martes, 13 de enero de 2009

Capitulo 2

Era un local abierto para todos los públicos.
Desde adolescentes de mirada perdida que aun no encontraba una personalidad que adoptar y se dejaban arrastrar por las tendencias de la moda hasta para importantes ejecutivos que llegaban con sus maletines de piel y sus americanas.
Estaba ambientado en los años sesenta, casi a finales de estos, pero habían modernizado bastante la parte de la cocina.
Los asientos eran una copia casi idéntica de la piel, un color rojizo y una forma que recordaba a unos labios carnosos de alguna famosa de la época como Monroe. Antes eran coches, pero los tuvieron que cambiar porque eran realmente incómodos. Las mesas eran cuadradas pero sin puntas, lo cual se agradecía porque para salir de los labios que parecían convertirse en una boca hambrienta después de tu ración de sanwiches, no era realmente divertido y menos si te dabas contra la esquina de la mesa. Además, el pasillo que había desde la mesa hasta los taburetes que se encontraban en la barra, atornillados al suelo, no era mucha. La puerta principal era ancha, las puertas se abrían empujando con mucha fuerza ya que pesaban tanto como aparentaban tener que pesar: cristales gruesos y espesos, aunque siempre limpios para dejar ver el interior del local. Había otra puerta, al final del pasillo, una salida de emergencia más que nada, para cuando se llenaba demasiado el local.
Si tenías suerte, encontrabas la terraza vacía.
La terraza se encontraba en el interior del local. Había un pequeño jardín de cemento, es decir, no había tierra más allá que en los tiestos que rodeaban los bordes. Había cientos y de todo tipo.
Las mesas eran de piedra y los asientos eran de hierro pero los clientes se sentaban sobre cómodos cojines importados desde Japón.
Una fuente daba el toque final, la guindilla: era un pozo antiguo pero reformado. Las hiedras se subían por las paredes y se enredaban en los hierros que un día sujetaron un cubo.
Una especie de fuente-pozo muy acorde con la terraza.
Las mesas estaban colocadas aquí y allá, a distancias pensadas para no ser un incordio para los vecinos pero lo suficientemente cerca como para poder oír las conversaciones mantenidas.
Para las altas esferas aquel detalle era importante. Saber qué dijo qué con quién y porqué, era vital, así como saber qué se pensaba de cierto ensayo, publicación, reunión o desfile.
Estar en la terraza era más caro, pero valía la pena cuando el grupo de amigos estaba aburrido.
Elijah era un experto en inventarse disparates que los de clase alta escuchaban con ojos abiertos, disimulando sorber de la taza de te caliente. A veces ni se fijaban en la indumentaria que llevaban: vaqueros, camisetas…incluso se atrevían a ir con el delantal para retar la inteligencia de aquella clase social.
No importaba.
Las palabras eran lo único en lo que se fijaban esa gente clasicista, eran muy pocos los que apretaban los labios –y a veces pedían una mesa más allá – y no les hacían caso.
Enelya se reía casi a carcajadas mientras Elijah entonaba una frase ridícula.
Por otra parte, jensen era realmente eficaz a la hora de descubrir nombres y Elijah los adoptaba para sus frases:
“Los McCathy han comprado una casa en la playa y van con zapatillas de piel de cordero: ¡un escándalo!...Pagan en efectivo siempre porque están tan endeudados por sus vicios macabros que no se fían de lo que les queda en el banco….”
Al final, los de la “Esfera” acababan entendiendo lo que querían “macabro, deuda, playa y McCarthy”
Si, era más caro y no siempre se lo podían permitir, pero era un lujo del que no querían desprenderse ninguno de ellos.

