pero trabajaba allí Kylie, con Hayden y Zoey.
Ahora les tocaba a ellos vivir su aventura.

jueves, 26 de marzo de 2009

Capitulo 48

Alan tocó la puerta con los nudillos de forma débil y su hijo le miró desde la cama sonriéndole con amabilidad.
-Hola ¿te molesto?-preguntó Alan.
-Pasa –le respondió Jensen. Alan sonrió tímidamente y con pasos inseguros se acercó a la cama. El hospital estaba en silencio, más de lo que recordaba. Se sentó en el borde de la cama y suspirando sujetó la mano de su hijo.
-Lamento lo que ocurrió en la cena de Navidad –empezó a decir con vos entrecortada – Ya sé que no tiene nada que ver, pero aun así, lo siento.
-Tuvo su gracia.
-No habría soportado perderte a ti también –Jensen dejó de sonreír y se le hizo extraño sentir la mano temblorosa de su padre agarrando su mano como si se tratara de un bebe –Me asusté mucho.
-Lo sé. Pero estoy bien. Y muy bien atendido, creo que mis amigos jamás me habían prestado tanta atención, me siento como un dios.
-Oh cielos –musitó frotándose los ojos con la otra mano. Esbozó una sonrisa – El padre de Elijah vino un par de veces y el de Enelya. Creo que también se sintieron responsables aunque creo que se han alegrado mucho por sus hijos.
-Sí, se conocen desde niños, debe resultar algo perfecto.
-Yo también he tenido ocasión de conocer más a Mel. No se movió de aquí ni un solo día. Es una buena chica.
-Lo sé.
-Y hay una cosa más que quería decirte….sobre Erika. No es cierto lo que dijo, imagino que ya lo sabias…
-Algo imagine –asintió Jensen sonriéndole.
-La noche de Navidad me acerqué para decirle que se podía ir, que nada tenia que ver con ella. Al final se ha ido… no vino ni un solo día pero creo que es lo más conveniente.
-Ya imagino.
-¿Era lesbiana de verdad?
-¿Cuándo te darás cuenta de que mi vida es una aventura digna de hacer un libro?
Alan rió por lo bajo y se apartó algunas lagrimas.
Elijah llamó a la puerta y ambos le miraron.
-Hola ¿interrumpo?-preguntó entando.
-Yo me iba a buscar algo para beber -dijo Alan levantándose. Jensen tiró de su mano con suavidad para abrazarle y después le dejo ir.
-Hola –dijo Elijah parando al lado de la cama.
-Hola.
-¿Y…cómo estás?
-Bien.
-Oye siento mucho no haber estado, me comporte como un pésimo amigo, debería…
-Está bien –le interrumpió Jensen con una sonrisa – En serio ¿qué ibas a saber tú? Además ¿qué podrías haber hecho? La verdad es que me alegro de que no supierais nada porque me mataría haber interrumpido vuestro gran momento.
Elijah se quedó en silencio unos segundos y después dijo:
-He pensado un nombre para el local.
-¿Ah si?
-Reuniendo todas las palabras, los sentimientos, las experiencias vividas…he pensando en, a ver si te parece bien…
-¡Oh dilo ya!
-Te cuento mis sueños.
-Muy cursi, pega mucho para ti.
-Capullo –dijo Elijah con una risilla –Estoy enamorado, se supone que debo serlo ¿no?
-¿Capullo?
-Cursi –respondió Elijah dándole un suave golpe en el brazo.
-Agrégale un mañana, algo con un futuro.
-¿Mañana te cuento mis sueños?
-¡Joder, si que estás inspirado!
-Doy miedo –rió Elijah –Escucha… nos diste un buen susto.
-Si, es que no sabia que regalaros este año y pensé en algo que os impactara, ya sabes, para que no lo olvidarais.
-Y me encantará que estés conmigo en Los Angeles.
-Será toda una aventura.
-Pero vas a cuidarte mucho –le dijo Elijah - ¿De acuerdo?
-Sí, seré bueno.
-¡Jensen!-exclamó Enelya entrando precipitadamente para abrazarle con fuerza -¡Me alegro tanto de que estés bien, no sabes cuanto he sufrido, estaba realmente preocupada! ¡Lo siento! ¿Estás bien, te tratan bien? –se apartó un poco preguntando -¿Te puedo ayudar en algo? ¿Necesitas algo?
-¡Estoy bien, estoy bien!
-¡Ocurrió todo tan precipitadamente…! ¡Ha sido como una pesadilla¡ ¿Cuándo sales?
-He caído muy bien a los médicos y no quieren soltarme hasta dentro de unas semanas, así que me pondré al día de la programación y me convertir en un experto con los mandos de la cama.
-Eso esta bien, mucho reposo… ¿Te enfadaste?
-¿Cuándo? ¿Por qué?
-Porque no estuvimos aquí, a tu lado.
-Uh si, estaba echando fuego por los dedos mientras gritaba vuestro nombre.
-Te quiero mucho –dijo Enelya abrazándole de nuevo.
-Ya lo noto ya…
-¿Podemos pasar? –preguntó Hayden desde la puerta.
Con él estaban Gaia y Zoey.
-¿Cómo estás? –preguntó Zoey parando al lado de Enelya que se apartó un poco de la cama, yendo al lado de Elijah que la abrazó cariñosamente.
-Mejor –aseguró Jensen –Gracias.
-No sabia que estabas tan enfermo –dijo Hayden parándose al lado de Zoey.
-Es que ese fue el problema, que nadie lo supo –le sonrió Jensen -¿Habéis venido juntos?
-No –dijo Zoey – Bueno, más o menos, la verdad es que estábamos juntos….
-Entonces –interrumpió suavemente Enelya -¿Hayden a abierto su corazoncito?
-Vale, si –dijo Hayden -¡Mel lo celebrará por todo lo alto!
-Puedes contar con ello –le zaguero Elijah.
-Lo cierto es que pasar las navidades solo me parecía estupido cuando tenia a una chica pidiéndome a gritos que me dejara quererla –dijo mirando a Zoey que sonrío mirándole –La soledad no es tan buena compañera a veces.
-¡Ah, ven aquí! –dijo Enlya abriendo sus brazos para que Zoey fuera a abrazarla. Hayden fue hacia Elijah riendo para darse la mano en modo de felicitación.
Jensen miró a Gaia que permanecía quieta en la entrada.
-Hola enana –dijo él. Gaia no dijo nada –Estoy bien. Gaia –alargó su brazo hacia ella que sollozaba en silencio –De verdad que estoy bien. Acércate, vamos.
Gaia se acercó lentamente y después le abrazó llorando. El resto de amigos se quedó en silencio sonriendo observando la emotiva escena.
La pequeña Gaia lloró durante unos segundos.
-Buenas tardes –dijo Kylie entrando con una caja de bombones -¡Vaya estáis siempre juntos, parecéis una postal navideña! ¿Cómo estás?
-Pues bien, la verdad es que lo repito tantas veces que empiezo a creer que todo fue un error medico –le respondió Jensen -¿Cómo estás tú?
-Bien, James está aparcando el coche y vendrá a saludarte.
-No sé si va a caber alguien más –sonrió Jensen.
-Tienes buena cara, te dejaran ir pronto ¿verdad?
-Tengo que estar en observación, pero creo que va para largo.
-Pero vendremos a verte mucho –dijo Enelya.
-Montaremos turnos –sonrió Hayden.
-¡Definitivamente te has vuelto uno de nosotros, jamás creí llegar a oírte hablar de ese modo¡ -rió Elijah.
-¡Eh, no me atosigues¡
-Sabía que estaríais aquí, se os oye desde la planta de abajo –dijo Mel parada en la entrada.
-¡Mel¡ -exclamó Enelya acercándose a ella para abrazarla con fuerza.
El resto de grupo se acercó a abrazarla y James se detuvo en el portal abriendo sus ojos.
-Pero ¿el enfermo no era Jensen? –preguntó arqueando una ceja mientras el grupo reía al unísono.

