martes, 13 de enero de 2009

Capitulo 6

Mel empujó la barrera de la entrada de la tienda para poder abrir la puerta. Era como una de esas antiguas tiendas que tenían el marco de madera, un gran cristal con el nombre de la tienda en el centro y una manilla grande y gruesa. Las llaves también eran grandes y no le gustaba el día que le tocaba abrir porque los Lunes estaba realmente dormida.
Vió a Elijah acercarse con cara de sueño. Llevaba una maleta colgando de un brazo.
-Bueno dí… -iba a decir ella pero él abrió la puerta sin dejar que ella terminara la frase -¡Te lo excuso solo porque es Lunes! –dijo ella sacando la llave de la cerradura. Giró el cartel que decía “Abierto” y cuando iba a entrar vió a Enelya, con cara de preocupación.
-¿Ha llegado Elijah? –preguntó con los brazos cruzados, como si tuviera frío, a pesar de el calor que hacía ya a aquella hora de la mañana. Mel asintió y no dijo nada más. La observó cuando entró con la mirada perdida.
Mel arqueó una ceja y se encogió de hombros sin darle mucha importancia a todo aquello. Guardó las llaves en la pequeña mochila con forma de conejito. Al oír el ruido inconfundible del motor de Totó, se giró para ver a un Jensen no demasiado animado. Le esperó pacientemente mientras él se acercaba arrastrando los pies.
-¿Sabes que estaría bien que un día devolvieras la moto una vez terminas los pedidos? –le dijo ella pero él solo suspiró y entró en la tienda - ¿Por qué me da la sensación de que me he perdido algo? –preguntó entrando detrás de él.
-No me hables –musitó él levantando la pequeña barra que hacía de puerta y se apoyó contra el mostrador -¡A duras penas he dormido esta noche!
Mel se apoyó en la barra mirándole. Y después miró a Elijah que colocaba los CDs casi por inercia. Las luces de la cafetería parpadearon y Mel miró a Enelya, que colocaba los carteles de los menús sobre la mesa sin levantar mucho la mirada del suelo.
-A Warren le va a encantar este ambiente –dijo Mel volviendo a mirar a Jensen y sonrió –Le veo lanzando paperitas y aplaudiendo como un loco –al no obtener respuesta arqueó una ceja y se acercó al adormecido Jensen – Era sarcasmo.
-Hm… –musitó él y se incorporó -¿Puedes darme la lista de los envíos de esta semana?
-Podría –dijo ella incorporándose también -¡Pero no lo haré si antes no me explicas qué ha pasado!
Jensen movió la mano como quien espanta un mosquito y sin mirarla dijo:
-Vete a molestar a otro rincón…
Elijah miró hacia la cafetería y vió la silueta de Enelya.
-¿Suspiritos ahogados en el corazón herido? –preguntó Mel parándose detrás suyo. Elijah se giró y dio un pequeño grito al encontrársela casi encima-¿Qué demonios ha pasado? ¡No me siento parte de la familia¡ ¡Yo también quiero estar deprimida, suspirando a escondidas! ¡Ah, quiero vivir esto¡ ¿Qué?
-¿No deberías estar repasando el parte con Jensen?
-Me ha echado del país de “Mostradorlandia” y me vine a la frontera de “Elijah_City” para ver si conseguía formar parte de la familia.
-Estuvimos hablando hasta hace unas pocas horas.
-¿De una peli?
-Ingenua –le respondió él dándole la espalda.
-¿Entonces?... ¿Le va la señora Muggs?
-Mel…
-¡Vale¡ ¡Si no me lo explicáis tengo que inventármelo yo!: ¿A Jensen le gusta Enelya?
-¿Por qué dices eso? –preguntó girándose hacia ella.
-¿Por qué? ¿Me alejé mucho o e acertado? –preguntó ella con interés.
-No tengo tiempo para hablar de esto. Ve a la cafetería, Warren te va ahechar la bronca.
-Tengo que ir asacar la basura –se alejó un poco y dijo -¡Pero pensaré en ti mientras la lanzo al contenedor!
-…
Mel cruzó la calle cargada con unas enormes bolsas de basura.
Abrió el container y las lanzó.
-¡Es imposible que una tienda tan pequeña genere tanta mierda! … -entrecerró los ojos y dio la vuelta al container -¿Qué haces aquí?
-Vigilo –respondió Jensen atándose el delantal sin dar importancia a la pregunta de Mel.
-¿Vigilas… el container?
-No –y sin decir nada más, cruzó la calle para entrar a la tienda.
-¿Qué me he perdido?

