miércoles, 11 de febrero de 2009

Capitulo 41.

Mel se encontraba sentada en el último escalón de la entrada de la Universidad. Ya no quedaba nadie, le había dicho a Enelya que se marchara, que ella esperaría a Jensen, pero estaba tardando mucho. O eso le parecía a ella.
Unas gotas de lluvia cayeron sobre su nariz y levantó la mirada. No le gustaban las tormentas y menos si eran de noche.
¡En fin! ¡Su primer día de último curso en la Facultad!
Había ido mejor de lo que había pensado y había pensado mucho. Quizás demasiado.
Elijah tenía mucha paciencia con ella y Enelya era una buena amiga que nunca jamás le impedía verse con su amigo.
-¿Estás sola? –oyó Mel. Se levantó viendo a Jensen acercándose a ella. Era increíble lo bien que encajaba en aquel lugar. Elijah también. Eran afortunadas al tener a dos chicos tan guapos en su vida. Iba a responder que les había casi ordenado a sus amigos que se marcharan cuando él la agarró de la mano muy suavemente, casi sin tocarla, y la besó en la frente de una forma tan natural que ella sintió como todo su cuerpo se estremecía. Un gesto tan bonito, tan natural entre parejas, algo que había salido de su corazón -¿Oye?
-¿Qué? –preguntó ella sonrojándose abriendo sus ojos.
-Que si vamos en mi coche, el aparcamiento está atrás –dijo él sacando las llaves de su bolsillo -¿Estás bien? –ella asintió y caminó a su lado. Estaba bien nerviosa. Como siempre. No tenia a Elijah cerca para gritarle zarandoleandole que era la primera vez que iba a i en coche con su novio. Ese pequeño espacio que parecía convertirse en un mundo privado y alejado de lo que les rodeaba.
Muy diferente a Totó.
-Oye –dijo Mel pensativa -¿Vamos a reunirnos en serio delante del local?
-Para despedirnos, si.
-¿Y de verdad vamos a dedicarle unos minutos de silencio? ¿Y a Totó?
-Sí.
Mel sonrió.
-Es una buena idea –dijo ella- Me pregunto cómo estará el padre de Elijah, porque adoraba ese lugar. Os lo quería dejar en herencia.
-Van a reconstruirlo aunque dándole matices más modernos, así que no creo que este depresivo –la miró sonriendo –pero si estas preocupada deberías ir a hablar con él.
-¡Oh, no, no! ¡Los padres no son lo mío! ¡Y ese menos!: siempre me gritaba y me decía lo mal que lo hacia todo.
-Mel ¿te da miedo el padre de Elijah?
-Si el hombre del saco que vive en los oscuros armarios de los niños esperando a que se duerman para comérselos tuviera nombre, seria “papa de Elijah” –Jensen se echó a reír y ella le miró - ¿No te dio miedo o respeto o yuyu jamás?
-Formaba parte del local, es como Muggs que forma parte de la casa donde vive Elijah.
-Se rodea de gente muy extraña. ¿Tú has hablado alguna vez con esa Muggs? ¡Dios aquella noche cuando salimos con Enma casi nos mata!
-Es un misterio.
-Pero de los que dan miedo, no es como el misterio de Batman que es sexy.
-¿Y de qué hablabas con Elijah? –preguntó parándose frente a la puerta del conductor de un Hyunadi Coupe gris metalizado.
-Creía que no tenías coche.
-Así que de mi ¿eh? –dijo abriendo la puerta. Ella le miró y Jensen entró en el coche.
Mel suspiró y entró, atándose el cinturón como si de una ceremonia artística se tratara. Carraspeó mirando al frente -No importa. No quiero decir que no me moleste pero no importa. Creo que lo entiendo. Hay cosas que no quieres decirme.
-¡No, no es eso! –exclamó Mel mirándole. Que cerca parecía estar, su corazón dio un vuelco.
-Es un amigo muy íntimo, tendrás confianza con él.
-No se trata de eso, de verdad.
-Ya hablamos de ello, pero si aun necesitas se dependiente de Elijah, esperaré.
-¿Estás celoso? –él la miró y Mel se echo unos milímetros hacia atrás.
-¿Lo estas tú del hecho de que le cuente cosas a Enelya que no te cuento a ti, de que me vea con ella, o de que tenga más confianza con ella que contigo?
-Sé que lo dices porque no es tu caso, porque no haces esas cosas y quieres hacérmelo ver. Pero no se trata de eso, de verdad.
-¿Hablabais de mí?
-… ¿Estamos discutiendo? –preguntó ella arqueando una ceja.
-No, Mel, no estamos discutiendo –su frase quedó apagada por el rugido del motor.
-A mi me lo parecía y cuando has dicho mi nombre de ese modo me ha parecido que si.
-Acabo de tener una charla con Hayden en el vestuario. Sobre el equipo, los chicos, James… -guardó silencio unos segundos mientras Mel le miraba atentamente –Me ha puesto de mal humor.
-¿James?
-Era uno de mis rivales, el único diría yo, es realmente bueno. En el club de esgrima le ofrecieron ser uno de los maestros cuando tan solo estudiábamos en segundo curso.