jueves, 12 de marzo de 2009

Capitulo 47

Enelya entró en el pasillo saliendo del ascensor con pasos débiles e inseguros. Elijah estaba justo detrás de ella pero se sentía perdida, como si nunca antes hubiera respirado, o hubiera vivido.
El hospital estaba en silencio, algunas voces sonaban al final de uno de los pasillos, pero había muchos o eso le parecía a ella.
Caminó con paso rápido, pero de modo torpe, sin saber exactamente hacia donde se dirigía.
Y cuando vió a Mel levantándose de una de las sillas que se encontraban casi al final de ese pasillo azulado e iluminado de forma casi molesta, corrió hacia ella y la abrazó sollozando.
-¡Lo siento, lo siento¡ -exclamó dejando que Mel la abrazara cariñosamente.
-Tranquila, está bien, no es culpa tuya.
Enelya se apartó un poco y ambas se miraron. A Enelya le sorprendió la aparente calma de Mel, que sonriendo como si fuera una persona madura, que hubiera vivido muchas situaciones como esa, se acercó a Elijah y le abrazó suavemente.
-¿Qué ha pasado? –preguntó Elijah. Enelya tomó la mano de Mel acariciándola amistosamente y ella la miró, sin perder la calma.
-Bueno, sentaos, es un poco largo de contar –cuando se sentaron ella agregó -¡Oh, os dejé un mensaje…¡
-Sí, lo oímos esta tarde –dijo Enelya con sentimiento y tono de culpabilidad repitiendo –Lo siento.
-Eh, no, no pasa nada. No tiene nada que ver con vosotros y no podíais hacer nada. Os dejé un mensaje y vinisteis cuando os enterasteis. Tranquila, está bien.
-Es horrible pensar que estábamos pasándolo tan bien y tú, vosotros….
-Las vacaciones de navidad son para pasarlo bien y además, las vuestras eran merecidas y esperadas –les dijo Mel mirándoles – Me invitaron a casa de Jensen a cenar, bueno, me invitó él. Estaba Erika, cosa que me sorprendió. Y no sé cuándo, de repente, llamaron a la puerta y se oyeron gritos y era tu padre, Enelya. Y después el tuyo, Elijah. Se montó una buena, la verdad –rió débilmente – Fue una escena bastante… Bueno, no sabría definirlo.
-¿Qué ocurrió? –le preguntó Elijah.
-Llegué con Jensen bastante tarde y estaban sus padres y Erika en la mesa, a punto de empezar a cenar cuando llamaron a la puerta. No nos sentamos, seguimos a Alan hasta el comedor y entró el padre de Enelya hecho una furia. Empezó a decir cosas como que si eran una familia de presumidos –sonrió Mel -…fue muy cómico, venía a quejarse porque decía que Alan y su mujer te rechazaban ti, Enelya, porque no eras una modelo rica o algo así.
-Oh, papa… -musitó avergonzada Enelya cubriéndose la cara.
-No, en realidad fue bastante cómico, la verdad es que rompió bastante la tensión que yo sentía en ese momento, no podía dejar de mirara a Erika. Las sirvientas no sabían si llamar a los guardas, si servir la cena….los adornos de navidad brillaban en la sala mayor, junto a la chimenea, recuerdo que estaba mirando aquello, bajo la discusión que empezaron los padres de Jensen y el de Enelya cuando de repente entro el tuyo, Elijah. Y atacó al padre de Enlya diciéndole que si su hija no era lo suficientemente buena para él.
-No puedo creerlo –dijo Elijah.
-Y estábamos en el salón de la entrada Erika de pie, mirándolo todo con ojos grandes, sin saber qué hacer. Los padres de Jensen gritándose con los vuestros. Y yo, de la mano de Jensen, sin decir nada pero con gran expectación. Entonces Jensen me soltó con suavidad, me miró como preguntándome si le permitía ir a hablar un momento con Erika y asentí. Creo que Erika iba a anunciar su condición sexual, ya sabéis…bueno, es igual, la verdad es que eso era lo de menos. Él fue a decirle algo, quizás que huyera de la casa o de la ciudad, no sé. Aquello era un gallinero y de repente Jensen dio un grito y todos le miramos. Se hizo un silencio espectacular. Y dijo “Elijah está enamorado de Enelya. Y ella le corresponde: están saliendo juntos”. Oh, Enelya, debiste hablar con tu padre, cariño, pero eso no importa tampoco, la cuestión es que tu padre miró al de Elijah y este al tuyo y todos los padres se quedaron como sin saber qué hacer. Uno de ellos rió por lo bajo y enseguida se estaban dando palmaditas en la espalda. Vi que Erika iba a decir algo y dio un pasito hacia delante, con ese elegante vestido que parecía bordado con hilos de oro. Jensen estaba tan solo a un paso de ella, parado detrás. Los padres en la entrada. Una de las criadas en la sala de la chimenea… y Erika, con su voz dulce y su acento extrañamente de alto postin dijo: “Tengo algo que anunciarles” y yo convencida de que iba a decir que era lesbiana y después se aclararía todo, los padres de Jensen tendrían que aceptar que su novia era yo. Pero no dijo eso. Nada más lejos. Erika cogió aire y dijo con voz temblorosa: “He tenido una aventura con Alan”. ¡No, no interrumpáis, sino no terminaré jamás!. Alan no lo negó, desvió la mirada y Claire casi se desmaya encima del padre de Elijah. Ciento diez criadas acudieron a socorrerla, mientras el padre de Enelya estaba sin saber si irse o quedarse. No me atreví a mirara a Jensen y vi que Alan iba hacia él. Me quedé inmóvil y vi como Erika, sabiendo que nada tenia que hacer en esa familia, salía de la casa. Claire arremetió contra Alan que se acercó a ella. Parece que los problemas venían de lejos, no es que fuera una discusión de esas en las que uno de los dos es el engañado, no sé si me entendéis. Hay problemas en el