Mel dejó los guantes sobre la mesita de cristal y se acercó a la puerta porque habían llamado hacia pocos segundos.
-¡Vaya! –dijo llevándose la mano a la cabeza con una expresión de disconformidad - ¡Ya me basta con tener que verte obligada por el contrato!
-Tengo que hablar contigo –le dijo Jensen entrando en la casa.
-¡Ay, por favor, pasa, pasa, no esperes a que te inviten¡
-¿Es tu casa? –preguntó parándose en el recibidor. Era una casa grande, espaciosa, con dos pisos. Nada más entrar encontrabas una escalera que llevaba al piso de arriba y a la derecha una salita con televisor plasma y a la izquierda un pequeño estudio.
-Sí, soy rica y para escribir una tesis de cómo sobreviven los pobres humildes trabajadores estoy en la Facultad y trabajo en verano –dijo parándose a su lado.
-Se te cae la corona, “reina”.
-Si, ya ves, era una excusa para que te arrodillaras ante mí sin tener que pedírtelo yo –dijo ella haciendo una mueca y seguidamente sonrió – Esta casa es de unos amigos de mis padres. ¿Cómo has sabido dónde estaba?
-Me lo dijo Elijah… -dijo entrando en la sala- Creía que estas casas solo existían en los catálogos para dar envidia… -recogió una de las revistas de la mesa central y la hojeó.
-Estoy de nana –dijo ella quitándole las revistas-No toques nada –y le dio un golpecito en el brazo.
-¿Tú estás de nana? –se rió él -¿Eso de allí es una chimenea?
-Claro ¿por dónde si no iba a bajar Santa Claus? –le respondió Mel dejando las revistas en su sitio. Se giró buscándole y vió una sombra que entraba en la cocina. Frunció el ceño y se dirigió allí para encontrarle husmeando en la nevera -¡No seas crío¡ -dijo ella tirando de su brazo con fuerza.
-¿Qué es todo esto? ¿Qué comen estas personas?
-¡No toques nada! –dijo ella soltándole para quitarle de las manos el bote de cristal que había agarrado él. Le empujó con ambas manos apartándole de la nevera y la cerró.
-¿Y dónde están los niños que cuidas?
-No dije que fueran niños –dijo ella.
-Lo admito, ahora si que me has dejado desconcertado.
-Las plantas.
-¿Qué?
-Las plantas.
-Perdona ¿qué?
-¡Ah, que idiota¡ -suspiró ella -¡Las plantas! ¡Los amigos de mis padres están de viaje y vengo a regar las plantas¡… Me gustan las plantas.
-Pero no te subirás en ellas ¿no?
-¡Son plantas de macetas, tonto¡
-¿Y? –dijo saliendo de la cocina.
-¿A qué viene esa insinuación? ¡Jensen deja de…¡ -salió de la cocina y miró a ambos lados -…¿Oye?
-¿Tan pobre eres que haces dos trabajos? –oyó que decía desde detrás suya. Mel se giró y se cruzó de brazos.
-Lo hago gratis.
-¿Por qué?
-¿Y a ti qué te importa?
-¿Gratis? ¿Es que eres tonta? Creo que se te ha fundido la parte racional del cerebro.
-¿Se puede saber porqué estás aquí?
-Ya te lo dije –pasó por delante de ella –Tengo que hablar contigo.
-Yo no quiero hablar contigo.
-No de lo que hablamos esta tarde al salir del trabajo –le dijo parándose en mitad de la sala de estar. Metió sus manos en los bolsillos y con cierto desinterés dijo – De Elijah y Enelya.
-¿Qué les has hecho?
-¿Por qué me preguntas eso?
-No te hagas el ofendido que ya te conozco.
-No me conoces –dijo él cruzándose de brazos.
-¡Ah, como quieras¡ -exclamó ella quitando los guantes de la mesa -¡Tienes que irte de aquí¡
-¿Por qué? ¿Las plantas tienen un concilio o algo así?
-A los muebles les da vergüenza danzar si hay alguien presente.
-Eso imaginaba.
-¡Vete!
-Necesito que me ayudes con ellos dos.
-¿Qué te ayude? ¿Recuerdas qué papel jugué yo este año?: era la que pedía ayuda. No la que ayudaba.
Ambos se quedaron en silencio.
Y ella se sonrojo un poco.
-A Enelya le gusta Elijah.
-¿Qué? –preguntó sorprendida.
-No entiendo cómo no lo veis todos –dijo sentándose sobre el sofá de piel.
-Mierda, menudo ser egoísta he sido –dijo Mel sentándose en la mesita -¿Y él no lo sabe?
-No tengo ni idea de qué sabe él. Ni si lo sabe o si quiere saberlo.
-¿Porqué no iba a querer saberlo?
-¡No lo sé¡ ¡Es lo que te estoy diciendo, Mel¡
-¿Por qué crees que yo puedo ayudarles?
-Yo solo no he podido. Las cosas van a peor por días.
-Espera –dijo ella levantándose.
-¿A dónde vas? –le preguntó él mirándola. Ella le señaló con el dedo.
-¡Espera aquí! Tengo una cosa que hacer…Ahora vengo… Y salimos de esta casa para hablar.