-¿Hay club de esgrima aquí?
-Pero es siempre tan amable y tan cordial que jamás me sentí presionado. Era como un juego, ver quien ganaba, nada más. Aunque para el entrenador si era algo más serio.
-Hablasteis de eso?
-No exactamente –dijo Jensen parándose en un semáforo –Me tienes que decir a dónde voy.
-¡Ah si! ¡Al barrio de los Delfines!
-¿Qué?
-Se llama así –aseguró ella.
-Ya lo sé: te tomaba el pelo –Mel se ruborizó e hizo una mueca -¿No es un barrio lleno de gente un poco…?
-Sí. Y te aviso, mejor dejas el coche en las afueras y vamos a pie.
-Estás de broma –dijo mirándola.
-Si, la broma te la van a gastar ellos como no me hagas caso.
-¿Marc te consiguió una casa en una zona tan espeluznante como esa?
-Esta bastante cerca de su casa, siempre que tuve un problema le llamaba y él acudía.
-Es decir que no solo tengo que pasar por encima de Elijah sino que además tengo que superar el “obstáculo-Marc”.
-Le llamaba por tonterías: una araña queriéndose quedar con el salón, una rata creando una comunidad en mi jardín mustio… No venía siempre, pero me hacia sentir menos sola. Muchas veces me arrepentía de haberle llamado, a veces es tan….
-Irritable.
-Cruzando el puente llegas a la zona más adinerada. Me hacia sentir más segura.
-Así que si tienes un problema –dijo Jensen - … primero llamaras a Elijah, después a Marc y si aun te queda batería acudirías a mí.
-No puedes entenderlo.
-¿Perdona?
-Tu jamás tienes problemas, para ti todo es…. ¡y lo solucionas sin que nadie te ayude!. Yo no soy así. Soy un desastre, soy independiente con dependencia a mis amigos, soy un monstruo de la naturaleza.
-Lo sé. Y me gustaría poder ser el que solucione tus problemas, el que te quite los miedos y el que te rescate de tus dudas. Podrías tener dependencia de mí.
-¡Oh dios mío, si que estás celoso¡ ¡De Marc! ¡Oh! ¡Jo-jo-jo! ¡Espera quiero disfrutar de este momento porque lo voy a sacar en cada cena que tengamos con la gente más seria del país!
-¿Y tú? Dices que yo no tengo problemas y que no acudo a ti, pero ¿acaso tú no sientes celos jamás? ¿Puedes entenderme?
-Así que tú no tienes problemas y yo no tengo celos. Y lo digo porque es todo al contrario ¿verdad?. Mis celos no superan jamás mi inseguridad. Siempre ando pensando que no soy lo bastante buena, bonita, rica o inteligente para ti. ¡Dios, con Erika casi me muero¡ ¡A veces me siento tan fuera de lugar en tu mundo que me dan ganas de gritar! ¿No podrías ponérmelo más fácil? ¡Yo tengo un Marc! ¿Y tú? ¿Qué me das? ¡Erikas!
-Tú eres la que se empeña en ser amiga de todas, Enma sin ir más lejos.
-Otra. ¿Ves? Todas esas chicas preciosas y ricas y con gusto… Tu padre va a preguntarte si fuiste al vertedero de las chicas solitarias a buscarme y tendrás que decirle que si –Jensen se rió y ella le miró arqueando una ceja -¿Conté un chiste?
-Voy a aparcar aquí ¿te parece buen sitio o salgo del país para estar más seguro?
-Ya te habrán olido: estás perdido.
Jensen aparcó y ambos salieron del coche.
-¡Por fin se va a desvelar el misterio-Hogar de Mel!
-¿Ves? Ese es otro misterio que no es sexy. Es por ahí.
-Una calle estrecha, de paredes llenas de garabatos que parecen seguirte con la mirada y arbustos al otro lado que silban tu nombre.
-Gracias Jensen, a partir de ahora pasar por aquí va a ser mucho más agradable –le dijo ella cruzándose de brazos sin detenerse.
-¿Por qué hay tantas casa sin acabar? –preguntó mirando a los lados.
-No lo sé, creo que abandonaron los proyectos de urbanización para este barrio. Por eso el alquiler me sale tan barato.
-¿Estás bien? ¿Quieres que te coja de la mano o que te abrace?
-No te burles de mi, espera a ver mi casa para eso –le dijo ella señalándole y le hizo una mueca.
-Ese lugar forma parte de ti. Es algo que has adaptado a ti, es sobre tu intimidad sobre lo que hablamos, no de que vives en un callejón sombrío –Mel le miró guardando silencio, no lo había visto de ese modo – Es una manera de acercarme más a ti. No siempre me lo pones fácil ¿sabes?
-Quizás no me guste que conozcas esta parte de mí.
-¿Por qué? ¡Puedes estar orgullosa! ¡Consigues sobrevivir sola, ir a la Universidad, tener amigos!
-Hay un perro al entrar, no le hagas caso porque no ladra ¿y sabes porqué no ladra, Jensen? –Mel se paró – Porque no es un perro, es una rata.
-Ya.