matrimonio. Vuestros padres intentaron calmarles, las voces se alzaron por encima del tintineo de la campanita que hacia sonar una de las sirvientas para decir que la cena de Navidad estaba servida. Quizás intentaba calmar el ambiente, no lo sé. Y de repente, Jensen se desplomó en el suelo. Y bueno, no reaccionaba, así que llamaron a una ambulancia, aunque creo que Alan quería llevarle en helicóptero. Me asusté mucho, no sabía qué hacer además de llamarle y cuando le acaricié el rostro me di cuenta de que estaba frío. Me dieron ganas de llorar pero estaba tan asustada que no salía ni una sola lagrima de mis ojos. Llegamos al hospital por la noche y no dejaban que nadie le viera, hasta dos días después que Alan pudo ir a verle. Claire no vino, no sé si por miedo, porque se ha ido de casa, si porque…. No sé. Así que pasé muchas horas con Alan en este pasillo, porque no me dejaban entrar a verle. De todos modos Alan me dijo que estaba muy débil y que no podía hablar. Y os fui dejando mensajes hasta ayer, porque el padre de Jensen me consiguió una habitación aquí y dormí un poco. No tenía a dónde ir, de todos modos no quería irme. Después un medico nos explicó lo que había ocurrido. Pero Alan me lo explicó mejor. Parece ser que el corazón de Jen esta muy débil, sus defensas bajaron de forma exagerada. No lo notaron porque en realidad él no se quejó, puede que no lo notara porque si se sentía mal debió pensar que era un resfriado. Desde que vino en mi rescate aquella noche lluviosa estuvo arrastrando una gripe. Creía. ¡Ya acabo, ya acabo! Me sentía muy culpable porque aquella noche de lluvia, que pasó a ser la mejor de mi vida, él se quedó a pasar la noche conmigo, ahorro detalles pero intimamos mucho ¡lo sé, no te lo conté, de hecho a ninguno, pero no tuve ocasión! Y me sentía culpable pensando que quizás debió irse, descansar, o directamente no empaparse….cielos, no sé. Pero el medico dijo que no tiene nada que ver. EEl problema estuvo en su corazón. Nadie lo pudo prevenir, nadie sospechó nada, jamás dijeron nada de que estuviera mal… ya sabéis que tiene ese problema con la piel, es lo máximo, pero venía a hacerse revisiones y aunque se sentía mal, no sospechó jamás… nada.
-¿Cómo está? –preguntó Enelya.
-Alan me dijo que bastante mal. Aquí no pueden hacer nada por él. Pero en California hay un centro especializado y le ayudarán. Lo malo es que se marcha sin terminar el último curso, aunque lo hará a distancia. Algo de eso dijo Alan.
-¿Se va? –preguntó Elijah.
-Es que os habéis perdido todo –sonrió cansada Mel – Ya sé que suena extraño, pero si, se va. Yo no puedo, pero iré a verle, desde luego. Alan me va a financiar porque deje ese trabajillo para pagar el alquiler ¿recordáis que trabajaba en una casa cuidando las plantas y tal? Pues no trabajo.
-A ver, pero… -Enelya se frotó los ojos -¿Has dejado el trabajo? ¿Jensen se va a California?
-Sí.
-¿Por qué no me contaste nada? ¡O a Elijah¡ -dijo Enelya.
-Bueno, pasó deprisa, además estabais tan ensimismados con lo de navidad que tampoco quería robaros más momentos. Pensaba contároslo al regresar a las clases el Lunes. “Eh chicos, dejé el trabajo y me voy a vivir a la Universidad” o algo así.
-¿Estás bien? –le preguntó Elijah.
-Muy cansada, pero ya pasó todo.
-¡Mel, debería matarte! ¡No puedo imaginar lo que ha sido pasar por todo esto!
-No, no podrías, ni te lo pediría. Todo está bien. Ahora todo está bien.
-Tengo que asimilarlo todo –comentó Elijah.
-Lo sé –sonrió compresivamente Mel -¿Queréis verle?
-¿Podemos? –preguntó Enelya, intentando asimilar todo.
Caminando por el pasillo, Enelya no sabía si enfadarse con ella misma o con Mel. Sentía que había fallado a sus amigos pero Mel no parecía estar molesta.
También era comprensible porque Elijah y ella lo habían pasado bastante regular y todos sabían lo importantes que eran las vacaciones de navidad para ambos. Aun así….
Los pensamientos de Enelya se volatilizaron al ver a Jensen recostado en la cama, con un batín oscuro cubriendo la camisa fina típica del hospital. La habitación tenía un aspecto acogedor, dentro de lo que cabía, con las paredes de color marrón anaranjado. La televisión estaba encendida pero sin sonido, sobre una estantería que se encontraba en un rincón de la parte alta. Las ventanas tenían unas cortinas blancas y transparentes y había un sofá de dos plazas.
-¡Ah chicos¡ -exclamó al verles -¡No sabía cómo hacerlo para superar vuestras vacaciones! –Elijah le dio un suave abrazo pero Enelya se quedó en la puerta.
-Menudo susto –le dijo Elijah -¿Quieres que te traiga algo?
-¡No, Mel me tiene bien cuidado y se turna a la perfección con mi padre! –miró a Enelya y ella se acercó, con los ojos llorosos.
-Lo siento –susurró parando al lado de la cama.
-De ningún modo, el que lo siente soy yo, no querría haber invadido vuestros momentos de este modo.
-¿Estás bien?
-Poco a poco –ella sollozó por lo bajo y él agregó -¡Pero enseguida estaré perfecto, seguro!
Enelya le dio un abrazo suspirando profundamente.
¿Y si hubiera sido un poco más tarde? ¿Más grave?
-¿Vas a irte a California? –le preguntó Elijah. Enelya se apartó de él.
Mel les observaba con una sonrisa desde el pie de la cama.
-En realidad quiero terminar el curso y después irme, podría coincidir contigo.
Los chicos empezaron a hablar y Enelya miró a Mel, que le devolvió la mirada sonriendo.