Enelya sonrió a unos clientes y se sintió falsa aunque buena actriz. Nadie sospechaba nada.
De vez en cuando dirigía la mirada hacia la zona de los Cds pero a duras penas conseguía ver a Elijah. El verano atraía a mucha gente y más en esa época de rebajas. Su corazón estaba acongojado y notaba que le pesaba: ¿estaría Elijah enfadado con ella por lo que le dijo? ¿Cómo pudo enfadarse tanto? ¡Debía controlar más sus emociones! ¿Le llamó “mezquino”?.... Tenía que evitar pensar en aquello o volvería a llorar.
-¿Qué ha pasado? –le preguntó Mel dejando la bandeja con las tazas sobre el mostrador de la cafetería.
-Nada –respondió Enelya recogiendo una nota de pedidos.
-¿Nada? ¿Por qué no me lo decís? ¿Os habéis reunido y habéis estado hablando de mí? ¿Y qué dijisteis? ¿Eh? ¿Es una broma para sacarme de mis casillas? ¿Qué pasa?
-Te reclaman en esa mesa –dijo Enelya señalándole la mesa con un movimiento de cabeza. Mel se giró y vió a un chico de pelo oscuro y mirada fija. Mel suspiró.
-Joder –dijo para si misma.
Durante la mañana, Mel no consiguió sonsacarles nada a ninguno. Sobre todo a partir del mediodía, cuando la gente empezó a llenar el local. Y por la tarde, a las 19, cuando cerraban todo, fue a dejar el delantal colgado en la pared que había frente a la pequeña escalera que llevaba hacia la parte de los CDs.
Vió a Elijah apagando las luces de la cafetería. Después vio a Elijah cerrando la rejilla de la salida.
-¿Quieres que te acompañe hasta tu casa? –le preguntó Jensen apareciendo a su lado de la nada.
-Si, volando por las calles con tu capa roja ¿no?: para que ningún container pueda engullirme y llegar al país de los enanos para convencerles de que vayan a tu casa por la noche para que se coman todos tus zapatos. Y así no poder ir a ningún sitio, porque las piedras del asfalto se te incrustarían en los pies. ¿Eh?
-Mel, ya hemos hablado de eso: no hay duendes en los containers.
-¡Claro que no¡ ¿Me tomas por loca? ¡Hay una puerta que lleva hasta su mundo!
-¡Me voy¡-dijo Enelya acercándose a la puerta trasera.
-¿Por qué están de morros esos dos? ¿No se supone que este verano iba a surgir el inicio de un gran amor?-preguntó Mel -¡Esperaba poder disfrutar de eso¡
-Deberías hablar con ella –le dijo Jensen a Elijah-Debe creer que estas enfadado con ella.
-No –respondió Elijah –Debe creer que soy un tipo miserable, no quiero hablar de eso con ella.
-¿De lo miserable que es? –preguntó Mel girándose hacia Jensen.
-No creo que sienta eso-dijo Jensen.
-¡Chicos¡ -exclamó Mel -¡Por dios¡ ¿Qué he de hacer para que me expliquéis qué pasa? ¿Y tú porqué estás pegado a mi todo el día?
-¿Estás pegado a ella todo el día? –preguntó Elijah acercándose a ellos – Te dije que no hicieras nada.
-¿Le dijiste que no hiciera nada? –preguntó Mel- ¿Qué demonios significa eso?
-No puedo decírtelo –dijo Elijah desviando la mirada.
-¿A mí? ¿Por qué? ¿Qué ocurrió ayer? –preguntó Mel-Vale, entiendo que haya cierto mal rollo entre Enelya y Elijah, porque esto tiene que ocurrir para que ocurran otras cosas…
-¿De qué está hablando? –preguntó Elijah.
-¿Pero que yo tenga que ver con todo eso? –preguntó Mel- ¿Qué pasa? ¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Eh?
-Yo me marcho a casa, es tarde y necesito descansar –dijo Jensen pasando por su lado.
Mel abrió sus ojos.
-¿Y eso es todo? –preguntó ella -¿Qué está pasando?
-Ayer por la noche le conté todo a Jensen –dijo Eijah con voz queda. Jensen se detuvo girándose hacia ellos con expresión de sorpresa. Mel arqueó una ceja.
-Uh, vaya, pues que suerte –dijo ella –Por que como se lo contaras con acertijos como a mí…
-¿Recuerdas la carta de Bianca? –le preguntó Elijah.
-¿Una carta de Bianca?
-La rosa.
-Ah si, una carta rosa de Bianca …¬¬ …Porque es imprescindible saber que Bianca tiene una carta rosa ¿eh?: lo preguntan cada mañana los soldaditos que viven en la imaginación de “Yupilandia” y no te dejan dormir hasta que respondes que Bianca tiene una maldita carta rosa. Por cierto –señaló su cara diciendo -… esto es sarcasmo.
-Salgamos fuera, te lo contaré todo desde el principio –le dijo Elijah.
-¿Y vamos a estar toda la noche? –se preocupó ella – No, no es por nada, es que antes igual aviso que no me espere nadie para cenar…
-Yo no se lo contaría –dijo Jensen.
-Tu te callas –le replicó ella -¡Salgamos y me cuentas todo¡