Aquella tarde de Lunes, en el que los chicos libraban, se encontraban reunidos en la terraza. Pero esta vez hablaban de cosas más importantes.
Elijah bostezaba frotándose los ojos con la mano mientras su chaqueta vaquera volvía caerse de la silla. Se encontraba más cansado de lo normal y le interesaba el tema más que a nadie pero era imposible disimular su sueño.
Enelya se había gastado un importante tanto por ciento con aquel vestido de tirantes que disimulaba su cadera y realzaba su pecho, además, quedaba divino con su pelo recogido. Unos mechones finos en forma de tirabuzón caían a la altura de sus morenos hombros. Un escote sencillo, pero prometedor.
Todo por el chico que bostezaba a su derecha y que la había saludado con un sencillo “Hola, si, ven” al llegar.
Mientras se sentaba, dirigió su mirada hacia los ojos verdes de Jensen que chispeaban con cierta rabia contra su amigo. Pero ya había jurado –y por escrito –que jamás diría una palabra.
Enelya quería despertar el amor por ella misma, no creía en las interferencias de ningún tipo.
Mel no había llegado.
-Entonces tenemos decidido el nombre ya ¿verdad? –preguntó Jensen mientras removía la taza con la cucharilla de plata, con la mirada fija en el liquido.
-Creo que la idea de abrir un local propio es una gran….idea –dijo frunciendo el ceño: no estaba muy inspirada. A decir verdad no tenía ganas de hablar.
-Mañana tengo que abrir a las seis y media de la mañana –sollozó Elijah apoyando su cabeza sobre el frío mármol de la mesa al tiempo que juntaba sus manos por debajo de esta.
-Ven a dormir a mi casa –le propuso Jensen mirándole – Y te llevas a Totó.
-No puedo. He llamado a los de la fumigadora y les tengo que abrir la puerta.
-¿A las seis de la mañana? –preguntó Enelya abriendo sus ojos. Elijah la miró.
-¿Tú podrías venir a abrirles?
-¡No digas tonterías, Lij! –le dijo Jensen dándole un golpe en el brazo. El chico se enderezó -¿Cómo vas a hacer que la pobre se levante a las cinco de la mañana para ir a tu casa y abrir la puerta a unos matagusanos?
-Además, mañana no puedo quedar de ningún modo con nadie porque viene a verme…. –ella les miró. Incluso Elijah la miró con curiosidad para saber a quién esperaba.
-¿Con quién has quedado que no quieres decírnoslo? –preguntó él con una sonrisa burlona -¿Tienes una aventurilla pecaminosa? –Jensen suspiró por lo bajo y ella sonrió tímidamente.
-No. No me veo con nadie de ese modo, estoy sola, no tengo citas…–Enelya dejó de hablar al ver los ojos de plato de su amigo Jensen intentando indicarle que estaba dejando demasiada claro su interés y disposición: “¡te quiero, estoy enamorada de ti, estoy desesperada: acéptame!”.
Horrible.
-¿Entonces? –le preguntó jensen.
-…Bianca –respondió ella por lo bajo.
-¿Bianca? ¿Qué Bianca? –Elijah abrió tanto sus ojos que Enelya creyó que iban a caérsele -¿”Nuestra” Bianca?
-Esta pasándolo mal, no tiene amigas…
-Se las habrá comido todas…-musitó Elijah.
-Bueno, algo difícil si tienes en cuenta su problema con la comida –le dijo Jensen.
-Puede hacer como las boas: devorarte enterito y después quedarse quieta durante semanas esperando a que te digieras tu mismo…Yo la veía siempre muy quieta en clase de biología…Y hace mucho tiempo que no veo a Ricardo…
-Es que me da pena…- suspiró Enelya.
-Santa Enelya de Calcuta –dijo Jensen a lo que Elijah agregó.
-Desaparecida una semana del mes de Junio…
-…en extrañas circunstancias –terminó de decir Jensen. Y ambos se miraron.
-Devorada por su caridad –Jensen asintió y Elijah siguió hablando –Solo se encontraría la ropa y algunos objetos de poco valor para un ser como Bianca donde reina en el mundo de las marcas y el glamour. –se giró hacia Enelya –Y sería una pena por ese vestido.
-Si quieres te lo dejo en herencia –le dijo ella entrecerrando los ojos -¿De verdad sería una pena por el vestido? ¿Y yo no importaría?
-¡Eh, un momento¡ -interrumpió Jensen -¿A él le dejas un vestido y a mi, cómplice de secretos y diario de mano, yo que soy tu teléfono de la esperanza a la que llamas a cualquier hora, no me dejarías ni un mechón de pelo?
-¿Para qué quieres tú un mechón de mi pelo, “Esperanza”? –le preguntó Enelya cruzándose de brazos, apoyándolos sobre la mesa y con una sonrisa casi sarcástica.
-¡Oh, vamos¡ -respondió él encogiéndose de hombros -¡Todo el mundo sabe que un mechón de pelo se puede vender muy fácilmente! ¡Y si el sujeto es devorado por una Bianca, su valor aumenta!
-¡Ah! –dijo Lij chasqueando los dedos -¡Podríamos abrir el local¡
-¿Ves? Todo son ventajas ¿y cuándo has dicho que ibas a dejarte comer por la desgracia de Bianca? –le preguntó Jensen mirándola a los ojos- No sé, nos corre algo de prisa ¿sabes?
Enelya iba a responderle cuando Mel, a la que nadie había visto acercarse, les saludó.
-¡Hola¡ ¿Qué contáis tan calladitos? –preguntó al tiempo que se pasaba la mano por su pelo. Se había hecho mechas rubias hacia poco y parecían realmente suyas ya que se mezclaban de forma natural con su pelo castaño. Llevaba unos vaqueros piratas azul marino y un jersey rojo de tirantes.
-Enelya va a ser devorada por una Boa –le dijo Elijah levantando la cabeza para mirarla a la cara.
-Y va a dejarnos una herencia –le dijo Jensen.
-Un mechón de pelo –aseguró Elijah.
-… ¿Qué…?
-Ha quedado con Bianca –agregó Jensen. Mel abrió sus ojos.
-¿Estás loca, tonta? –se sentó en la silla que había en el otro lado de Enelya, así, Enelya tenia a Lij a su izquierda, Mel a su derecha y enfrente a Jen, su confidente y guardián de sus secretos.
-Dime que son dos preguntas y no una pregunta y una afirmación –dijo Enelya.
-¿Bianca, “nuestra” Bianca? –preguntó Mel sin hacer caso de la pregunta de su amiga -¿Y mi bolso?
-Es que no tiene amigas y me dio pena porque me la…-Mel se levantó y Enelya interrumpió su frase para observarla -…Qué…
-¡Ah si, está en la moto! –dijo Mel y volvió a sentarse -¿Qué? ¿Decías de no se qué estupidez?
-…Explicaba que ser alguien altruista y bondadoso no tiene porque ser malo.
-Va de mártir, no dejes que te convenza –le susurró Jensen a Mel.
-Pero, ¡vamos a ver¡: ¿Bianca no es esa persona que te robó la ropa interior cuando hicimos las pruebas finales de educación física? ¿No es la chica que te llamó “botijo” y repartió fotocopias tuyas con un montaje del photoshoop en el que realmente parecías un botijo? ¿No es la que te empujó contra el director y acabasteis los dos rodando pasillo abajo…?
-Ah si, ese día estuvo gracioso –recordó Jensen –Demasiado encerado, un problema del bedel con los suelos…
-Te has quedado sin mechón –le dijo Enelya.
-¡Enelya! –exclamó Mel apoyando su mano en el brazo de su amiga -¿En qué demonios estas pensando?
-Estaba paseando por el parque cuando la encontré.
-¿El parque? –preguntó Jensen. Ella le miró. Era algo así como su base secreta, donde Enelya le contaba sus planes para conquistar a Elijah y él le confesaba la frustración de vivir compartiendo piso con tres chicos extranjeros que no hablaban muy bien su idioma.
En realidad todo empezó por casualidad.
Una tarde en la que esperaban a sus amigos, empezaron a hablar y Enelya dejó escapar el detalle de que estaba completamente enamorada de Elijah. A lo que Jensen replicó con un “Ah, si, ya lo imaginaba”.
Entonces fue cuando apareció el papel en el que juraba no decir ni una palabra a Elijah. Poco se imaginaba Jensen que su amigo estaría con una venda de acero en los ojos y no vería el enamoramiento de la chica ni que se lo gritara a la cara.
“Un japonés, un alemán y un neocelandés…”, explicó él. “¿Es un chiste?”, preguntó ella.
“No”, dijo Jensen sentándose en el banco “Es mi vida”
-¡No lo entendéis! –suspiró Enelya -¡Lo está pasando mal¡ Tiene una enfermedad muy seria.
-¿La bulimia? –le preguntó Elijah.
-Su forma de ser no ayuda en absoluto a que la ayuden –dijo Mel- Ya dijo una vez que le gustaba ser como era, que le gustaba ser bulímica….y que no iba a cambiarlo.
-Aun así… -dijo Enelya.
-De acuerdo –asintió Elijah –Si tienes que ir, ve. Pero no te fíes ni un pelo.
-Y cuéntanoslo todo –le dijo Mel.
-¡A los tres! -agregó Jensen, sintiéndose incapaz de cargar con más secretos y menos si eran de Bianca.
Enelya sonrió asintiendo.