-Bueno, esta verja oxidada de hierro es la entrada a un trocito de tierra seca que un día quiso ser jardín y si levantamos la vista tenemos un apartamento que se cae a pedazos, con la pintura de la fachada desgastada y sucia. Las persianas no se abren, temo que se caiga una y vaya detrás todo el edificio. No funciona el timbre y no me encaja la llave siempre así que ato la puerta con…esto es miserable, con una de las cuerdas que compré.
-¿No tienes miedo de que alguien entre en tu casa?
-¿Y de verdad crees que hay alguien tan idiota?...No quería ofenderte.
-Esta empezando a llover ¿entramos?
-No.
-Mel…
-Vale.
Atravesaron un camino de cemento que llevaba hasta la puerta.
-¿Elijah a estado aquí? –preguntó él mirando a su alrededor.
-No. Nadie. Nunca. –respondió Mel quitando la cuerda. Él sonrió –Si, eres el Louis Armstrong de mi vida. Un paso para el hombre, un vertedero para la humanidad –dijo abriendo la puerta que crujió un poco.
El pasillo que conducía hacia las escaleras era frío, casi más que la calle.
Al llegar al piso de arriba un aroma inundó la entrada y Mel abrió la puertecita de cristal.
-¿Qué huele tan bien? –preguntó él.
-Velas aromáticas…. –dijo ella.
El salón era realmente pequeño, a duras penas había muebles, una mesa de madera vieja cubierta con un mantel de colores calidos. Unas cortinas de flores y unas paredes pintadas de color melocotón. Había un sofá de dos plazas de color verde y una alfombra a sus pies. Una de las paredes tenía unas estanterías empotradas donde había más velas y algunas figurillas.
Un poco mas al donde se intuía que a la derecha había una entrada sin puerta, que era la cocina.
-La sala de estar –dijo ella señalando a su alrededor – a lo más Hippy imposible, con miles de colores combinados a través de manteles, cortinas y demás….La cocina, muy pequeña que jamás suelo usar y a la izquierda mi habitación: qué.
-¿Qué?
-¿Por qué pones esa cara? –preguntó ella preocupada.
-¿Qué cara?
-No lo sé: esa. ¡Me pones nerviosa! ¿A dónde vas?
-Iba a acercarme a ver tu habitación –ella alargó sus brazos hacia él para pararle.
-¡No!
-¿Por qué?
-Porque me da mucha vergüenza –dijo ella apartando los brazos.
-Este lugar es un rincón muy agradable, Mel: no parece tener nada que ver con el mundo de fuera. ¡Casi es más acogedor que el estudio de Elijah!
-¡Pues no te hace falta ver mi habitación!
-Por favor –dijo él. Ella suspiró.
-Ojala existiera esa rata-perro para poder decir que esta dentro y que no puedes entrar…. –Mel abrió la puerta de su habitación. Tenía una cama con sabanas de color rosado y se encontraba bajo la ventana de persianas blancas. Las paredes eran de un lila claro y había una mesa con dos estanterías. Y algunas fotos colgadas en las paredes.
-No entiendo ¿porqué tienes una foto de la sala de música? –preguntó él acercándose a una fotografía que tenia enmarcada. Al no obtener respuesta se giró hacia la entrada donde se encontraba Mel.
-Fue la primera vez que te vi. Tú estabas tocando el piano.
-Yo no he tocado el piano nunca…
-Hace años. No me atreví a tomar la foto dentro, así que se la hice a la entrada. Era uno de esos festivales de primavera, por eso tocabas y yo tenia la cámara.
-¿Años?
-Parezco una loca, ¿eh?
-Mel…
-¡Ah y vas a poder ver a mi prima! –dijo entrando para recoger uno de los marcos –No es mi prima real, la verdad es que nos conocemos desde hace unos pocos años, pero congeniamos bien. Es de Mexico pero tiene familia aquí ¿sabes?: se llama Evangeline. No tengo ordenador pero puedo ir a chatear desde la biblioteca de la facultad. Nos llevamos bien –dijo ella –Si sigues mirándome así me va a dar un ataque.
-Lo siento –dijo desviando su mirada. Y vió una foto de Enelya y otra de Elijah.
-No creas que me dedicaba a espiarte, tengo una foto tuya –dijo parando a su lado-De este verano. ¡Y las de Japón están en ese cajón, en un albun!
-Mel.
-Estas demasiado serio. Me asustas –él la miró de nuevo -¡No es que me asustes, pero me…! Ya sabes, nervios.
-Te quiero.
-¿Qué?
-No te lo había dicho antes, creía que si, pero no lo había hecho.
-La tormenta –dijo con voz queda ella, sin pestañear.
-Si quieres que me quede…
-No importa –dijo ella apartándose un poco.
Aunque si quería.
Pero no esperaba aquello, oír aquellas palabras, eran demasiados años, dolor, dudas. No sabía cómo sentirse aunque sabia que se sentía feliz. ¿Aquello era la felicidad? Entonces ¿por qué lloraba?
-Bien –se acercó a ella y la besó en la frente acariciándole la mejilla –Lo entiendo. Estaré en casa, no dudes en llamarme si necesitas que venga –le susurró sin apartarse de ella.
Ella no dijo nada, tan solo bajó la cabeza y sollozo en silencio.

