Enelya saludo con una sonrisa a la señora que estaba preparando la cena, con un uniforme muy similar al que había visto usar en alguna película para doncellas, con ese vestido negro y el delantal blanco. La mujer estaba regordeta y llevaba el pelo castaño recogido con un moño.
La miró con sorpresa y la ignoró mientras salía a buscar algo de otra sala.
No sabía porqué se había dirigido a ese rincón de la casa, quizás las demás habitaciones le parecían demasiado grandes o impresionantes.
Sacó el móvil de su bolsillo y marcó el número de su casa.
-¿Estás con tu novio? ¡Enelya esta con su novioooOOOOoooooo! ¡Ya verás la que te va a caer¡ ¡Papá dijo que no quería que salieras porque sabia que iba a llover! ¿Vas a traerme pastelitos?
-¡Gaia déjame hablar!
-¡Papá, Enelya me esta gritandooooooo ¡
-¡Podrías dejar de comportarte como una cría y madurar!
-Trannnnnnnnnquila, papá no está, aun no llegó del trabajo. ¿Qué haces? ¿Dónde estás? Elijah llamó así que no estás con él.
-¿Llamó a casa?
-No, era mentira, así que no estas con él: ¿dónde estás?
-En lugar de dieciséis parece que tuvieras dos años, eres la hermana pequeña más tonta que se conoce en Haley. Dile a mamá que hoy no voy a dormir a casa.
-¿Qué? ¡No! ¿Por qué? ¡A mi no me deja quedarme fuera de casa entre semana!
-Primero porque soy mayor, segundo porque aviso para que no se preocupen, no tendría porqué darles explicaciones a mi edad…. Si la vida adulta no fuera tan cara podría vivir en una casa independientemente.
-Vale, vieja, no te sulfures.
-He dicho mayor, no vieja ¬¬.
-¿Dónde estás?
-Diles que estoy en casa de Jensen.
-¡Yo también quiero iiiiiiiiiiiiiiir!
-Si, para que le metas un dedo en el ojo mientras duerme….
-¿Qué?
-¡Que no, que no puedes! Solo me quedo aquí porque esta lloviendo mucho y porque creo que no debe quedarse solo esta noche.
-¿Qué ha hecho?
-No ha hecho anda, deja de ser tan molestamente curiosa. Tengo que colgar, quiero hablar con mi novio.
-¿Jensen es tu novio?
-No se te ocurra decirle eso a papá –la amenazó Enelya.
-¿Por qué no? ¡Se pone feliz cuando se lo digo!
-¡Porque sabes que no es…! –Enelya dejó de gritar al ver a dos sirvientas mirándola y se sonrojó.
-¿Hola? ¿Oye? ¿Eoh? ¡Eh!
-Gaia diles a papa y a mamá que mañana al salir de la Universidad pasaré por casa ¿vale?
-No.
-¡Gaia!
-Todo en esta vida tiene un…valorrrrr –Gaia se encontraba boca abajo, tumbada sobre el sofá, con las piernas en el respaldo y el pelo largo y castaño rozando el suelo. Mientras sujetaba el auricular con una mano, cambiaba de canal con la otra jugando con el mando a distancia.
-Es igual, porque mañana se lo diré yo, o llamaré más tarde.
-Esconderé el teléfono.
-Entonces te regañaran y te castigaran.
-Les diré que no recordaba dónde estaba.
-¡Diselo! –gritó Enelya.
-¡Dile a Jensito que se ponga!
-No lo haría ni que me amenazaras de muerte ¬¬: tengo que colgar.
-¡No, espera!
-Qué.
Gaia se quedó en silencio.
-¿Puedo venir al funeral ese del local de los discos? –dijo finalmente.
-Si viene Hayden no veo porque tú no ¡pero compórtate!
-¿Quién es Hayden? ¿Es amigo de Sito?
-No le llames Sito.
-¿Por qué no?: Jensito: Sito. ¿Quién es Hayden?
-El futuro novio de Zoey.
-¡Yo también quiero un novio!
-Si, claro, con tus encantos va a haber tipo que te aguante….
-Tú tienes un novio, así que yo puedo encontrar uno.
-¿Qué demonios quieres decir con eso? –preguntó ofendida Enelya.
-¡Dile a Sito que se ponga¡
-Te voy a colgar, esta conversación ha terminado.
-Que mala eres. ¡Oye, oye! ¿Y quién es Zoey?
-¿A ti qué te importa?: no conoces a todos mis amigos.
-No me gusta ese tono, jovencita –dijo Gaia -¡Ah empieza mi serie, te dejo!
-¡Ga…! –Enelya oyó el timbre pausado que indicaba que su hermana pequeña había colgado.
Enelya suspiró profundamente y marcó el número de Elija.
-¡Hola¡-contestó él. Enelya sonrió, increíblemente curada de la rabieta que le había hecho coger su hermana -¿Ocurrió algo?
-No –dijo mimosa ella apoyándose en la mesa de la cocina –Solo quería oír tu voz.
-Cuando te llegue la factura querrás haber esperado a mañana –se rió él con suavidad.
-Al final Jensen fue a casa de Enelya.
-¿Si? ¿Y les fue bien?
-¿Qué estás haciendo? Oigo un ruido extraño…
-¡Ah! –rió él -¡Nada, estaba preparando la cena pero se me cayó un huevo, intente alcanzarlo a medio vuelo pero casi se me cae el móvil así que lo di por perdido! ¿Oíste todo el proceso?
-¿Te interrumpo?
-En absoluto –aseguró él – Iba a cenar con la agradable compañía de la sintonía rítmica de lo bastonazos de Muggs.
-Un buen plan.
-Un buen plan- repitió él ironizando -¿Y qué? ¿Cómo les fue?
-Pues aun estamos en el proceso, no puedo decirte si fue bien o mal. Estoy en casa de Jensen, vine a verle y diluvió y me ofreció que me quedara.
-¿Fuiste a verle? ¿Tan mal fue todo? ¿Me preocupo?
Enelya rió por lo bajo.
-No, está todo bajo control. Oye…
-Si.
-Ya sabes que… bueno…nada –dijo sonrojándose. Decir “Te quiero” por teléfono le parecía demasiado frío y fuera de lugar en ese momento.
-Me gusta oírte reír.
Enelya se mordió suavemente el labio inferior y suspiró en silencio.
-No llamaste a mi casa ¿verdad? Gaia dijo que si y después que no.
-No.
-Va a venir a la despedida del local, como Zoey y Hayden, no te importa ¿verdad? –ella oyó como él reía por lo bajo.
-No, claro.
-Qué.
-Nada. Me parece divertido que quieras hablar de nada solo para oírme.
-¡No es nada!
-No, es cierto, es muy importante.
-Es que tuve una conversación muy profunda pero bastante tierna con Jensen y me dio capricho de oírte, si pudiera, iría a verte.
-No sé si debo alarmarme porque hables con él y te encapriches de mi –se burló él.
-Eh –dijo suavemente ella.
-Si.
-Estuve pensando en la oferta que te hacen sobre ser…modelo.
-¡Ah, ni lo menciones, me da vergüenza!
-Quiero que sepas que yo… -Enelya ahogó un suspiro -…Estaré de acuerdo con la decisión que tomes. Te apoyaré.
-Gracias.
-Lo digo de verdad.
-Lo sé cariño, gracias. Pero no decidí ir…
-Y a Jensen también le parece bien, te lo quiero decir yo porque quizás él te diga que no, pero lo haría por… -guardó silencio. Era muy egoísta pero estaba locamente enamorada y tenían tantos momentos que recuperar, vivir…. ¿pero y si era así? La vida que les esperaba…
-De todos modos quiero terminar este curso y cuando eso suceda quién sabe si aun querrían tenerme entre los suyos.
-Ya.