martes, 10 de marzo de 2009

Capitulo 46

46.

La cena había sido romántica, la que Enelya desearía poder recordar como una postal que siempre consigue que tengas buenos recuerdos aunque jamás hayas estado-o vivido – en el lugar que refleja la imagen. Aunque ella si lo había vivido.
Había estado hablando y riendo, notando como sus miradas se hacían mas intensas y los silencios se prolongaban hasta que uno de los dos lo rompía con una sonrisa. No sabia qué significaba aquel gesto, una sonrisa suave, un rubor, un movimiento suave… pero le gustaba.
Cenaron en la mesa pequeña, en el salón, sentados en el suelo, sobre unas alfombras que fueron a comprar juntos ya ni recordaba cuando. La mesa era oscura y tenia un jarrón con flores exóticas en el centro. Los platos eran pequeños, se dio cuenta de que a duras penas había tocado la cena. La cena que habían preparado juntos hacia ya unas horas -¿horas?, como pasaba el tiempo – entre risas, acaricias, momentos para buscar cubiertos interrumpidos por besos largos, tiernos, muy bien acompañados por caricias.
La mesa era tan pequeña que casi estaban sentados uno al lado del otro. A ella le fascinaba como se movía él, aquella noche más que cualquier otra.
Ambos sabían que no recordarían de qué habían hablado, o qué habían cenado.
Quizás recordarían el detalle del color de las servilletas o alguna cosa sin importancia.
La mejor parte de la noche fue cuando se acurrucaron en el sofá, Enelya hecha un caracol muy cerca de Elijah, oyendo como respiraba, sintiendo sus latidos fuertes y continuos, a veces a acelerados, mientras veían la televisión.
El silencio.
Después, sin saber cómo ni cuándo, empezaron a jugar: Enelya tenía muchas cosquillas y él buscaba la zona del cuerpo de ella para hacerla reír con fuerza, cosa que ocurría muy frecuentemente. Enelya intentaba apartarle las manos, sin intención de hacerlo, quizás se dejaba llevar por el reflejo.
Las respiraciones se aceleraron, sus cuerpos se acercaron y sus rostros parecieron encontrarse en mitad del mundo que les rodeaba.
Ella sonrió observándole con detenimiento.
Él la miró con ternura y le acarició la mejilla con suavidad.
Enelya quedó tumbada boca arriba con el cuerpo del chico casi sobre ella.
Él quería preguntarle si estaba bien, si se encontraba cómoda, pero era imposible pronunciar una palabra, interrumpir aquellos gestos, las miradas.
El cuerpo de Enelya se estremeció cuando notó la mano grande y fuerte acariciándole la espalda, por debajo de su ropa. Sonrió sin dejar de mirarle.
En el momento en el que sus labios se juntaron la pasión poseyó sus cuerpos y se dejaron llevar por la emoción, por el amor que sentían el uno por el otro.
Enelya se sintió amada en todo momento, de forma cómoda, de forma mágica. Y no le preocupó que él la viera desnuda porque no pensaba. Era un amasijo de sentimientos envueltos en carne de gallina por sentir cada beso, cada caricia, cada roce. La felicidad de sentirse unida a alguien, el momento de saber con certeza que estaba realmente enamorada y poder dejarse llevar por el deseo de su cuerpo, de su corazón.

(…)

Cuando abrió sus ojos lo hizo de forma lenta y tranquila.
Se encontraba cubierta por una manta nórdica con dibujos asiáticos –no recordaba haberla comprado en Japón, ni recordaba que Elijah lo hubiera hecho, pero era cómoda y caliente, era como estar sobre una nube –y se recostaba sobre el pecho de Elijah, que respiraba de forma profunda. Dormía.
Ella le acarició la cara, el cuello, el pecho.
Después sonrió y colocó su cabeza donde podría oír los latidos del corazón de su amante. Y se quedó quieta y sonriente durante minutos. Horas.
Sintiendo que si él viajaba hasta el otro extremo del mundo, estarían unidos. Ya no se alejarían jamás.
Enelya notó como él le acariciaba el pelo pero no se movió.
-Te quiero –dijo él.
Ella guardó silencio. Quizás él pensaba que ella dormía.
Enelya podría decirle que estaba dormida desde el día que empezaron a salir juntos y su relación era su mejor sueño.
Podría decirle que también le quería.
Podría decirle que le amaba, que se alegraba de haber estado con él aquella noche, que le había entregado su alma, su corazón y su cuerpo con pasión. Con locura.
Pero las palabras eran solo ruidos molestos. En aquel momento prefirió guardar silencio, perderse con la voz de Elijah y sentir su mano sobre sus cabellos.
Cerró los ojos y sonrió.

Las vacaciones de Navidad fueron una sucesión de días llenos de risas, besos, amor y pasión desenfrenada.
No salieron del estudio, se entregaron el uno al otro.
Algunas veces estuvieron a punto de llamar a sus padres, a sus amigos, pero siempre acababan distrayéndose el uno con el otro, había mucho que descubrir, mucho que explorar.