-No te emociones, no es una cita.
-Ha sido un comentario muy cruel.
-Lo siento.
-Idiota –dijo ella riendo por lo bajo –Era mentira.
-Ahora la cruel has sido tú.
-No, no me culpes de tu ingenuidad. Ya te lo dije… -se alejó unos pasos y dijo girándose hacia él, antes de salir de la sala –Ya pasó todo.
-¿Qué hago si las plantas me atacan?
-¡Haz fotos, nadie querría perderse los detalles¡ -dijo ella desde la otra sala. Jensen sonrió.
Miró la sala con admiración: era una casa grande, llena de detalles.
-Bien –dijo ella soltándose el pelo y pasándose la mano para que se quitara el vicio de la goma-Lo he decidido.
-¿Tenias que irte al otro extremo de la casa para decidirte? –le preguntó quejándose, acercándose un poco.
-No puedo ayudarte –dijo ella con firmeza– Porque me resulta incomodo y violento hablar contigo. Mucho. Me da vergüenza hasta mirarte a la cara y ya había pensado superarlo poco a poco por el trabajo. Me hice a la idea de verte solo allí, así seria más fácil.
-¿Y ya está?
-¿Cómo que “y ya está”? ¿Qué te pasa? ¿No escuchas? ¡Digo que no puedo ayudarte¡
-No quiero hablar de ti, ni de mi, ni de lo que ocurrió este año, pero si me obligas…
-¿Eh? ¡No! ¡Precisamente es lo que no quiero¡ ¿Puedes imaginarte un segundo, solo un segundo, que el chico que más te gusta en el mundo y por el que sientes algo muy especial que nunca antes has sentido, te diga que quiere hablar contigo después de haber pasado la más terrible de las humillaciones confesándole que, no solo eres virgen pura y casta, si no que además pasé por un mar de desastres?
-Has hablado en presente.
-..¿Qué hablé qué?
-Has dicho “El chico que más te gusta” y no “gustaba”
-Hablaba hipotéticamente –dijo ella entrecerrando los ojos -¿Vas a martirizarme?
-Iba a tomarte el pelo, bromear un poco y meterme contigo, pero intuyo que no estás de humor. Creo que veo fuego en tu mirada y…si, mira, salen chispas por ahí detrás.
-… No vas a dejar que diga que no ¿eh?
-Mel, a pesar de todo, eres amiga de Elijah. Y de Enelya. Y compañera de trabajo. Y sé que también quieres lo mejor para ellos. Podemos dejar de lado todo este mal asunto de…lo nuestro y centrarnos en ellos.
-Mal asunto. –él asintió –Que poco tacto.
-¿Qué he dicho ahora?
-Nada. Vamos, dejaré que me acompañes a mi casa, pero te haré firmar por escrito que nunca jamás irás.
-¿A tu casa?... ¿Para que voy a ir a tu casa? ¿Hay plantas que bailen por encima de los muebles?
-Es increíble que me ocurra esto –dijo yendo hacia la puerta -¡Hace unos nueve meses estaba absolutamente enloquecida con la manera de poder acercarme a decirte un sencillísimo hola! ¡Y ahora solo desearía que nunca hubiera ocurrido nada!
-Y no ocurrió nada –dijo él saliendo.
-¿Pretendes decirme que actúe como si no hubiera existido la carta y la conversación de esta tarde? –dijo cerrando la puerta con llave.
-Estaría pidiéndote que me olvidaras.- Mel se giró –Acepto que hayas dejado de sentir lo que sentías. Porque te recuerda lo que sufriste. Y porque es humillante. Y porque te di la espalda sin saberlo. Toleraré que me castigues por no haberte ayudado, por no hacerte caso. Por no darme cuenta. Pero no voy a permitir que todo eso impida que al menos seamos amigos. ¿Podemos ser amigos, Mel?
-Sí –dijo ella asintiendo –Pero solo hasta que Elijah y Enelya sean la pareja más feliz de la ciudad. Una vez consigamos nuestro objetivo permíteme superarlo todo. Y afrontar el año siguiente con fuerza.
-De acuerdo –dijo él ofreciéndole la mano –Es un pacto.
-Es un pacto –dijo ella estrechándole la mano.
-…Estás helada.
-¬¬ …..
martes, 13 de enero de 2009
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Tengo una pregunta, hasta cuando se van a decidir este par?, de los otros ni hablar, aunque debo confesar que hay cierto coqueteo de parte de Jensen, por lo menos es lo que yo alcanzo a captar, ahora me voy a la escuela, pero màs tarde seguirè leyendo
ResponderEliminarBesos.
Ooooooooooooooooooooooh, puesssssssss no puedo responderte pero dicen que lo bueno se hace esperar XD
ResponderEliminarMmm...ahora la pregunta de los 64.000 (hace muuuuuuuuuuuuuuuchos años por acà habìa un programa de t.v. que asi se llamaba y le daban a las personas que ganaban 64.000pesos una millonada en esos ayeres...XD, que vieja estoy jajajajajajaja.
ResponderEliminarBueno la pregunta es: ¿Y SOU?? EN DONDE ANDA SEÑORITA??.
Besos