-Seria interesante poder llevarte a sitios donde solo dejan entrar a las personas VIP, o presentarte a esos actores que siempre quisiste concor, llevarte a conciertos de estadios llenos de gente y poder estar casi entre bastidores –río él. Enelya sonrió emocionada porque se dio cuenta que para Elijah aquel trabajo, aquella vida, la incluía también a ella. No había pensando en ningún momento en alejarse de ella, quizás físicamente pero no por mucho tiempo.
-Gracias.
-¿Por qué? ¡Aun no hice nada! –rió de nuevo él.
-Ve a cenar, mañana nos vemos en clase ¿de acuerdo?
-Si, buenas noches cariño.
-buenas noches amor –dijo ella. Jamás le había llamado de ese modo en voz alta y se ruborizó pero se sintió bien al decírselo.
Cuando salía de la cocina vió a Jensen bajando las escaleras con cara de preocupación. Al pasar por su lado, solo dijo:
-Mel me llamó, ahora regreso.
Enelya sonrió y asintió.
A pesar de lo que llovía y el viento que se había levantado, y a pesar de que Jensen le dijo que se mantuviera encerrada en casa, harta de oír los golpes y sentir como los nervios o el miedo se iban apoderando más de ella, decidió armarse con una escoba y bajar a plantar cara al borracho, quizás drogado, que estaba gritando en el jardín mientras daba patadas en la puerta que no tardaría mucho en ceder.
Había dudado más que nunca si llamar a Marc o a Jensen y al final decidió dejarse llevar por su corazón.
Sujetando la escoba como si fuera una espada de fuego, Mel se apoyó contra la puerta, maldijo encontrarse en una situación tan absurda y gritó:
-¡Fuera!
Al no oír respuesta se preguntó si el tipo se habría ido.
Y se sintió confusa porque no sabía si eso seria bueno o malo.
Bueno, porque se había ido. Malo porque entonces Jensen vendría para nada, con ese mal tiempo….
Pero segundos después oyó un fuerte golpe contra la puerta y ahogó un grito.
-¡Pero será desgraciado! –dijo Mel, convencida de que iba a quedarse sin puerta si eso seguía así. De modo que quitó la cuerda y al abrir se encontró de cara con un hombre no muy mayor, pero bastante desgastado, con ojeras, barba de varios días y ropa que apestaba. Completamente mojado, con los ojos rojizos -¡Fuera de mi casa! –le ordenó ella con fuerza.
Aquel hombre respondió en un idioma no humano y ella se echó hacia atrás para que no la tocara pues el tipo hizo gestos y movimientos bruscos con los brazos, como si espantara moscas. Mel probó suerte y le dio con suavidad con el palo para que se diera cuenta de que no le tenía miedo y de que iba armada.
El hombre la miró: llevaba un gorro de lana tan mojado que casi por encima de sus ojos.
-Todas las mujeres sois unas brujas –farfullo él -¡Todas! –dijo moviendo el brazo.
-Una noche prefecta para que me ocurran estas cosas…-dijo sin soltar la escoba. De pronto él agarró la escoba y tiró de ella haciendo que Mel saliera de la casa hasta el jardín, casi cayendo al suelo.
Mel casi resbaló pero no soltó su arma.
El hombre volvió a decir algo pero ella no le entendió de nuevo. Pero estaba delante de la puerta y no podía entrar en la casa.
De todos modos ya estaba completamente mojada.
Y algo asustada por la situación: ¿qué había metido aquel hombre en su cuerpo? ¿Por qué estaba tan enfadado?
¿Qué haría Enelya en su lugar?: obviamente no salir de la casa.
Noto como alguien la sujetaba de los brazos y ahogó un grito girándose como pudo, ya que quien la sujetaba no la soltó.
-¡Ya está bien, amigo! –dijo Jensen levantando la voz tanto como pudo. Mel le miró sorprendida por encontrarle allí, de aquel modo aparentemente tan sereno. Y se alegró. Porque estuviera allí él y no Marc. Y porque no parecía enfadado, ni siquiera con aquel pobre loco. La apartó con suavidad hacia la pared y la miró. Negó con la cabeza y ella supo porqué: no debió salir de la casa. Volvió a mirar a aquel hombre que parecía más confuso que rabioso y grito -¡Lo digo en serio! ¡Vete! – y quizás para si mismo, más que para advertir a aquel hombre, dijo – No lo repetiré más.
Mel miró a aquel hombre deseando que se marchara.
El borracho se acercó con tambaleos y farfullando algo, Mel se apartó pero pasó de largo de ambos. Y ella suspiró.
Estaba calada y muerta de frío, llevaba el peor susto de su vida encima, el corazón le latía con tanta fuerza que a duras penas conseguía respirar.
Se sintió extraña cuando Jensen la miró.
-Gracias –musitó ella, segura de que no le oiría con el ruido de la lluvia y esos truenos ocasionales que había dejado de oír desde que salió de casa pero que siempre estuvieron allí.
-¿Estás bien? –le preguntó él, tan mojado que no había diferencia entre una gota de agua y su cuerpo.
Mel no respondió, solo le miró. Dejó caer la escoba a un lado.
Apretó los labios con fuerza y sintió como la boca de su estomago se estremecía. Cogió aire y dijo lo más fuerte y claramente que pudo:
-¡Te quiero! –sintiéndose, de algún modo, liberada. Bien, segura.
En aquel momento algo cambió en ella.
En su forma de pensar.
Ya no era la misma chica que trabajó un verano cerca del chico que le gustaba. La chica de inseguridades que a veces le alejaban del amor de su vida.
Se abalanzó sobre él y le beso de forma apasionada, dejándose llevar por ese impulso, por la emoción, por la certeza de saber, finalmente, qué quería. A quién.
En la mansión, Enelya recibía a los padres de Jensen frente a una mesa larga, casi infinita: iban a cenar.
Esperaba que su amigo tuviera una muy buena excusa para dejarla sola en aquella situación.
martes, 17 de febrero de 2009
viernes, 13 de febrero de 2009
Capitulo 42
La lluvia caía con fuerza, como si el invierno quisiera atravesar la casa. Los cristales emitían golpecitos que parecían marcar el ritmo de la noche.
Jensen entró en su habitación y vió a Enelya sentada en el borde de su cama.
-¡Hola pequeña¡ -saludó con naturalidad dejando las llaves sobre el escritorio.
-Se supone que debías sorprenderte-se quejó ella.
-Bueno, huelo tu perfume desde abajo y la sirvienta anuncio tu estancia. Por no decir mi padre –le dijo sentándose a su lado -¿No es una noche demasiado fría y húmeda para ir de visita? –ella se sentó sobre su pierna doblándola y le dio dos golpecitos rápidos en la rodilla diciéndole:
-¡Vamos a hablar!
-¡Oh que bien! –dijo ella abriendo sus ojos- ¿Y esta vez de quién hablamos, de ti o de mi?
-¿Tú has hecho algo?
-Espera ¿estás aquí porque “Santa Enelya de las ideas claras” ha hecho algo?-Solo quería comentarte lo de Navidad.
-Creía que eso era entre Elijah y tú –le dijo Jensen entrecerrando los ojos.
-¡Mira que llegas a ser idiota! ¡Me refería a los regalos! ¿Qué te pasa? ¡Se supone que es algo privado!
-¡A ver cuando aprenderás que entre los cuatro no parece haber secretos!
-Vives en tu burbuja de ingenuidad de una forma envidiable, Jensen –le dijo ella –A Elijah le han vuelto a llamar los de la Agencia de modelos, van muy en serio y el se lo replantea sin querer replanteárselo, porque ya sabes, se tendría que ir y ¡no quiero que se aleje! Pero tampoco quiero ser la bruja que le detenga ¡y estás tú!
-¿Yo?
-¡No quiere ni pensar en dejarte tirado para lo del negocio¡
-Por mi no hay problema, le diré a Mel que este conmigo y me ayudará.
-No.
-¿No?
-No.
-¿Porqué no? –preguntó él.
-Porque si le das veda abierta él solo tendrá que pensar en mí, en lo que me dolerá, en si me traicionara….y yo soy una buena chica y no puedo decirle que no quiero que se aleje de mi.