Una de las tardes en las que el fuego pasional de sus cuerpos les había llevado hasta la reconfortante cama de Elijah y él se encontraba abrazándola por la espalda y ella abrazada a sus brazos, Enelya se giró suavemente hacia Elijah y sus miradas se encontraron.
-Hola –susurró ella y él solo sonrió besándola después -¿Has llamado a esa mujer?
-Paula.
-Sí.
-La llamé antes de las vacaciones.
-¿Te ha dicho algo?
-No me iré hasta terminar el curso, si es lo que te preocupa –respondió él colocándole un mechón de pelo – Y en ese momento, el momento de irme, podrías venir conmigo. De hecho, vendrás ¿verdad? Halley no tiene un futuro tan impresionante para ti como el que te puede ofrecer Los Ángeles.
-Te seguiría hasta el fin del mundo.
-Tú eres mi mundo –le dijo él con un susurro suave. Enelya sonrió sin dejar de mirarle.
-Te quiero –dijo ella.
-Lo sé.
-No te lo había dicho antes, no sé muy bien porqué, pero lo sabes, lo sabias ¿verdad? –él asintió –En serio, de verdad, te quiero –él le acarició la mejilla mirándola y ella agregó –No quiero estropear este momento, pero…
-Bueno, algo de la magia se rompió cuando mencionaste a Paula –se burló él.
-Es porque creo que desconectamos los móviles y no descolgamos ni una sola vez cuando llamaron desde que empezaron las vacaciones.
-¿Crees que el mundo no sigue ahí fuera?
-No, tonto –sonrió ella.
-No vinieron los bomberos así que todos saben que estamos bien.
-Estamos bien –repitió ella ensimismada.

Las vacaciones de Navidad terminaban esa semana.
Volvería la rutina, el mundo, los amigos. Y su amor, más fuerte que nunca.

sábado, 7 de marzo de 2009

Capitulo 45

Todos notaron como sus cuerpos se descongelaban- o esa fue la sensación- cuando entraron en aquel garito. No era un restaurante pero tampoco un bar.
En verano solían reunirse allí al salir del trabajo.
Las mesas eran de madera, la terraza estaba cubierta por unos plásticos que imitaban las paredes y tenia ventanas que daban al mar.
A aquella hora no había nadie, solo la camarera, Kylie, una joven con el pelo recogido, una camiseta de manga corta de color azul con el logo del local y unos pantalones negros.
-Hola chicos –saludó ella viéndoles llegar, desde detrás de la barra -¿Hay una fiesta o algo así?
-Venimos de despedirnos del local de mi padre –le explicó Elijah mientras se sentaban en una de las mesas cercanas a la barra.
-¿Hayden no debería estar entrenando? –preguntó mirándole extrañada – James ha debido de cambiar mucho si ha dejado de dar importancia a los entrenamientos… aunque le veo tan poco últimamente que hasta podría haber cambiado de sexo y ni me habría enterado.
-Me han secuestrado –le dijo Hayden.
-No veo que te aten –le sonrió Kylie.
-Emocionalmente –le respondió él. Kylie rió por lo bajo y se acercó a ellos con el bloc de notas.
-¿Problemas en el Paraíso? –le preguntó Enelya. Sabia que James McAvoy y Kylie salían juntos desde hacia un par de meses.
-No, la verdad es que ambos estamos ocupados: este negocio anda medio muerto en invierno y él esta, ya sabéis, preparándose para los campeonatos. Están cerca: ¡pero nos vemos poco¡
-¡Puedes pedirle cita a la “arregla vidas” Mel! –le dijo Hayden apoyando su espalda en el respaldo de la silla- Puede conseguirte una cita de un modo tan sutil que ni te darás cuenta de que lo planeo todo.
-¿Pero dónde están los baños en este lugar? –preguntó Gaia parándose al lado de Kylie.
-Te acompaño –le dijo Mel.
Gaia camino con paso rápido siguiendo a Mel hasta la parte de atrás del local. Entró en los servicios como una bala y Mel se quedó en la puerta esperando.
-¿Estás ahí? –preguntó Gaia desde dentro.
-¡Sí!
-¿Sigues ahí? –Mel arqueó una ceja.
-… ¡Claro¡
-¿Y ahora?
-¡Gaia por el amor de dios¡ -la puerta se abrió y Gaia la miró sonriendo –A veces me pregunto cómo puedes ser hermana de Enelya.
-¡Y yo¡ ¡Para empezar no me habría enamorado de Elijah!
-Me refería a lo diferentes que sois, ella es tan… ¡dulce¡…y tú tan….
-¡Es la edad, es la edad¡ -dijo Gaia alejándose, se giró hacia Mel agregando –Es lo que dice mi padre.
-No es excusa. ¡Y compórtate con Jensen¡
-¡Quiero ver hasta dónde llega su paciencia¡
-No juegues con eso, créeme, ya le vimos enfadado y no te gustaría.
-¡Conmigo no se enfadaría! –le aseguró Gaia y Mel suspiró por lo bajo - ¿Por qué quieres juntar a Hayden con Zoey?
-Porque creo que ella se merece que alguien que la amo una vez la quiera para siempre y porque creo que él necesita volver a creer en el amor.
Gaia se paró y Mel se detuvo a su lado.
-Si a mi me gustara un chico ¿me ayudarías a conquistarle?
-¿No te bastan tus encantos? –Gaia no respondió y Mel sonrió – Vale. Háblame de él.
-¡Pero no puedes contárselo a mi hermana ni a Elijah, ni a mi padre! ¡Solo saben decir que soy demasiado joven! ¡Que tontería¡
-¿Estudia en tu instituto?
-¿Bromeas? ¡Da clases allí!: es broma.
-Ya lo imaginaba.
-Fastidia mucho que me conozcas tan bien. Con Elijah aun es peor, porque siempre empieza con eso de “!Recuerdo el día en el que naciste….!” Y agrega aquello de que hubo un eclipse lunar y se respiraba un ambiente oscuro.
-Dime su nombre.
-No. Hoy no hablaremos de él, quedaremos tú y yo. Puede venir Sito si quiere.
-Solo que no le llames Sito.
-¿Por qué? ¿Cuántos Sitos conoces, tú crees que no sabrá que me refiero a él? –preguntó alejándose hacia la mesa, donde los demás estaban recibiendo sus bebidas por parte de Kylie.
Mel observó a Hayden, a Zoey, a Elijah, a Jensen y a Enelya. Sonrió y lamentó no haber llevado su cámara de hacer fotos.
-¡Gaia ve aquí¡ -le dijo Enelya apartando una silla a su lado. Gaia hinchó sus mofletes y se acercó a ella con el ceño fruncido.
-Estuve pensando un nombre para el local, juntando todas las opciones que barajamos –dijo Elijah apoyando sus brazos sobre la mesa.
-¡Interesante¡ -dijo Enelya.
Mel miró a Jensen sin decir nada y este le devolvió la mirada.
-Había pensado que el nuevo local se podría llamar…
-Elijah –interrumpió Jensen. Todos le miraron, menos Gaia que estaba distraída con algo que estaba a lo lejos, en el mar.
-¿Sí, Jensen? –preguntó Elijah.
-Si tienes que irte, si quieres aceptar el trabajo como modelo, hazlo.
-¿Modelo? –preguntó Hayden abriendo los ojos.
-¿Qué? ¡No, yo…! –miró a Enelya -¿Pero qué…?
-Podrías formar parte del negocio sin estar con nosotros físicamente –le explicó Mel. Elijah la miró. Enelya apoyó su mano sobre la de él con suavidad y Elijah la miró.
-Yo podría ir a verte y seguiríamos juntos. Creo que es una gran oportunidad.
-¿Vas a ser...modelo? –le preguntó Zoey.
-¡No! –respondió él.
-Si tienes que pensarlo, hazlo, Lij –le dijo Jensen – Pero baraja la posibilidad de irte.
-Estaremos bien –le aseguró Mel.
-¿Y qué hay de todo aquello que dijiste aquel día en el tejado de la Universidad, Mel? ¡Sonaba real y catastrófico!
-Bueno, la otra versión es la de que te vas, Enelya se encarga de tu club de fans, viajáis, conocéis muchos sitios, sois felices en la ciudad más conocida del mundo y te conviertes en alguien rico, famoso y dueño de un local que cuidarían tus amigos. Iríamos a verte alguna vez que otra y conoceríamos a gente importante, famosos…
-¿Tú estabas al corriente de esto, Enelya?
-Bueno, lo del club de fans a sido una novedad –sonrió ella mirándole – Pero en realidad si. Termina este curso y lánzate a la aventura: creo que tienes derecho y muchas posibilidades.
-Y yo quiero tener un cuñado famoso –dijo Gaia mirándole.
-Tú no cuentas en esta discusión, semilla del diablo –le dijo Jensen y ella le hizo una mueca.
-Pero no os vería…
-Si que lo harías, iríamos a verte, tú vendrías a vernos… ¡y conseguirías contactos para que pudiera publicar mi libro¡ -le dijo Mel.
-Yo acabo de enterarme de todo esto ahora –dijo Zoey –…pero a mí me parece que tiene razón. Y la desgracia del local de tu padre es como una señal.
-Yo iría –le dijo Kylie, parada frente a la mesa.
Elijah les miró en silencio, atónito.
-¿Vas a llorar? –le preguntó Hayden y Elijah le sonrió.
-No había pensado en que este fuera el último curso, que terminara con la última navidad juntos y las vacaciones de verano…
-No dramatices –le sonrió Mel –De todos modos no vamos a ir juntos de la mano toda la vida.
-¡Esta bien, llamaré a esa mujer¡ -dijo Elijah. Todos sonrieron, incluso Enelya, aunque sintió como si en la boca de su estomago estallara una bomba. Aun no estaba segura de nada de aquello, significaba cambiar muchas cosas, muchas ideas, muchos planes. Pero seguía pensando que no era justo retenerle.
Después de aquello, decidieron ir a dar un paseo por la orilla de la playa, para digerir las ideas, las noticias.


