martes, 13 de enero de 2009

Capitulo 1

Esta historia empieza un Sábado por la mañana, cuando el sol a duras penas empezaba a dar luz sobre las colinas altas y delgadas que formaban la pequeña ciudad de Halley. No era San Francisco, pero también tenía un tranvía. Y no tenía unas hermosas vistas al mar con antiguas casas de madera, pero a los habitantes de la zona tampoco les hacían falta esas cosas.
Una pescadería, una frutería, un instituto, muchas calles sin salida y un puerto. Pequeño, modesto y a veces algo sucio.
En una de las partes más altas de la ciudad, casi a lo alto de la colina más alta, se encontraba un callejón. Un callejón olvidado por el tiempo y por los artistas callejeros que un día dejaron sus huellas en forma de graffitis. También dejaron su huella las empresas de imprenta que habían cerca, dejando los papeles usados y los errores en la calle, justo a los pies de la muralla de ladrillos que, una vez más, indicaba en aquel pueblo una calle sin salida.
Justo en la parte derecha, la que daba la cara hacia la colina y dejaba intuir el lejano puerto lleno de pesqueros que regresaban a casa, se encontraba el apartamento más viejo de la ciudad.
La pared de ladrillos a duras penas se sostenía, daba la sensación de que se trataba de un garabato mal dibujado. Una escalera tan oxidada como vieja, colgaba cerca de una tubería mohosa. Una puerta grande y de color verde daba a entender que era la entrada. Solo tenía dos ventanas. La primera, del primer piso, siempre tenía una cortina de color rosado corrida hasta la mitad. Y el ojo de la señora “Muggs”. Una señora rellenita, de pelo canoso, mal recogido y que había convertido su camisón de los años treinta en su segunda piel. Solo hacia la muda en verano, cuando en la chepa le crecía una manta bordada de color granate. En realidad Muggs no era su nombre pero así le llamaban los chicos porque era lo único que habían conseguido sacarle.
Justo encima, el ultimo piso, una ventana que ocupaba la mitad de la pared. Un gran ventanal. Sin cortinas.
El cristal estaba algo sucio y dejaba bien claro que el inquilino no tenia ni tiempo, ni dinero, ni interés en mejorar aquello.
El silencio de la mañana quedó interrumpida con el golpe que dio Jen en la puerta verde. Golpeó dos veces, sabía que una tercera podría provocar el derrumbamiento del edificio y no quería hacerse responsable de la perdida de hogar de los lagartos de tamaño inaudito y ratas que reunirían a la familia para vengar su muerte.
-¡Eli! –gritó retrocediendo unos pasos de espalda, mientras levantaba la mirada hacia el techo. Vió el brillo de la mirada de Muggs en la ventana y saludó con la mano -¡Buenos días, Muggs! –dijo, sin estar seguro de que le oyera.
-¡Por dios¡ -dijo Elijah saliendo desde detrás de la puerta verde, como si esta le hubiera engullido y le regurgitara en ese momento-¿Qué hora es? Llegamos tar…? –dejó de respirar. Y de hablar.
Se detuvo frente a una bicileta negra y algo destartalada. Se giró hacia su amigo con media sonrisa -¿Es una broma?
-Es una bicicleta –le dijo Jen.
-Perdona, quizás no he sido lo suficientemente claro para la hora en la que nos encontramos: ¿es una broma?
-No.
-¿Y Totó? –preguntó Elijah casi fuera de si -¡Vamos a llegar tarde!
-La moto no es propiedad nuestra, pertenece a la empresa ¿recuerdas? –le preguntó Jen colocándose los guantes sin dedos. Elijah le miró sin decir nada.
-Joder ¿vas en serio? …O sea… ¿quieres que los dos, deja que puntualice, los dos, los dos, tú y yo, yo y tú, vayamos en…”esto”?
-Es cuesta abajo, no será difícil.
-¡Ah genial¡ ¡Vamos a matarnos¡ ¡Y la idea de morir no me escandaliza tanto como la idea de la manera en la que vamos a morir! –exclamo Elijah- ¡Ya leo los titulares!: Gilipollas en bici mueren aplastados contra un muro por ir en una bici, los dos, cuesta abajo, cogiendo los mas de 50 por hora…
-¿Confías en mí?
-¡No!
-Dios, eso ha dolido, Elijah –dijo Jen llevándose la mano al corazón – Míralo por este lado: si no vamos al trabajo ya, lo que es ya, llegaremos tarde. Y si llegamos tarde…
-¿Y dónde me meto? ¿En la cesta?
-Eso lo hacía “E.T”, tú tienes más categoría, tú vas de paquete…atrás.
-Quiero ser ete.