-Pero es modelo ¿no? No es que se vaya a ir a China a casarse con la hija de un chinito y vayan a tener muchos chinitos.
-¡Viajara! ¡Lejos! ¡Conocerá a más chicas! ¡Hermosas…¡
-Hablas como Mel –suspiró Jensen.
-Puede que sea el momento de reconocer que las inseguridades que tanto caracterizan a Mel no son del todo tan paranoicas. Y mencionándola… ¿la acompañaste a su casa? Estaba nerviosa por eso.
-Vive en un callejón sin salida, lleno de pintadas y gente que no abre los ojos del todo porque jamás les dio la luz del sol de forma directa. Pero su hogar es un lugar acogedor, ha conseguido un milagro.
-¿Y?
-Estaba más nerviosa de lo que puedes imaginarla.
-Mi imaginación no tiene límites.
-Los sobrepasaba –le aseguró él. Suspiró por lo bajo –No es que dejara que yo entrara en esa parte de su vida, es que creo que no había dejado que lo hiciera nadie. Estaba asustada y no podía decirle que sabía que lo estaba porque se hubiera puesto más nerviosa. Creo que nadie se había acercado tanto a ella jamás.
-¿Y no puedo darte un abrazo y decirte “enhorabuena” porque….? ¿Qué?
-No, no pasó nada malo. Bueno, me deje llevar y se sintió abrumada, quizás aterrada.
-¿Te dejaste llevar? ¿Qué hiciste? ¿Te subiste a su sofá y empezaste a dar saltos gritándole que querías vivir con ella allí mismo?
-Tenías razón con lo de tu imaginación y asustas.
-Lo siento. Estoy muy nerviosa con el asunto de Elijah. Lo de ser modelo, no lo de Navidad.
-Vale, lo había captado.
-Por si no.
Jensen se reclinó hacia delante apoyando sus codos sobre sus rodillas y empezó a contar con un tono pensativo, serio.
-En Japón todo parecía estar en plan juegos y no tomarse nada demasiado en serio ¿sabes, Enelya?. Era difícil equivocarse, hacerle daño, porque no era parte de su vida, de ella, algo que por cierto guarda recelosamente. A pesar de lo del rechazo y todo eso…
-Si, no retrocedas tanto o me caerás mal –él la miró y ella le hizo una carantoña –Era broma.
-Me declaré de un modo casi humorístico, fue un desastre – se quedó pensativo unos segundos antes de seguir – pero seguía siendo un juego. No era “real”, es decir, no era algo serio.
-¿Qué ha pasado en su casa?
-Le dije, de la forma más intima y profunda, además de seria, que puedas imaginarte, que la quería –se pasó las manos por el rostro y agregó ahogando un suspiro – Creo que se sintió vulnerable o no sé…
-Demasiadas emociones para un mismo día ¿verdad?
-En el mismo momento en que vi su cara supe que me había equivocado. Y me fui.
-¿Te has ido dejándola así?
-La verdad es que estuve a punto de inclinarme a decirle que no me iba pero me lo dijo de una forma tan segura… que pensé que necesitaba estar sola.
-¿Qué te dijo?
-Le pregunté si quería que me quedara pero me dijo que no –miro a Enelya –Porque yo soy así de bueno para empeorar las cosas ¡no pretendía decir que me quería quedar para perseguirla toda la noche!
-Creo que ella lo entendió, tranquilo.
-Sería capaz de estar a su lado sin moverme durante toda la vida, solo con mirarla, tenerla cerca… -guardaron silencio – Estoy convencido de que no actué mal al irme, pero tampoco esta bien que la deje sola. Y no sabia si llamarla pero se sentiría incomoda y al final he llegado aquí y estabas tú.
-Y has dejado que hable de tonterías…
-Eh –le interrumpió él con suavidad – Tu vida no son tonterías. Has pasado muchos años suspirando por él, hasta quedarte casi sin aliento. La distancia a veces es demasiado dolorosa, aunque las cosas vayan bien. Quizás no sea vuestro momento para estar alejados el uno del otro, es normal que te de miedo. Y si quieres le diré que no se vaya por mi y así tu quedaras como un ángel, no me importa.
-Eres increíble.
-Si, ahora estaba por ponerme el pijama de superhéroe e ir a hablar con Mel.
-Sabes a qué me refiero, tonto.
Volvieron a quedar en silencio mientras él tenía la vista perdida en el suelo.
-Erika me ha dicho que su novia lo ha dejado –miró a Enelya agregando con una sonrisa casi forzada– Demasiada presión o qué se yo.
-No tiene ni idea.
-No. Quizás le iría bien venir a vivir en nuestro mundo un par de semanas… Además he dejado el apartamento, estaba volviéndome loco.
-¿Y te quedaras en casa de tus padres?
-La relación que tengo con Claire es demasiado extraña, difícil y sobretodo aristócrata. Le dije a Mel que pidiera una beca para que le dieran una de las habitaciones de la Facultad y pensé que yo podría hacer lo mismo. Aunque no permiten las habitaciones mixtas estaríamos más cerca y al menos ella no estaría en ese lugar.
-Y volviendo a esta noche…
-Llama Elijah y dile que te quedaras a dormir aquí. Esta diluviando para que vuelvas o venga él a buscarte.
-Me refería a Mel.
-¿Puede o debe arrepentirse uno de decir “Te quiero”, Enelya?
-No. Es decir, no debería.
-Y así es toda nuestra relación. Del abismo a los campos abiertos del amor.
-No pensaras dejarla ¿verdad?
-Acabo de decirle a una chica que la quiero, la primera si me permites puntualizar, y ¿crees que voy a querer alejarme de ella?
-Elijah también me lo dijo una vez. Y no le dije nada.
-¿Por qué?
-Bueno, no sentí que se lo tuviera que decir, estábamos tonteando y sabia que él entendía que yo le amaba igual –dijo Enelya encogiéndose de hombros.
-No es lo mismo. Yo también le puedo haber dicho mil veces a Mel que la quiero. Pero no del modo en el que se lo dije esta noche.
-No encuentro diferencia.
Jensen rió por lo bajo mirándola.
-Cuando lo oigas, cuando sientas esas palabras puras llenándote y atravesándote con toda su fuerza, entenderás.
-¿Y pensaré en ti? –se burló ella.
-Sentirás demasiado vértigo como para recordar cómo se piensa.
-¡Así que las emociones puede ser un arma de doble filo!
-¡El amor! –le corrigió él – Joder, no se si ir, quedarme, llamarla… ¡Enelya!
-Qué.
-¡Llámala tú!
-¡No puede saber que estoy contigo y que lo has contado todo!
-¡Llámala con cualquier excusa! Solo pasa saber que esta bien, por favor.
-Si lo hago sabrá que me lo has contado todo, debería ser Elijah, sabes que son más amigos.
-O Marc.
-Es la primera vez que oigo un nombre que sustituya tan bien el hastío.
-Por mucho que lo pienso no encuentro diferencia entre él y Dorian.
-Bueno, Marc no parece tan mal tipo.
-Sabia que ella se conformaría con cualquier cosa, es tan agradecida por cada gesto de amabilidad que se le ofrece acostumbrada a que la traicionen siempre… Y la llevo a ese lugar donde la tiene controlada. Esta cerca de ella. Y la mantiene con esa autoestima tan baja, haciéndole creer que no merece más…
-¿No le estás juzgando muy severamente?: a mi me parece un tipo demasiado inocentón y enamorado.
-Si, habla la voz de “Salvemos a Bianca”.
-De todos modos no me parece que Marc sea tan cruel.
-Llama a tu padre, se está haciendo tarde y se preocupará.
-Sí –dijo levantándose -¿Sabes que se va a alegrar un montón cuando se entere de que me quedo en tu mansión?
-Esta noche no me importa ya nada –suspiró dejándose caer de espaldas sobre la cama.