4 comentarios:

  1. Ooooh!
    Confieso que estaba esperando una de esas conversaciones Jen/Enelya que tanto echo de menos, pero no me ha decepcionado para nada...

    Es enternecedor ver como evoluciona esta parejita, son sencillamente lindos: Las inseguridades de Mel porque lo tiene en un pedestal y los celillos de Jensen que tanto le reprochó a Lij que tuviera en Japón y que ahora le tocó a él sentir.

    Momentazo cuando le ha dicho te quiero... ¡me emocioné! Y estoy segura de que la casita de Mel es muy acogedora, tanto más da lo que haya fuera...

    ¡Tonta haberle dicho que se quedara! Necesitan más tiempo para ellos dos solos, espero que pronto uno de los dos se lance...

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  2. Estoy completamente de acuerdo con Sou en todo, ah!! son sencillamente en-can-ta-do-res. Me imagino su casita hermosa y acogedora, con ese delicioso aroma de velas xd, casi sentì que estaba ahì.
    De risa jojojojo (para las que recuerden el emoticon) cuando dice Mel que si el hombre del costal tuviera nombre serìa "Warren" me encanto.
    Ahora a lo importante, Por Dios!!!! niños, ponganse las pilas. Jajajajajajaja.
    Bueno espero que esto siga y siga, gracias Malen.
    Besos.

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  3. Ains yo tb comparto la opinion de ellas.. jeje y esa casita hippy huys lo q daria yo por verla de verdad jajaj xD con lo q a mi me gusta lo hippy retro y todas esas cosas jaja venga un beso wapaa y sigue asi! ^_^

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  4. jejejejejeje = q las chiks!!!.... enknto este capitulo!!, ohhh le amore!!! q complikdo eso pero q lindo cuando llega!!!....

    Malen no c cual d estos dos ultimos m pasast x el msn, pero d seguro q los dos son muy bnos!!!... el anterior no es q no m haya gustado linda, solo animikmnt no estaba bn.... y disculpa q no escriba a tu mail, no he tenido mucho tiempo :_____(

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