-No, vas a ir detrás, Elijah. Te agarras a mí…
-Ah si, porque eso me va a salvar… -musitó entrecerrando los ojos.
-Ponte el casco –dijo dándole el casco que colgaba del manillar. Elijah lo sujetó con frustración-No es Totó, pero nos llevará al trabajo. ¡Es el primer día sin clases, libros, profesores, exámenes y Bianca Mayers!
-Ah, Bianca –dijo a media voz.
No habían reunido pruebas suficientes para certificar que esa escuálida chica de ojos negros era humana.
-Este verano vamos a trabajar mucho para poder abrir nuestro propio negocio, Elijah –apoyó su mano sobre el hombro de Elijah -¡Tú y yo, amigo! ¡Juntos¡
-Y Totó.
-Es propiedad de la tienda, no sé… -Elijah le quitó la mano y miró la bicicleta.
-Está bien.
-¿Está bien? –le preguntó Jen parando a su lado.
-Está bien –respondió Elijah colocándose el casco.
-¡Está bien¡
-Te lo juro …- suspiró sentándose en la incomoda rejilla que hacia de portapaquetes - … como nos matemos ..te voy a estar pateando el culo durante toda la eternidad.
-Dí adiós a Muggs, Lij –le dijo Jen girándose hacia la ventana. Elijah miró hacia su vecina.
-Cree que soy un ser venido del inframundo para atormentarla con el ruido de mis suaves pasos sobre la moqueta. Además, ronca como una bestia y el edificio tiembla.
-¿En serio? –le preguntó Jen mirándole. Lij asintió sin apartar la mirada de Muggs.
-Las cañerías hacen eco.
-Eco.
-Mírala, no pestañea. Jen, es como una de esas viejas de los cuentos en las que se comen a los niños.
-Joder, me has puesto la piel de gallina –le dijo Jen.
-No es para menos –asintió Elijah mirándole.
-Es increíble que me confieses que no puedes dormir por una mujer y que resulte que esta estuviera presente en el día de la resurrección de Jesús.
-¿Te crees gracioso? –Jen montó sobre la bici y sonrió girándose un poco hacia Elijah.
-Tengo mis momentos.
-Quiero a Totó…
-Confía en mí –dijo Jen –Levanta las “anclas” y no te muevas mucho.
A continuación, el sonido de un grito que desapareció bajo la cuesta.
Un tranvía atrás, dos semáforos en ámbar y tres peatones volando calle abajo, llegaban a la entrada del edificio en el que trabajaban.
-¡ParaparaparaparaparaPORDIOSPARAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA¡-gritaba Elijah mientras veía con impotencia y dejandose dominar por el terror, como la pared de la tienda de música se acercaba a una velocidad exagerada.
El golpe pareció menos de lo que en realidad fue. Jen cayó al suelo pero Elijah salió volando hasta aterrizar contra la puerta y la bicicleta decidió ir a ver qué pasaba por ese lado y cayó casi sobre él. El “tring” del timbre anunció el final del primer set.
-Llegáis tarde –dijo Warren, pasando por encima de Lij mientras miraba su reloj.
Lij dirigió una mirada asesina a su amigo, que aun se encontraba en el suelo.
Warren metió la llave en la cerradura de la puerta de hierro para abrir la tienda de música. Los escaparates tenían pósters de los próximos conciertos en la ciudad y las últimas novedades en CDs.
Ambos trabajaban en una tienda de música bastante antigua, no sufría reformaciones desde el principio de los ochenta. Siempre parecía estar más oscura de lo que en realidad estaba.
Al entrar tenias la barra de madera que hacia de mostrador,a la derecha. No combinaba con el ordenador que hacia de caja.
Un suelo moquetado de tablones de madera estaban invadidos por estanterías en forma de cajones para poner los diferentes CDs. Algunos demasiados anchos, obviamente por los discos que un día ocuparon su lugar.
Al fondo, a unos pocos metros de la entrada, había un par de escalones que marcaban la frontera entre la zona de discos y la zona de restaurante rápido.
La gente no solía ir mucho en invierno pero en verano aquello era un sin parar.
Jen se acercó al mostrador pasando al lado de Lij que le dio un empujón en forma de protesta.
Warren se metió en la cabina del fondo, par acceder a los fusibles y abrir las luces y el aire acondicionado.
Mientras recogía la bicicleta del suelo, Lij vió su reflejo en el escaparate: tenía el pelo aplastado, la gomina que se había puesto no ayudaba para nada a crear el efecto que él deseaba, más bien al contrario. Se pasó la mano por el pelo castaño y suspiró. Se colocó el jersey de manga corta de color negro. No se mataba a elegir nada especial porque Warren les obligaba a ponerse un estupido delantal de color verde, como si vendieran fruta.