Enelya abrió la puerta de la habitación, se giró hacia él y preguntó:
-¿Te…arrepientes?
-No.
Enelya sonrió y salió de la habitación.
Jensen entró en su habitación y vió a Enelya sentada en el borde de su cama.
-¡Hola pequeña¡ -saludó con naturalidad dejando las llaves sobre el escritorio.
-Se supone que debías sorprenderte-se quejó ella.
-Bueno, huelo tu perfume desde abajo y la sirvienta anuncio tu estancia. Por no decir mi padre –le dijo sentándose a su lado -¿No es una noche demasiado fría y húmeda para ir de visita? –ella se sentó sobre su pierna doblándola y le dio dos golpecitos rápidos en la rodilla diciéndole:
-¡Vamos a hablar!
-¡Oh que bien! –dijo ella abriendo sus ojos- ¿Y esta vez de quién hablamos, de ti o de mi?
-¿Tú has hecho algo?
-Espera ¿estás aquí porque “Santa Enelya de las ideas claras” ha hecho algo?-Solo quería comentarte lo de Navidad.
-Creía que eso era entre Elijah y tú –le dijo Jensen entrecerrando los ojos.
-¡Mira que llegas a ser idiota! ¡Me refería a los regalos! ¿Qué te pasa? ¡Se supone que es algo privado!
-¡A ver cuando aprenderás que entre los cuatro no parece haber secretos!
-Vives en tu burbuja de ingenuidad de una forma envidiable, Jensen –le dijo ella –A Elijah le han vuelto a llamar los de la Agencia de modelos, van muy en serio y el se lo replantea sin querer replanteárselo, porque ya sabes, se tendría que ir y ¡no quiero que se aleje! Pero tampoco quiero ser la bruja que le detenga ¡y estás tú!
-¿Yo?
-¡No quiere ni pensar en dejarte tirado para lo del negocio¡
-Por mi no hay problema, le diré a Mel que este conmigo y me ayudará.
-No.
-¿No?
-No.
-¿Porqué no? –preguntó él.
-Porque si le das veda abierta él solo tendrá que pensar en mí, en lo que me dolerá, en si me traicionara….y yo soy una buena chica y no puedo decirle que no quiero que se aleje de mi.
-Pero es modelo ¿no? No es que se vaya a ir a China a casarse con la hija de un chinito y vayan a tener muchos chinitos.
-¡Viajara! ¡Lejos! ¡Conocerá a más chicas! ¡Hermosas…¡
-Hablas como Mel –suspiró Jensen.
-Puede que sea el momento de reconocer que las inseguridades que tanto caracterizan a Mel no son del todo tan paranoicas. Y mencionándola… ¿la acompañaste a su casa? Estaba nerviosa por eso.
-Vive en un callejón sin salida, lleno de pintadas y gente que no abre los ojos del todo porque jamás les dio la luz del sol de forma directa. Pero su hogar es un lugar acogedor, ha conseguido un milagro.
-¿Y?
-Estaba más nerviosa de lo que puedes imaginarla.
-Mi imaginación no tiene límites.
-Los sobrepasaba –le aseguró él. Suspiró por lo bajo –No es que dejara que yo entrara en esa parte de su vida, es que creo que no había dejado que lo hiciera nadie. Estaba asustada y no podía decirle que sabía que lo estaba porque se hubiera puesto más nerviosa. Creo que nadie se había acercado tanto a ella jamás.
-¿Y no puedo darte un abrazo y decirte “enhorabuena” porque….? ¿Qué?
-No, no pasó nada malo. Bueno, me deje llevar y se sintió abrumada, quizás aterrada.
-¿Te dejaste llevar? ¿Qué hiciste? ¿Te subiste a su sofá y empezaste a dar saltos gritándole que querías vivir con ella allí mismo?
-Tenías razón con lo de tu imaginación y asustas.
-Lo siento. Estoy muy nerviosa con el asunto de Elijah. Lo de ser modelo, no lo de Navidad.
-Vale, lo había captado.
-Por si no.
Jensen se reclinó hacia delante apoyando sus codos sobre sus rodillas y empezó a contar con un tono pensativo, serio.
-En Japón todo parecía estar en plan juegos y no tomarse nada demasiado en serio ¿sabes, Enelya?. Era difícil equivocarse, hacerle daño, porque no era parte de su vida, de ella, algo que por cierto guarda recelosamente. A pesar de lo del rechazo y todo eso…
-Si, no retrocedas tanto o me caerás mal –él la miró y ella le hizo una carantoña –Era broma.
-Me declaré de un modo casi humorístico, fue un desastre – se quedó pensativo unos segundos antes de seguir – pero seguía siendo un juego. No era “real”, es decir, no era algo serio.
-¿Qué ha pasado en su casa?
-Le dije, de la forma más intima y profunda, además de seria, que puedas imaginarte, que la quería –se pasó las manos por el rostro y agregó ahogando un suspiro – Creo que se sintió vulnerable o no sé…
-Demasiadas emociones para un mismo día ¿verdad?
-En el mismo momento en que vi su cara supe que me había equivocado. Y me fui.
-¿Te has ido dejándola así?
-La verdad es que estuve a punto de inclinarme a decirle que no me iba pero me lo dijo de una forma tan segura… que pensé que necesitaba estar sola.
-¿Qué te dijo?
-Le pregunté si quería que me quedara pero me dijo que no –miro a Enelya –Porque yo soy así de bueno para empeorar las cosas ¡no pretendía decir que me quería quedar para perseguirla toda la noche!
-Creo que ella lo entendió, tranquilo.
-Sería capaz de estar a su lado sin moverme durante toda la vida, solo con mirarla, tenerla cerca… -guardaron silencio – Estoy convencido de que no actué mal al irme, pero tampoco esta bien que la deje sola. Y no sabia si llamarla pero se sentiría incomoda y al final he llegado aquí y estabas tú.
-Y has dejado que hable de tonterías…
-Eh –le interrumpió él con suavidad – Tu vida no son tonterías. Has pasado muchos años suspirando por él, hasta quedarte casi sin aliento. La distancia a veces es demasiado dolorosa, aunque las cosas vayan bien. Quizás no sea vuestro momento para estar alejados el uno del otro, es normal que te de miedo. Y si quieres le diré que no se vaya por mi y así tu quedaras como un ángel, no me importa.
-Eres increíble.
-Si, ahora estaba por ponerme el pijama de superhéroe e ir a hablar con Mel.
-Sabes a qué me refiero, tonto.
Volvieron a quedar en silencio mientras él tenía la vista perdida en el suelo.
-Erika me ha dicho que su novia lo ha dejado –miró a Enelya agregando con una sonrisa casi forzada– Demasiada presión o qué se yo.
-No tiene ni idea.
-No. Quizás le iría bien venir a vivir en nuestro mundo un par de semanas… Además he dejado el apartamento, estaba volviéndome loco.
-¿Y te quedaras en casa de tus padres?
-La relación que tengo con Claire es demasiado extraña, difícil y sobretodo aristócrata. Le dije a Mel que pidiera una beca para que le dieran una de las habitaciones de la Facultad y pensé que yo podría hacer lo mismo. Aunque no permiten las habitaciones mixtas estaríamos más cerca y al menos ella no estaría en ese lugar.
-Y volviendo a esta noche…
-Llama Elijah y dile que te quedaras a dormir aquí. Esta diluviando para que vuelvas o venga él a buscarte.
-Me refería a Mel.
-¿Puede o debe arrepentirse uno de decir “Te quiero”, Enelya?
-No. Es decir, no debería.
-Y así es toda nuestra relación. Del abismo a los campos abiertos del amor.
-No pensaras dejarla ¿verdad?
-Acabo de decirle a una chica que la quiero, la primera si me permites puntualizar, y ¿crees que voy a querer alejarme de ella?
-Elijah también me lo dijo una vez. Y no le dije nada.
-¿Por qué?
-Bueno, no sentí que se lo tuviera que decir, estábamos tonteando y sabia que él entendía que yo le amaba igual –dijo Enelya encogiéndose de hombros.