Enelya caminaba abrazada a Elijah, sin decir nada.
-¿En qué piensas? –le preguntó con suavidad él.
-No estaba pensando –ella levantó la cabeza ligeramente para coincidir con la mirada de su chico –Disfrutaba del momento.
-Las vacaciones de Navidad son la semana que viene ¿vas a poder venir a pasar esos días en casa?
-A Muggs le hará una ilusión tremenda tenerme escaleras arriba, escaleras abajo… –ambos rieron y él la besó.
-Gracias.
-¿Por?
-Por confiar en mí, por quererme como me quieres, por estar a mi lado. Por esto. Por todo.
Ella sintió como él la abrazaba y cerró los ojos unos segundos, convencida de que conservaría ese momento en su corazón para siempre.

Hayden caminaba observando como sus pies se hundían bajo la arena mojada. Oía las voces de Elijah y Enelya a lo lejos y les miró. Entendía las intenciones de Mel, creía saber qué sentían en ese momento Elijah y Enelya y era consciente de lo importante que era encontrar a la pareja de tu vida, a quien estará a tu lado siempre, quien te escuchará y te apoyara. Lo difícil que era encontrar a quien hiciera ese gesto de generosidad que había presenciado en el garito.
Aunque a veces quisiera, aun le resultaba imposible pensar en abrir de nuevo su corazón: se sentía vacío y, de algún modo, roto.
Miró a su derecha, un poco más atrás, donde se encontraba Zoey hablando con Gaia.
Aquella chica le miraba de un modo que le hacia sentir bien. Transmitía buenas vibraciones y recordaba su cuerpo casi a la perfección. No fue solo “una más”, aunque no lo reconocería.
Hayden frunció el ceño y volvió a centrar su atención a sus pasos: era injusto para ella.
Se habían acostado juntos, ella le había entregado todo su amor y él tan solo la olvidó.
¡Y todo eso, aquellos pensamientos, ese revuelo de sentimientos, todo por Mel!
No la conocía mucho, pero le había incluido en su vida de un modo, que bien volvería a definir como “sutil”.
¿Debía estarle agradecido u odiarla por ello?