Se ató el cordón de su bota negra y dejó la bicicleta apoyada en la farola que había delante de la tienda.
Vió a Totó aparcada en la otra calle.
Totó era el primer vehiculo que Elijah condujo. Una Scooter de color negro, con una pegatina en la parte trasera.
Le gustaba llevar los encargos de los clientes con Totó, aunque no entendía el concepto de la tienda -¿llevar CDs a domicilio? ¿Mezclar música con comida? – pero era algo que funcionaba.
-Ho…hola –musitó Enelya. Tenía unas orquillas a cada lado para sujetar su pelo vicioso de un color castaño oscuro. Sus ojos marrones coincidieron con los de Elijah y ella se ruborizó.
-Que mierda –musitó Elijah sacudiéndose los vaqueros.
-¿Qué ha pasado? ¿Te dejaste caer cuesta abajo? –bromeó ella.
-Sí, podría decirse así. Y Jen me empujó.
-¡No os pago para que habléis, casi son las ocho¡ -gruñó Warren desde dentro de la tienda. A ellos no hacia falta imaginárselo. Warren protestaba moviendo su espeso bigote y carraspeaba por lo bajo.
Enelya pasó por detrás de Elijah entrando a la tienda con paso rápido.
Trabajaba allí desde el verano pasado y lo había dejado un par de meses por que le resultó imposible combinar los estudios con llevar el pequeño restaurante de la tienda.
-Buenos días –le saludó Jen ofreciéndole el delantal.
-¿Qué ha pasado? –preguntó ella con un susurro. Se puso el delantal ágilmente y mientras se lo ataba en la espalda dijo –Parece que Lij viene de una guerra.
-¿Y no querrías curarle las heridas? –se burló su amigo en voz baja. Ella le dio un suave empujoncito y él se apartó riendo-¡Totó no pudo llevarnos y tuve que improvisar!
-Ya sé que a veces es un poco cabezota, pero cuídale ¿quieres, jensen?
-No sé porqué te preocupa tanto –le dijo él pasando detrás del mostrador. Apoyo sus brazos sobre este y miró afuera – A fin de cuentas lleváis como amigos desde que erais proyectos de personas y jamás se ha dignado a decirte nada que te haga pensar que te valora más que a una amiga.
-Ya lo sé –adimitó ella apoyando sus codos sobre el mostrador y dejando caer su cabeza sobre sus manos, manteniendo la mirada perdida mientras Jen, parado frente a ella, le observaba con curiosidad como quien estudia la fauna salvaje fuera de su terreno – pero no puedo reprochárselo ¿sabes?...me gusta tanto …¡Oh dios! – dejó caer los brazos a lo largo del mostrador y su cabeza sobre estos -¡Soy una miserable¡ ¡Patética! –notó los golpecitos de Jen sobre su cabeza, como un intento de animarla-Basta….Jen….Basta….-frunció el ceño y le agarró de la mano levantando la cabeza –Idiota –él sonrió abiertamente y ella le soltó –Este verano va a ser el mío.
-¿En serio? ¡Va a ser el verano más divertido de mi vida! –ella le miró frunciendo el ceño -¡Vamos¡ ¡Debes admitirlo, pequeña¡ ¡Cuando intentas declararte surgen mil cosas que lo impiden! ¡Te basta una mera tontería para echarte atrás¡
-¡Oye! ¿Y porqué no te buscas tu propia vida sentimental?
-¡A la cocina! –le dijo Jen imitando a Warren, señalando la cafetería. Ella vió que Elijah estaba entrando y entendió porqué Jen había hecho aquello.
-¿Y Mel? –preguntó Warren acercándose a Lij y a Jen, quitándose la americana-Llega tarde, voy a descontarle el tiempo de salida… -se alejó anotando algo en una pequeña libreta.
-Me duele todo –se quejó Elijah– Ya puedes ir pensando cómo compensármelo.
-Odio esa libreta…
-¿Me escuchas cuando te hablo?
-¿Qué?
-….Nada –dijo Elijah -¿La libreta de las anotaciones?
-Sí. Anota allí todo. Seguro que tiene allí las veces que nos rascamos la nariz para descontarlo del tiempo y hacer que cerremos más tarde o vengamos a trabajar los fines de semana en turnos extras.
-¿Llego tarde? –preguntó asomándose Mel y sin esperar respuesta, agarró al vuelo el delantal que le lanzó Elijah para ir hasta la cafetería.
-Deberíamos hacernos con esa libreta –musitó Jen.
-Ya. Y huir con Totó…. hasta el puerto…. donde los peces se mearían de la risa mientras Warren nos da una paliza con el último éxito de Shakira.
-¡A trabajar! –gruñó Warren.