-No es lo mismo. Yo también le puedo haber dicho mil veces a Mel que la quiero. Pero no del modo en el que se lo dije esta noche.
-No encuentro diferencia.
Jensen rió por lo bajo mirándola.
-Cuando lo oigas, cuando sientas esas palabras puras llenándote y atravesándote con toda su fuerza, entenderás.
-¿Y pensaré en ti? –se burló ella.
-Sentirás demasiado vértigo como para recordar cómo se piensa.
-¡Así que las emociones puede ser un arma de doble filo!
-¡El amor! –le corrigió él – Joder, no se si ir, quedarme, llamarla… ¡Enelya!
-Qué.
-¡Llámala tú!
-¡No puede saber que estoy contigo y que lo has contado todo!
-¡Llámala con cualquier excusa! Solo pasa saber que esta bien, por favor.
-Si lo hago sabrá que me lo has contado todo, debería ser Elijah, sabes que son más amigos.
-O Marc.
-Es la primera vez que oigo un nombre que sustituya tan bien el hastío.
-Por mucho que lo pienso no encuentro diferencia entre él y Dorian.
-Bueno, Marc no parece tan mal tipo.
-Sabia que ella se conformaría con cualquier cosa, es tan agradecida por cada gesto de amabilidad que se le ofrece acostumbrada a que la traicionen siempre… Y la llevo a ese lugar donde la tiene controlada. Esta cerca de ella. Y la mantiene con esa autoestima tan baja, haciéndole creer que no merece más…
-¿No le estás juzgando muy severamente?: a mi me parece un tipo demasiado inocentón y enamorado.
-Si, habla la voz de “Salvemos a Bianca”.
-De todos modos no me parece que Marc sea tan cruel.
-Llama a tu padre, se está haciendo tarde y se preocupará.
-Sí –dijo levantándose -¿Sabes que se va a alegrar un montón cuando se entere de que me quedo en tu mansión?
-Esta noche no me importa ya nada –suspiró dejándose caer de espaldas sobre la cama.
Enelya abrió la puerta de la habitación, se giró hacia él y preguntó:
-¿Te…arrepientes?
-No.
Enelya sonrió y salió de la habitación.
miércoles, 11 de febrero de 2009
Capitulo 41.
Mel se encontraba sentada en el último escalón de la entrada de la Universidad. Ya no quedaba nadie, le había dicho a Enelya que se marchara, que ella esperaría a Jensen, pero estaba tardando mucho. O eso le parecía a ella.
Unas gotas de lluvia cayeron sobre su nariz y levantó la mirada. No le gustaban las tormentas y menos si eran de noche.
¡En fin! ¡Su primer día de último curso en la Facultad!
Había ido mejor de lo que había pensado y había pensado mucho. Quizás demasiado.
Elijah tenía mucha paciencia con ella y Enelya era una buena amiga que nunca jamás le impedía verse con su amigo.
-¿Estás sola? –oyó Mel. Se levantó viendo a Jensen acercándose a ella. Era increíble lo bien que encajaba en aquel lugar. Elijah también. Eran afortunadas al tener a dos chicos tan guapos en su vida. Iba a responder que les había casi ordenado a sus amigos que se marcharan cuando él la agarró de la mano muy suavemente, casi sin tocarla, y la besó en la frente de una forma tan natural que ella sintió como todo su cuerpo se estremecía. Un gesto tan bonito, tan natural entre parejas, algo que había salido de su corazón -¿Oye?
-¿Qué? –preguntó ella sonrojándose abriendo sus ojos.
-Que si vamos en mi coche, el aparcamiento está atrás –dijo él sacando las llaves de su bolsillo -¿Estás bien? –ella asintió y caminó a su lado. Estaba bien nerviosa. Como siempre. No tenia a Elijah cerca para gritarle zarandoleandole que era la primera vez que iba a i en coche con su novio. Ese pequeño espacio que parecía convertirse en un mundo privado y alejado de lo que les rodeaba.
Muy diferente a Totó.
-Oye –dijo Mel pensativa -¿Vamos a reunirnos en serio delante del local?
-Para despedirnos, si.
-¿Y de verdad vamos a dedicarle unos minutos de silencio? ¿Y a Totó?
-Sí.
Mel sonrió.
-Es una buena idea –dijo ella- Me pregunto cómo estará el padre de Elijah, porque adoraba ese lugar. Os lo quería dejar en herencia.
-Van a reconstruirlo aunque dándole matices más modernos, así que no creo que este depresivo –la miró sonriendo –pero si estas preocupada deberías ir a hablar con él.
-¡Oh, no, no! ¡Los padres no son lo mío! ¡Y ese menos!: siempre me gritaba y me decía lo mal que lo hacia todo.
-Mel ¿te da miedo el padre de Elijah?
-Si el hombre del saco que vive en los oscuros armarios de los niños esperando a que se duerman para comérselos tuviera nombre, seria “papa de Elijah” –Jensen se echó a reír y ella le miró - ¿No te dio miedo o respeto o yuyu jamás?
-Formaba parte del local, es como Muggs que forma parte de la casa donde vive Elijah.
-Se rodea de gente muy extraña. ¿Tú has hablado alguna vez con esa Muggs? ¡Dios aquella noche cuando salimos con Enma casi nos mata!
-Es un misterio.
-Pero de los que dan miedo, no es como el misterio de Batman que es sexy.
-¿Y de qué hablabas con Elijah? –preguntó parándose frente a la puerta del conductor de un Hyunadi Coupe gris metalizado.
-Creía que no tenías coche.
-Así que de mi ¿eh? –dijo abriendo la puerta. Ella le miró y Jensen entró en el coche.
Mel suspiró y entró, atándose el cinturón como si de una ceremonia artística se tratara. Carraspeó mirando al frente -No importa. No quiero decir que no me moleste pero no importa. Creo que lo entiendo. Hay cosas que no quieres decirme.
-¡No, no es eso! –exclamó Mel mirándole. Que cerca parecía estar, su corazón dio un vuelco.
-Es un amigo muy íntimo, tendrás confianza con él.
-No se trata de eso, de verdad.
-Ya hablamos de ello, pero si aun necesitas se dependiente de Elijah, esperaré.
-¿Estás celoso? –él la miró y Mel se echo unos milímetros hacia atrás.
-¿Lo estas tú del hecho de que le cuente cosas a Enelya que no te cuento a ti, de que me vea con ella, o de que tenga más confianza con ella que contigo?
-Sé que lo dices porque no es tu caso, porque no haces esas cosas y quieres hacérmelo ver. Pero no se trata de eso, de verdad.
-¿Hablabais de mí?
-… ¿Estamos discutiendo? –preguntó ella arqueando una ceja.
-No, Mel, no estamos discutiendo –su frase quedó apagada por el rugido del motor.
-A mi me lo parecía y cuando has dicho mi nombre de ese modo me ha parecido que si.
-Acabo de tener una charla con Hayden en el vestuario. Sobre el equipo, los chicos, James… -guardó silencio unos segundos mientras Mel le miraba atentamente –Me ha puesto de mal humor.
-¿James?
-Era uno de mis rivales, el único diría yo, es realmente bueno. En el club de esgrima le ofrecieron ser uno de los maestros cuando tan solo estudiábamos en segundo curso.
-¿Hay club de esgrima aquí?
-Pero es siempre tan amable y tan cordial que jamás me sentí presionado. Era como un juego, ver quien ganaba, nada más. Aunque para el entrenador si era algo más serio.
-Hablasteis de eso?
-No exactamente –dijo Jensen parándose en un semáforo –Me tienes que decir a dónde voy.
-¡Ah si! ¡Al barrio de los Delfines!
-¿Qué?
-Se llama así –aseguró ella.
-Ya lo sé: te tomaba el pelo –Mel se ruborizó e hizo una mueca -¿No es un barrio lleno de gente un poco…?