Mel se sentó sobre el sillín de Totó mientras Elijah se paraba a su lado y Jensen se apoyaba contra la pared.
El sol se escondía tras las colinas y el silencio empezaba a imperar sobre la ciudad.
-¿Recuerdas aquella historia que me contaste? –le dijo Elijah –A principios de año… Cuando Bianca dijo algo…en el pasillo…
-Recuerdo que una de las pocas veces que he hablado con ella a sido por ese estupido comentario –suspiró Mel -¿Qué tiene que ver con una carta, con Enelya y con que Jensen este tan raro?
-Esto me resulta algo violento y sobretodo difícil porque sé que era un secreto y que no tenia derecho a contarle nada pero… -Elijah la miró –Le conté la conversación que tuvisteis en el pasillo.
-Si –asintió ella - ¿Y qué? Bianca estaba alardeando sobre sus conquistas y las demás le reían las gracias. Yo simplemente cerré la taquilla diciendo que era virgen. Y se armó un jaleo que yo creía que iba a acabar en el patio crucificada boca abajo mientras Bianca y su tropa danzaba alrededor mía con antorchas de fuego. ¿Os canto la canción que imagine?
-Es por lo que vino después –le dijo Elijah.
-¿Lo que vino después de que todo el instituto recibiera carteles en lo que estaba yo muy bien photoshopeada vestida como una monja con palabras rosas grandes y negras diciendo “La casta mártir: Virgen”?
-Yo no recibí ese cartel –dijo Jensen –por si te sirve de consuelo.
-Ahora ya no importa –respondió ella sonriendo –A principio de año… era diferente.
-Yo me encargué de que no recibieras ese cartel –dijo Elijah.
-No me comentaste ese detalle ayer noche –le dijo Jensen.
-¿No se lo has dicho?-preguntó Mel.
-No –negó Elijah –Si me dejas hablar, te contaré lo que le dije ayer.
-¿No le has dicho eso y habéis estado toda la noche? ¡Ah, ostras, acabo de acordarme de la carta!
-Bianca la escribió solo para jorobarte, Mel. Y yo lo sabía…
-Eso tampoco me lo dijiste anoche –dijo Jensen incorporándose.
-¿Cómo le explicas a Jensen lo de la carta si no le explicas lo mío? –le preguntó Mel.
-Si os calláis los dos os lo explicaré todo –dijo Elijah – A Jensen le expliqué que Bianca escribió la carta confesando un montón de mentiras en las que decía que le querría y todo eso. Y que después envío a ese hombre.
-¿Le has contado lo de…? ¡Ah, ahora entiendo todo¡
-Pues yo no –dijo Jensen – Me explicaste que Bianca envió a un tipo a perseguir a Mel, para asustarla. Y que a veces aun le ve.
-¿Y qué tiene que ver Enelya con todo esto? –preguntó Mel.
-Jensen –dijo Elijah mirándole -…En realidad la carta no estaba escrita por Bianca, era una carta de… otra persona. Bianca se hizo con ella y cuando la reconocí, la tiré.
-¿En lugar de devolvérsela a su dueña? –preguntó Jensen.
-No sé, me dolió que hiciera eso después de todo lo que le había hecho con anterioridad. No pensé. Solo…la tiré- se giró hacia Mel –creo que ahora podemos decírselo todo.
-¿Después de que yo acabe de contarle lo de la virgen purísima y el rollo del cartel?: ya no tengo dignidad. Cuéntaselo.
-¡Es que no me has dejado decirte que él no sabia eso¡ -le dijo Elijah.
-Ahora es igual –respondió Mel encogiéndose de hombros –Ya está todo superado y olvidado –sonrió- Puedes decírselo, Elijah.
-Jensen, en realidad todo era porque Bianca quería tener al chico más famoso y solicitado…o sea tú. Y como sabemos bien, es alguien horrible, alguien perverso… Y Mel, como has podido comprobar, es alguien completamente feliz, alguien bastante… -la miró sonriendo – peculiar.
-¡Eh, que también tengo corazoncito¡