Zoey miró a Gaia que traía una caracola, aunque dio un grito y la dejó caer cuando vio que el animal aun estaba dentro.
-Eres tremenda –le dijo Zoey.
-Y solo acabas de conocerme –le respondió Gaia moviendo las cejas. Guardó unos segundos de silencio y dijo –Oye… si sabes que Hayden no quiere estar contigo ¿porqué te torturas de este modo?
-No lo sé –le sonrió Zoey –Esta aquí ¿no?
-Sí. ¿Sabes qué? Creo que deberías acercarte más a él.
-¿Qué?
-Habla con él, ya sabes, relaciónate.
-¡No¡
-¿Cómo que no? –Gaia arqueó una ceja – No deberías dejarle todo el trabajo a Mel, porque no podrá hacerlo todo. Deja de tenerle en un pedestal.
-No es eso… aunque eres una chica muy lista, no se trata de eso. Es que si me acerco a lo mejor se da cuenta de que no tenemos nada en común y se irá para siempre. Y hablar con él es como enfrentarme a lo que ocurrió.
-¿Qué ocurrió?
-Creo que eres demasiado pequeña para entrar en detalles.
-¡Ah, siempre que habláis de sexo creéis que me va a dar un ataque de pánico¡ ¡Ya sé de qué va eso, no soy tonta¡
-No, no eres tonta. De hecho creo que a veces te pasas de lista, enana.
-¿Eh?
-Eres demasiado directa, a veces puedes hacer daño a la otra persona. Sé más sensible.
-¡Solo juego¡
-Lo sé –sonrió de nuevo Zoey – Pero son los amigos de tu hermana y por lo que he podido ver significan mucho más que un grupo con el que pasar los ratos libres.
-Bueno, intentaré ser más sensible.
-Buena chica.
-¡Pero Sito se mete mucho conmigo, ahora va de ñoño con su novia, pero …¡
-Yo hablaré con Hayden si tú muestras tu lado más sensible –Gaia le ofreció su mano.
-¡Hecho!: ¿Vas ahora?
Zoey miró a Hayden y sintió que todo su cuerpo se estremecía.