-Sí. Y te aviso, mejor dejas el coche en las afueras y vamos a pie.
-Estás de broma –dijo mirándola.
-Si, la broma te la van a gastar ellos como no me hagas caso.
-¿Marc te consiguió una casa en una zona tan espeluznante como esa?
-Esta bastante cerca de su casa, siempre que tuve un problema le llamaba y él acudía.
-Es decir que no solo tengo que pasar por encima de Elijah sino que además tengo que superar el “obstáculo-Marc”.
-Le llamaba por tonterías: una araña queriéndose quedar con el salón, una rata creando una comunidad en mi jardín mustio… No venía siempre, pero me hacia sentir menos sola. Muchas veces me arrepentía de haberle llamado, a veces es tan….
-Irritable.
-Cruzando el puente llegas a la zona más adinerada. Me hacia sentir más segura.
-Así que si tienes un problema –dijo Jensen - … primero llamaras a Elijah, después a Marc y si aun te queda batería acudirías a mí.
-No puedes entenderlo.
-¿Perdona?
-Tu jamás tienes problemas, para ti todo es…. ¡y lo solucionas sin que nadie te ayude!. Yo no soy así. Soy un desastre, soy independiente con dependencia a mis amigos, soy un monstruo de la naturaleza.
-Lo sé. Y me gustaría poder ser el que solucione tus problemas, el que te quite los miedos y el que te rescate de tus dudas. Podrías tener dependencia de mí.
-¡Oh dios mío, si que estás celoso¡ ¡De Marc! ¡Oh! ¡Jo-jo-jo! ¡Espera quiero disfrutar de este momento porque lo voy a sacar en cada cena que tengamos con la gente más seria del país!
-¿Y tú? Dices que yo no tengo problemas y que no acudo a ti, pero ¿acaso tú no sientes celos jamás? ¿Puedes entenderme?
-Así que tú no tienes problemas y yo no tengo celos. Y lo digo porque es todo al contrario ¿verdad?. Mis celos no superan jamás mi inseguridad. Siempre ando pensando que no soy lo bastante buena, bonita, rica o inteligente para ti. ¡Dios, con Erika casi me muero¡ ¡A veces me siento tan fuera de lugar en tu mundo que me dan ganas de gritar! ¿No podrías ponérmelo más fácil? ¡Yo tengo un Marc! ¿Y tú? ¿Qué me das? ¡Erikas!
-Tú eres la que se empeña en ser amiga de todas, Enma sin ir más lejos.
-Otra. ¿Ves? Todas esas chicas preciosas y ricas y con gusto… Tu padre va a preguntarte si fuiste al vertedero de las chicas solitarias a buscarme y tendrás que decirle que si –Jensen se rió y ella le miró arqueando una ceja -¿Conté un chiste?
-Voy a aparcar aquí ¿te parece buen sitio o salgo del país para estar más seguro?
-Ya te habrán olido: estás perdido.
Jensen aparcó y ambos salieron del coche.
-¡Por fin se va a desvelar el misterio-Hogar de Mel!
-¿Ves? Ese es otro misterio que no es sexy. Es por ahí.
-Una calle estrecha, de paredes llenas de garabatos que parecen seguirte con la mirada y arbustos al otro lado que silban tu nombre.
-Gracias Jensen, a partir de ahora pasar por aquí va a ser mucho más agradable –le dijo ella cruzándose de brazos sin detenerse.
-¿Por qué hay tantas casa sin acabar? –preguntó mirando a los lados.
-No lo sé, creo que abandonaron los proyectos de urbanización para este barrio. Por eso el alquiler me sale tan barato.
-¿Estás bien? ¿Quieres que te coja de la mano o que te abrace?
-No te burles de mi, espera a ver mi casa para eso –le dijo ella señalándole y le hizo una mueca.
-Ese lugar forma parte de ti. Es algo que has adaptado a ti, es sobre tu intimidad sobre lo que hablamos, no de que vives en un callejón sombrío –Mel le miró guardando silencio, no lo había visto de ese modo – Es una manera de acercarme más a ti. No siempre me lo pones fácil ¿sabes?
-Quizás no me guste que conozcas esta parte de mí.
-¿Por qué? ¡Puedes estar orgullosa! ¡Consigues sobrevivir sola, ir a la Universidad, tener amigos!
-Hay un perro al entrar, no le hagas caso porque no ladra ¿y sabes porqué no ladra, Jensen? –Mel se paró – Porque no es un perro, es una rata.
-Ya.
-Bueno, esta verja oxidada de hierro es la entrada a un trocito de tierra seca que un día quiso ser jardín y si levantamos la vista tenemos un apartamento que se cae a pedazos, con la pintura de la fachada desgastada y sucia. Las persianas no se abren, temo que se caiga una y vaya detrás todo el edificio. No funciona el timbre y no me encaja la llave siempre así que ato la puerta con…esto es miserable, con una de las cuerdas que compré.
-¿No tienes miedo de que alguien entre en tu casa?
-¿Y de verdad crees que hay alguien tan idiota?...No quería ofenderte.
-Esta empezando a llover ¿entramos?
-No.
-Mel…
-Vale.
Atravesaron un camino de cemento que llevaba hasta la puerta.
-¿Elijah a estado aquí? –preguntó él mirando a su alrededor.
-No. Nadie. Nunca. –respondió Mel quitando la cuerda. Él sonrió –Si, eres el Louis Armstrong de mi vida. Un paso para el hombre, un vertedero para la humanidad –dijo abriendo la puerta que crujió un poco.
El pasillo que conducía hacia las escaleras era frío, casi más que la calle.
Al llegar al piso de arriba un aroma inundó la entrada y Mel abrió la puertecita de cristal.
-¿Qué huele tan bien? –preguntó él.
-Velas aromáticas…. –dijo ella.
El salón era realmente pequeño, a duras penas había muebles, una mesa de madera vieja cubierta con un mantel de colores calidos. Unas cortinas de flores y unas paredes pintadas de color melocotón. Había un sofá de dos plazas de color verde y una alfombra a sus pies. Una de las paredes tenía unas estanterías empotradas donde había más velas y algunas figurillas.
Un poco mas al donde se intuía que a la derecha había una entrada sin puerta, que era la cocina.
-La sala de estar –dijo ella señalando a su alrededor – a lo más Hippy imposible, con miles de colores combinados a través de manteles, cortinas y demás….La cocina, muy pequeña que jamás suelo usar y a la izquierda mi habitación: qué.
-¿Qué?
-¿Por qué pones esa cara? –preguntó ella preocupada.
-¿Qué cara?
-No lo sé: esa. ¡Me pones nerviosa! ¿A dónde vas?
-Iba a acercarme a ver tu habitación –ella alargó sus brazos hacia él para pararle.
-¡No!
-¿Por qué?
-Porque me da mucha vergüenza –dijo ella apartando los brazos.
-Este lugar es un rincón muy agradable, Mel: no parece tener nada que ver con el mundo de fuera. ¡Casi es más acogedor que el estudio de Elijah!
-¡Pues no te hace falta ver mi habitación!
-Por favor –dijo él. Ella suspiró.
-Ojala existiera esa rata-perro para poder decir que esta dentro y que no puedes entrar…. –Mel abrió la puerta de su habitación. Tenía una cama con sabanas de color rosado y se encontraba bajo la ventana de persianas blancas. Las paredes eran de un lila claro y había una mesa con dos estanterías. Y algunas fotos colgadas en las paredes.
-No entiendo ¿porqué tienes una foto de la sala de música? –preguntó él acercándose a una fotografía que tenia enmarcada. Al no obtener respuesta se giró hacia la entrada donde se encontraba Mel.
-Fue la primera vez que te vi. Tú estabas tocando el piano.
-Yo no he tocado el piano nunca…
-Hace años. No me atreví a tomar la foto dentro, así que se la hice a la entrada. Era uno de esos festivales de primavera, por eso tocabas y yo tenia la cámara.
-¿Años?
-Parezco una loca, ¿eh?