4 comentarios:

  1. Aquí vengo... ¿te ha pasado que lees un capítulo o un relato y cuando lo vuelves a leer de nuevo, te das cuenta de cosas que antes no viste?

    Te lo digo porque iba a mirar así a Lij ¬¬, que en teoría no se da cuenta de lo linda que se puso Enelya para quedar con ellos, pero cuando leí "y sería una pena por ese vestido"... pues caí en la cuenta de que se ha fijado el primero, lo que pasa es que tiene muy poco estilo para decir las cosas, si le sumamos que en teoría piensa que está con Jen, y que tiene la cabeza en mil cosas distintas jajajajajaja

    Ay, Bianca... me imagino que aún tendrá mucha guerra que dar y Enelya es demasiado ingenua, pobre... Jensen es un amor, ojalá yo tuviera un amigo como él!!! (además está buenísimo xD) y Mel... si es como tú, es una loca maravillosa....

    Creo que voy a seguir con el tercero ^_^

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  2. Buee... que puedo decir que no haya dicho Sou, Elijah realmente tiene muy poco tacto, o es un poco distraìdo, o tal vez quiera quedar bien con Enelya que no sabe como hacerlo??...ah! tantas cosas a la vez no se puede, pero bueno por lo menos noto algo, aunque sòlo haya sido el vestido de Enelya, pues por algo se empieza no?...ah!!! es que este Elijah es de un tierno que no se puede con el.

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  3. ¡Hola, hola, holaaaaaaaaaaaaaaaaa¡
    Me encanta ver tu comentarioooooooooooooooooooo
    ¡¡-^^-¡¡

    Oh xi,xi, muy tierno (apuesto a que dirias más cosas....XD)

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  4. Acabo de terminar el capítulo y, a ver, resumiendo un poco que ya es muy tarde, xD. Me encanta Enelya, aunque creo que la tal Bianca le va a putear, pobrecita. Jensen como hombre en el que llorar... *0* Yo también quiero. Y, jo, Elijah a ver si se da cuenta del enamoramiento de Enelya (joe, no pido yo ni nada, xD)

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