5 comentarios:

  1. Primer capi... cuantos recuerdos me trae (como echo de menos mi LEW sniff!!) y leerlo otra vez es como la primera: me he reido con las mismas cosas (lo de quiero ser ET es impagable jajajajaja) y me los imaginaba a los dos: Jen siempre de buen humor y Lij refunfuñando y me encantan... y la pobre Enelya, que aún tiene que pasar lo suyo, además de que Mel aún nos tiene que sorprender mucho...
    Pienso dejar un comment en cada capi, ya que se perdieron los que puse en su momento (si consigo pillarle el truco a esto ¬¬)
    Me encanta este fic: me encanta como está escrito, lo que significa para todas nosotras y lo mucho que queremos a la autora.
    ¡Seguiré tus sobrenaturales huellas!

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  2. Oh Sou Ç_Ç, tontita que me emocinonas snif, snif.
    Para mí tambien resulta especial, ya sabes ^^.
    ¡Dios yo me reí con lo de patear el culo.....XD¡
    Y tb pensaba que ¡oh que tiempos, fijaté como empezó todo...¡

    Ahora releo para enfrentarme a la segunda temporada con mas decision y seguridad y sin fallos XD.

    Muchas (muchas) gracias por estar aqui.

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  3. Hola niñas, lo disfrute nuevamente como si no lo hubiera leìdo antes, gracias Malen, Sou, Sarita, Mith, las quiero mis niñas Wood.

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  4. Gracias a tí Mao... por todo :)

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  5. Ohhh, me ha encantado, ¡es divertidísimo! Es que encima me los imaginaba todo el rato y me partía la caja, jajaja. ¡Los has retratado muy bien, es que son ellos!

    Voy a intentar comentarte cada capítulo, no sé si lo conseguiré, pero te juro que me la voy a ir leyendo porque me encanta como escribes ^^

    PD: Por si no has pasado por la biblioteca de Malén, soy Spejismo n_n

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