-Mel…
-¡Ah y vas a poder ver a mi prima! –dijo entrando para recoger uno de los marcos –No es mi prima real, la verdad es que nos conocemos desde hace unos pocos años, pero congeniamos bien. Es de Mexico pero tiene familia aquí ¿sabes?: se llama Evangeline. No tengo ordenador pero puedo ir a chatear desde la biblioteca de la facultad. Nos llevamos bien –dijo ella –Si sigues mirándome así me va a dar un ataque.
-Lo siento –dijo desviando su mirada. Y vió una foto de Enelya y otra de Elijah.
-No creas que me dedicaba a espiarte, tengo una foto tuya –dijo parando a su lado-De este verano. ¡Y las de Japón están en ese cajón, en un albun!
-Mel.
-Estas demasiado serio. Me asustas –él la miró de nuevo -¡No es que me asustes, pero me…! Ya sabes, nervios.
-Te quiero.
-¿Qué?
-No te lo había dicho antes, creía que si, pero no lo había hecho.
-La tormenta –dijo con voz queda ella, sin pestañear.
-Si quieres que me quede…
-No importa –dijo ella apartándose un poco.
Aunque si quería.
Pero no esperaba aquello, oír aquellas palabras, eran demasiados años, dolor, dudas. No sabía cómo sentirse aunque sabia que se sentía feliz. ¿Aquello era la felicidad? Entonces ¿por qué lloraba?
-Bien –se acercó a ella y la besó en la frente acariciándole la mejilla –Lo entiendo. Estaré en casa, no dudes en llamarme si necesitas que venga –le susurró sin apartarse de ella.
Ella no dijo nada, tan solo bajó la cabeza y sollozo en silencio.
Unas gotas de lluvia cayeron sobre su nariz y levantó la mirada. No le gustaban las tormentas y menos si eran de noche.
¡En fin! ¡Su primer día de último curso en la Facultad!
Había ido mejor de lo que había pensado y había pensado mucho. Quizás demasiado.
Elijah tenía mucha paciencia con ella y Enelya era una buena amiga que nunca jamás le impedía verse con su amigo.
-¿Estás sola? –oyó Mel. Se levantó viendo a Jensen acercándose a ella. Era increíble lo bien que encajaba en aquel lugar. Elijah también. Eran afortunadas al tener a dos chicos tan guapos en su vida. Iba a responder que les había casi ordenado a sus amigos que se marcharan cuando él la agarró de la mano muy suavemente, casi sin tocarla, y la besó en la frente de una forma tan natural que ella sintió como todo su cuerpo se estremecía. Un gesto tan bonito, tan natural entre parejas, algo que había salido de su corazón -¿Oye?
-¿Qué? –preguntó ella sonrojándose abriendo sus ojos.
-Que si vamos en mi coche, el aparcamiento está atrás –dijo él sacando las llaves de su bolsillo -¿Estás bien? –ella asintió y caminó a su lado. Estaba bien nerviosa. Como siempre. No tenia a Elijah cerca para gritarle zarandoleandole que era la primera vez que iba a i en coche con su novio. Ese pequeño espacio que parecía convertirse en un mundo privado y alejado de lo que les rodeaba.
Muy diferente a Totó.
-Oye –dijo Mel pensativa -¿Vamos a reunirnos en serio delante del local?
-Para despedirnos, si.
-¿Y de verdad vamos a dedicarle unos minutos de silencio? ¿Y a Totó?
-Sí.
Mel sonrió.
-Es una buena idea –dijo ella- Me pregunto cómo estará el padre de Elijah, porque adoraba ese lugar. Os lo quería dejar en herencia.
-Van a reconstruirlo aunque dándole matices más modernos, así que no creo que este depresivo –la miró sonriendo –pero si estas preocupada deberías ir a hablar con él.
-¡Oh, no, no! ¡Los padres no son lo mío! ¡Y ese menos!: siempre me gritaba y me decía lo mal que lo hacia todo.
-Mel ¿te da miedo el padre de Elijah?
-Si el hombre del saco que vive en los oscuros armarios de los niños esperando a que se duerman para comérselos tuviera nombre, seria “papa de Elijah” –Jensen se echó a reír y ella le miró - ¿No te dio miedo o respeto o yuyu jamás?
-Formaba parte del local, es como Muggs que forma parte de la casa donde vive Elijah.
-Se rodea de gente muy extraña. ¿Tú has hablado alguna vez con esa Muggs? ¡Dios aquella noche cuando salimos con Enma casi nos mata!
-Es un misterio.
-Pero de los que dan miedo, no es como el misterio de Batman que es sexy.
-¿Y de qué hablabas con Elijah? –preguntó parándose frente a la puerta del conductor de un Hyunadi Coupe gris metalizado.
-Creía que no tenías coche.
-Así que de mi ¿eh? –dijo abriendo la puerta. Ella le miró y Jensen entró en el coche.
Mel suspiró y entró, atándose el cinturón como si de una ceremonia artística se tratara. Carraspeó mirando al frente -No importa. No quiero decir que no me moleste pero no importa. Creo que lo entiendo. Hay cosas que no quieres decirme.
-¡No, no es eso! –exclamó Mel mirándole. Que cerca parecía estar, su corazón dio un vuelco.
-Es un amigo muy íntimo, tendrás confianza con él.
-No se trata de eso, de verdad.
-Ya hablamos de ello, pero si aun necesitas se dependiente de Elijah, esperaré.
-¿Estás celoso? –él la miró y Mel se echo unos milímetros hacia atrás.
-¿Lo estas tú del hecho de que le cuente cosas a Enelya que no te cuento a ti, de que me vea con ella, o de que tenga más confianza con ella que contigo?
-Sé que lo dices porque no es tu caso, porque no haces esas cosas y quieres hacérmelo ver. Pero no se trata de eso, de verdad.
-¿Hablabais de mí?
-… ¿Estamos discutiendo? –preguntó ella arqueando una ceja.
-No, Mel, no estamos discutiendo –su frase quedó apagada por el rugido del motor.
-A mi me lo parecía y cuando has dicho mi nombre de ese modo me ha parecido que si.
-Acabo de tener una charla con Hayden en el vestuario. Sobre el equipo, los chicos, James… -guardó silencio unos segundos mientras Mel le miraba atentamente –Me ha puesto de mal humor.
-¿James?
-Era uno de mis rivales, el único diría yo, es realmente bueno. En el club de esgrima le ofrecieron ser uno de los maestros cuando tan solo estudiábamos en segundo curso.
-¿Hay club de esgrima aquí?
-Pero es siempre tan amable y tan cordial que jamás me sentí presionado. Era como un juego, ver quien ganaba, nada más. Aunque para el entrenador si era algo más serio.
-Hablasteis de eso?
-No exactamente –dijo Jensen parándose en un semáforo –Me tienes que decir a dónde voy.
-¡Ah si! ¡Al barrio de los Delfines!
-¿Qué?
-Se llama así –aseguró ella.
-Ya lo sé: te tomaba el pelo –Mel se ruborizó e hizo una mueca -¿No es un barrio lleno de gente un poco…?
-Sí. Y te aviso, mejor dejas el coche en las afueras y vamos a pie.
-Estás de broma –dijo mirándola.
-Si, la broma te la van a gastar ellos como no me hagas caso.
-¿Marc te consiguió una casa en una zona tan espeluznante como esa?
-Esta bastante cerca de su casa, siempre que tuve un problema le llamaba y él acudía.
-Es decir que no solo tengo que pasar por encima de Elijah sino que además tengo que superar el “obstáculo-Marc”.
-Le llamaba por tonterías: una araña queriéndose quedar con el salón, una rata creando una comunidad en mi jardín mustio… No venía siempre, pero me hacia sentir menos sola. Muchas veces me arrepentía de haberle llamado, a veces es tan….
-Irritable.
-Cruzando el puente llegas a la zona más adinerada. Me hacia sentir más segura.