viernes, 6 de marzo de 2009

Capitulo 44

-Coloquémonos –dijo Elijah.
Hacia un día de viento, frío y sombrío, ideal para las tristes despedidas. De todos modos, aunque hubiera sido un día soleado, aquel grupo de amigos, o la mayoría de ellos, recordarían aquel día de forma triste.
Elijah se colocó frente a la que un día fue la entrada del local de su padre y sus amigos se colocaron en forma de semicírculo.
En un lado estaban Enelya, su hermana Gaia y Zoey. En el otro Hayden, Mel y Jensen.
Todos con unos chaquetones que parecían estar diseñados para pasar una noche bajo la nieve. Enelya llevaba una bufanda de colores y unos guantes, que acabó dejando a su hermana.
-¿Y se os ocurre celebrar esta…”ceremonia”, el día más frío del año? –preguntó Hayden metiendo sus manos en los bolsillos.
-Lo hemos retrasado demasiado, mañana quitaran los escombros –le explicó Mel mirando los restos del local.
-Me siento ruin –musitó Zoey. Enelya la miró –Estáis aquí reunidos porque esto significa algo importante y yo solo estoy aquí porque me gusta ese idiota. Ese hermoso y perfecto idiota.
-Gaia y él tampoco tienen mucho que ver –le sonrió Enelya – Tú tienes tanto derecho como ellos a estar aquí.
-Si os parece bien leeré lo que tengo escrito y si alguien tiene algo que añadir puede hacerlo después –dijo Elijah casi tiritando. Nadie dijo nada y él empezó a leer unas palabras improvisadas de la noche anterior. Su padre le había avisado demasiado tarde, de hecho se encontraba en mitad de una cita con Enelya, hablando de cosas que ya ni recordaba, ensimismados en el sofá, acurrucados el uno contra el otro, acariciándose mutuamente… Acto seguido, la noticia de que iban a hacer desaparecer el local por completo.
Unas palabras que parecían decir poco y expresar aun menos lo que sentía. Lo que sabía que sentían todos.
-Tengo que ir al baño –dijo Gaia. Enelya la miró.
-Aguanta –le susurró.
-Siempre creí que heredaría este local –decía Elijah, leyendo la hoja que se movía con fuerza debido al viento – Pensaba hacer unas reformas pero nada comparado a esto. Fue más que un lugar de trabajo para mí y sé que para la mayoría de los que estáis aquí. Y… -les miró, casi para comprobar que seguían vivos - …y por muchas palabras que intente poner a este momento, creo que no bastarían para expresar lo importante que fue. ¿Alguien quiere decir algo?
-¿Puedo? –preguntó Mel. Elijah asintió y fue a ocupar el sitio de su amiga mientras ella hacia lo mismo, ocupando el sitio de Elijah.
Mel carraspeó.
-Empecé a trabajar aquí solo porque me gustaba el chico que, valga la redundancia, trabajaba aquí. No creía hacer amigos ni conocer a gente tan maravillosa, que llegaría a formar lo más parecido que he tenido nunca una familia. Siempre recordaré este lugar y a Totó, de una manera especial. Ocurrieron muchas cosas aquí y mi vida cambió, para bien.
Hayden suspiró y Zoey le miró preguntándose si todo aquello le parecía muy absurdo. Si se estaría aburriendo. Pero que sería magnifico que entendiera a esos chicos, aunque comprendía que para él estar allí solo significaba hacer bulto. Tenía esa expresión vacía, su ostro pálido, su mirada perdida. ¿Sería siempre así? ¿Incluso si ella lograra acercarse a él?
-Yo quisiera decir algo –dijo Enelya sacando a Zoey de sus pensamientos. Y se dirigió hacia Mel, que se dirigió al lado de Zoey sonriéndola amablemente mientras se colocaba a su lado.
-Este lugar pasó a formar parte de mi desde que tengo memoria –dijo Enelya casi sin aliento – Recuerdo cuando, de niños, Elijah y yo veníamos a ver a su padre y este nos daba algo de dinero para comprarnos un helado en la cafetería anexa. Pasamos muy buenos momentos entre los pasillos de este lugar… Fue como una segunda casa para mí. Más tarde se convirtió en la casa de mis sueños porque trabajaba mano a mano con Elijah. Fue un lugar que siempre recordaré con gran cariño.
Gaia suspiró con fuerza y Mel la miró.
-Tengo que ir al baño: es urgente –le dijo Gaia.
-Te preguntamos cien veces antes de salir de casa si había ido –le dijo Mel.
-El frío me da ganas.
-Tienes que aguantar un poco –le respondió Mel.
-¿Tú no tienes ganas?
-Si no dejas de hablar de ello, seguro que si –le dijo Mel viendo a Enelya ir hacia Hayden para dejar paso a Jensen.
-Mejor.
-No seas ruin –le dijo Mel frunciendo el ceño. Después le sonrió y le acarició la cabeza con suavidad. Enelya miró a su hermana frunciendo el ceño y esta suspiró.
-Recuerdo el momento exacto en el que decidí trabajar en este lugar –dijo Jensen y miró a Elijah -¿Recuerdas cuando conducías el coche por la autopista y te grite que te apartaras porque había un mapache cruzando la carretera? Tú diste un volantazo y frenaste unos pocos metros más abajo. Insistí en que habías matado al bicho y bajamos a comprobar si estaba bien. Le vimos panza arriba y te insistí de nuevo para que fueras a retirarlo de la carretera… ¿Recuerdas que cuando te agachaste para recogerlo resultó no estar muerto y se te subió a la espalda? Empezaste a correr calle abajo y el animal se te enganchó como si su vida dependiera de ello… Acabamos en urgencias y tú soportaste esos puntos, la inyección contra la rabia… y te juré que te pagaría los gastos.
Hayden rió por lo bajo y Elijah le miró entrecerrando los ojos.
-Lo siento, me he emocionado –le dijo Hayden sonriendo.
Mel abrió sus ojos: no conocía esa historia. Enelya entendió por fin porqué Elijah tenia esas marcas en la espalda y entendió aun más el porqué no quiso hablar nunca de ello.
Gaia estalló a reír y Mel le dio un suave codazo.
-Terminé trabajando aquí porque encontré a gente con la que me sentí realmente unido. Pasamos muchos momentos buenos, quizás otros no tan buenos como aquel día en el que estrellamos a Totó contra la pared….
-Vale, ya –dijo Elijah acercándose a él –Fuera.
-¡Pero aun no he acabado!
-Si valoras tu vida, has acabado.
-¿Podemos ir al baño ya? –preguntó Gaia dando saltitos.
-Yo querría decir algo –dijo Hayden. Todos le miraron sorprendidos – Si, gracias por mirarme así, me siento con más ganas aun. Bien, es que un día entré para comprar un CD… - buscó en su bolsillo y sacó el CD – No quiero decir que forme parte de vuestra historia, ni del local, pero en ese momento fue importante para mí. Creo que podría devolverlo a sus orígenes…. ¿es algo estupido?
-No –le dijo Elijah.
Zoey sonrió completamente enamorada de aquel gesto y le observó mientras se dirigía a las ruinas y dejaba allí la funda del CD.
Hayden miró a Jensen que estaba a su lado.
-¿Hay que decir algo más? –le preguntó.
-¿Amen?
-¿Y le preguntas a él? –dijo Elijah mientras las chicas reían por lo bajo- Creo que eso es todo.
-Podríamos ir al puerto –comentó Mel.
-¿Con este frío? –preguntó Hayden.
-Mel tiene razón –dijo Enelya – Sería mejor no separarnos con este recuerdo.
-¿Los peces tienen baño? –preguntó Gaia preocupada.
-Hay un garito- le dijo Enelya.
-Hayden, Zoey, no es necesario que vengáis si no queréis –les dijo Elijah.
-No, es igual, vengo –dijo Zoey.
-¿Y tú? –le preguntó Mel a Hayden.
-Los entrenamientos estarán por la mitad, James no me tendrá en cuenta que no vaya hoy –respondió Hayden- No sé exactamente qué pinto en todo esto, pero ¡vengo¡
-¡Pues deprisita que es para ayer¡ -dijo Gaia tirando de su brazo.
Enelya empezó a caminar al lado de Elijah, mirándole sin decir nada.
-Si te hubiera dicho que fui atacado por un grupo de Ninjas ¿cambiarias esa sonrisa burlona de tu cara? –le preguntó él.
-Un Mapache es peligroso, no tienes de qué avergonzarte.
-Sí, sacó su espada de luz y combatimos durante horas, pero al final le dejé ganar.
-Te creo –le dijo Ella agarrandole del brazo – Eres mi héroe. El terror de los Mapaches.
Detrás de ellos iban Zoey, Hayden y en medio de ambos Mel.
-Agradezco mucho vuestro interés –dijo Mel – De los dos –le dijo a Hayden. Él la miró – Mostrar tu parte sensible y social te hace ser más humano.
-¿Alguna vez os han dicho que sois un grupo bastante raro?
-¿Cómo Scooby-doo?
-No, más bien como La famila Monster.
-¿Y no te gustaría formar parte de un grupo así? –le preguntó Mel –Y dejar de lado esa armadura y esa soledad que te consume cada día.
Zoey le miró interesadísima en todas las respuestas de Hayden y él la miró haciendo que ella desviara su mirada sonrojándose. Él sabia que a ella le gustaba. Tenían una historia, o algo así, entre ambos. Pero no se hablaban. No tenían ningún tipo de relación. Miró adelante, hacia Elijah y Enelya. Reían abrazados, jugaban y hablaban dándole una envidia encantadora. Se preguntó qué habrían vivido, cómo sería conocer a alguien de aquel modo, desde niños.
-¡Ya sabes que papa esta convencido de que acabarás casándote con mi hermana y que vas a provocar su ira! –le dijo Gaia a Jensen agregando –Sito.
-Agradezco tu interés, te prometo que serás la primera a la que avisaré cuando se desencadene la guerra.
-Además Mel va a poner furiosa a tu madrastra y tu padre se las va a ver muy canutas al tener que elegir de qué bando ponerse –y agregó de nuevo –Sito.
-¿Y eso de los cuernos y el rabo, ya te ha salido o vas a ver a un especialista?
-¡Tampoco entiendo porque tu novia quiere juntar a Zoey con ese chico alto y rubio!
-Es extraño que no comprendas algo.
-¬¬… ¿me estas llamando tonta?
-Estoy convencido de que tu diario es un best-seller que algún día publicaras para poder pagar tus operaciones.
-¿Qué operaciones?
-Ya sabes, para disimular lo del rabo….
-¡Vaaaaale¡ ¡Lo sientooooooooooooooooooooo¡ ¡Pero andáis muy lentos y tengo que distraerme con algo¡
-Ya te dije que fueras al baño.
-Como eso ahora me ayuda tanto...
-Y Gaia…
-Qué.
-No me llames Sito.
-^-^…