-Si, ahora llegaremos a eso –dijo Elijah y se giró de nuevo hacia su amigo diciendo – Bianca no podía soportar que su mandato no influyera sobre Mel. Así que empezó con lo de ese cartel…que le trajo muchos problemas a Mel, ya te puedes imaginar las burlas y…bueno, me acerqué a ella porque entendí que necesitaba un amigo. Ya conocía a Bianca y sus fechorías…Nos hicimos amigos y acabó confiando en mí. Tanto que terminó hablándome de cosas más personales, tales como el chico que le gustaba. Una tarde, en una de las horas libres en las que coincidíamos, decidió escribir una carta. Por supuesto que la idea era no enviarla jamás… decía cosas muy personales, hablaba de temas…íntimos. Y con lo del cartel de la monja debíamos ir con cuidado, porque esa carta podría significar el derrumbamiento total de su pobre estado emocional. No sé cómo, pero Bianca se hizo con la carta. La noche en la que la intercepté entendí que Enelya también era una de sus victimas. Las vi juntas y oí como Bianca le decía a Enelya que debía leer la carta y publicarla en el periódico de la escuela, bajo su nombre. Ya sabéis lo manipuladora que es Bianca y Enelya creyó la historia de Bianca cuando esta le contó que era suya y que le daba vergüenza publicarla. Cuando conseguí la carta Bianca se enfureció contra Mel… y envió a ese tipo. Bianca se obsesionó contigo, Jensen, hasta tal punto de querer hacer daño a quien se interpusiera en su camino. En ese caso, en aquel entonces, Mel.
-¡Pero no te preocupes porque todo ha pasado ya¡ -aseguró Mel -¡Me da más vergüenza que te hayas enterado de lo de la carta que de lo de la virginidad y …eso, que…me gustabas!
-Y… eso es todo. Mel no quiso que dijera nada a nadie y menos a ti. A mi me preocupa un poco que ese tipo aun la siga, pero es cabezona y no quiere entrar en razón.
-¡Que no pasa nada! –dijo ella - ¡Bueno dicho todo, me voy! ¡Es tardísimo¡ -dijo bajando de la moto.
Ambos se quedaron en silencio.
Elijah miró a Jensen que observó como Mel se alejaba calle abajo.
-¿Miente? –le preguntó Jensen. Y le miró.
-No, no cero que ese tipo de problemas, así que no te preocupes.
-Me refería a que si no debo preocuparme, a que si es cierto que pasó todo…
-Bueno, tú antes jamás te fijaste en ella ¿no?
-Eso es injusto.
-No te estaba juzgando –le dijo Elijah –Solo te decía que no pasa anda, que mejor lo olvides. Es lo que ha hecho ella.
-Y tú habla con Enelya –dijo Jensen.
-Pues tú no agobies a Mel. La pobre lo pasó muy mal. Sabía que no tenía muchas posibilidades, sobre todo con las chicas que se acercaban a ti –sonrió un poco- Fue así como se acercó a Enelya ¿sabes?, para poder acercarse más a ti.
-Tío, esto me hace sentir fatal…
-¿Por qué?: nada es culpa tuya.
-Indirectamente si, Elijah.
-No pienses en ello. ¿Me acercas a casa?

4 comentarios:

  1. Vale, ahora ya me acuerdo de lo que tenía Enelya que ver... y de lo rebuscada que es esta situación con Bianca y el super detective privado Elijah Wood resolviendo todos los problemas de sus amigos pero incapaz de darse cuenta que una chica está enamorada de él ¬¬, ahora Jen comiendose la cabeza y Mel un poco avergonzada por lo que Jen sabe y quitándole importancia al asunto... la admiro...

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  2. ¿Ves? XD

    Adirar a Mel es dificil con lo inestable emocionalmente que es (suena fatal, jajaja); pero es buan gente (¿que voy a decirrrrrrrrr yo XD?)

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  3. Lo dicho, hablando se entiende la gente, ah!! que puedo decir??, si los cuatro son medio cabezotas (como dicen ustedes) pero bueno poco a poco se va solucionando todo, me da gusto que por fin reaccionen.
    Besos.
    MAO WOOD (Con el permiso de Souless)

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  4. ^^ jajajajaja
    A veces pasan estas cosas en la vida real, es lo que me gusta de escribir cositas asi ^^

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