-Así que si tienes un problema –dijo Jensen - … primero llamaras a Elijah, después a Marc y si aun te queda batería acudirías a mí.
-No puedes entenderlo.
-¿Perdona?
-Tu jamás tienes problemas, para ti todo es…. ¡y lo solucionas sin que nadie te ayude!. Yo no soy así. Soy un desastre, soy independiente con dependencia a mis amigos, soy un monstruo de la naturaleza.
-Lo sé. Y me gustaría poder ser el que solucione tus problemas, el que te quite los miedos y el que te rescate de tus dudas. Podrías tener dependencia de mí.
-¡Oh dios mío, si que estás celoso¡ ¡De Marc! ¡Oh! ¡Jo-jo-jo! ¡Espera quiero disfrutar de este momento porque lo voy a sacar en cada cena que tengamos con la gente más seria del país!
-¿Y tú? Dices que yo no tengo problemas y que no acudo a ti, pero ¿acaso tú no sientes celos jamás? ¿Puedes entenderme?
-Así que tú no tienes problemas y yo no tengo celos. Y lo digo porque es todo al contrario ¿verdad?. Mis celos no superan jamás mi inseguridad. Siempre ando pensando que no soy lo bastante buena, bonita, rica o inteligente para ti. ¡Dios, con Erika casi me muero¡ ¡A veces me siento tan fuera de lugar en tu mundo que me dan ganas de gritar! ¿No podrías ponérmelo más fácil? ¡Yo tengo un Marc! ¿Y tú? ¿Qué me das? ¡Erikas!
-Tú eres la que se empeña en ser amiga de todas, Enma sin ir más lejos.
-Otra. ¿Ves? Todas esas chicas preciosas y ricas y con gusto… Tu padre va a preguntarte si fuiste al vertedero de las chicas solitarias a buscarme y tendrás que decirle que si –Jensen se rió y ella le miró arqueando una ceja -¿Conté un chiste?
-Voy a aparcar aquí ¿te parece buen sitio o salgo del país para estar más seguro?
-Ya te habrán olido: estás perdido.
Jensen aparcó y ambos salieron del coche.
-¡Por fin se va a desvelar el misterio-Hogar de Mel!
-¿Ves? Ese es otro misterio que no es sexy. Es por ahí.
-Una calle estrecha, de paredes llenas de garabatos que parecen seguirte con la mirada y arbustos al otro lado que silban tu nombre.
-Gracias Jensen, a partir de ahora pasar por aquí va a ser mucho más agradable –le dijo ella cruzándose de brazos sin detenerse.
-¿Por qué hay tantas casa sin acabar? –preguntó mirando a los lados.
-No lo sé, creo que abandonaron los proyectos de urbanización para este barrio. Por eso el alquiler me sale tan barato.
-¿Estás bien? ¿Quieres que te coja de la mano o que te abrace?
-No te burles de mi, espera a ver mi casa para eso –le dijo ella señalándole y le hizo una mueca.
-Ese lugar forma parte de ti. Es algo que has adaptado a ti, es sobre tu intimidad sobre lo que hablamos, no de que vives en un callejón sombrío –Mel le miró guardando silencio, no lo había visto de ese modo – Es una manera de acercarme más a ti. No siempre me lo pones fácil ¿sabes?
-Quizás no me guste que conozcas esta parte de mí.
-¿Por qué? ¡Puedes estar orgullosa! ¡Consigues sobrevivir sola, ir a la Universidad, tener amigos!
-Hay un perro al entrar, no le hagas caso porque no ladra ¿y sabes porqué no ladra, Jensen? –Mel se paró – Porque no es un perro, es una rata.
-Ya.
-Bueno, esta verja oxidada de hierro es la entrada a un trocito de tierra seca que un día quiso ser jardín y si levantamos la vista tenemos un apartamento que se cae a pedazos, con la pintura de la fachada desgastada y sucia. Las persianas no se abren, temo que se caiga una y vaya detrás todo el edificio. No funciona el timbre y no me encaja la llave siempre así que ato la puerta con…esto es miserable, con una de las cuerdas que compré.
-¿No tienes miedo de que alguien entre en tu casa?
-¿Y de verdad crees que hay alguien tan idiota?...No quería ofenderte.
-Esta empezando a llover ¿entramos?
-No.
-Mel…
-Vale.
Atravesaron un camino de cemento que llevaba hasta la puerta.
-¿Elijah a estado aquí? –preguntó él mirando a su alrededor.
-No. Nadie. Nunca. –respondió Mel quitando la cuerda. Él sonrió –Si, eres el Louis Armstrong de mi vida. Un paso para el hombre, un vertedero para la humanidad –dijo abriendo la puerta que crujió un poco.
El pasillo que conducía hacia las escaleras era frío, casi más que la calle.
Al llegar al piso de arriba un aroma inundó la entrada y Mel abrió la puertecita de cristal.
-¿Qué huele tan bien? –preguntó él.
-Velas aromáticas…. –dijo ella.
El salón era realmente pequeño, a duras penas había muebles, una mesa de madera vieja cubierta con un mantel de colores calidos. Unas cortinas de flores y unas paredes pintadas de color melocotón. Había un sofá de dos plazas de color verde y una alfombra a sus pies. Una de las paredes tenía unas estanterías empotradas donde había más velas y algunas figurillas.
Un poco mas al donde se intuía que a la derecha había una entrada sin puerta, que era la cocina.
-La sala de estar –dijo ella señalando a su alrededor – a lo más Hippy imposible, con miles de colores combinados a través de manteles, cortinas y demás….La cocina, muy pequeña que jamás suelo usar y a la izquierda mi habitación: qué.
-¿Qué?
-¿Por qué pones esa cara? –preguntó ella preocupada.
-¿Qué cara?
-No lo sé: esa. ¡Me pones nerviosa! ¿A dónde vas?
-Iba a acercarme a ver tu habitación –ella alargó sus brazos hacia él para pararle.
-¡No!
-¿Por qué?
-Porque me da mucha vergüenza –dijo ella apartando los brazos.
-Este lugar es un rincón muy agradable, Mel: no parece tener nada que ver con el mundo de fuera. ¡Casi es más acogedor que el estudio de Elijah!
-¡Pues no te hace falta ver mi habitación!
-Por favor –dijo él. Ella suspiró.
-Ojala existiera esa rata-perro para poder decir que esta dentro y que no puedes entrar…. –Mel abrió la puerta de su habitación. Tenía una cama con sabanas de color rosado y se encontraba bajo la ventana de persianas blancas. Las paredes eran de un lila claro y había una mesa con dos estanterías. Y algunas fotos colgadas en las paredes.
-No entiendo ¿porqué tienes una foto de la sala de música? –preguntó él acercándose a una fotografía que tenia enmarcada. Al no obtener respuesta se giró hacia la entrada donde se encontraba Mel.
-Fue la primera vez que te vi. Tú estabas tocando el piano.
-Yo no he tocado el piano nunca…
-Hace años. No me atreví a tomar la foto dentro, así que se la hice a la entrada. Era uno de esos festivales de primavera, por eso tocabas y yo tenia la cámara.
-¿Años?
-Parezco una loca, ¿eh?
-Mel…
-¡Ah y vas a poder ver a mi prima! –dijo entrando para recoger uno de los marcos –No es mi prima real, la verdad es que nos conocemos desde hace unos pocos años, pero congeniamos bien. Es de Mexico pero tiene familia aquí ¿sabes?: se llama Evangeline. No tengo ordenador pero puedo ir a chatear desde la biblioteca de la facultad. Nos llevamos bien –dijo ella –Si sigues mirándome así me va a dar un ataque.
-Lo siento –dijo desviando su mirada. Y vió una foto de Enelya y otra de Elijah.
-No creas que me dedicaba a espiarte, tengo una foto tuya –dijo parando a su lado-De este verano. ¡Y las de Japón están en ese cajón, en un albun!
-Mel.
-Estas demasiado serio. Me asustas –él la miró de nuevo -¡No es que me asustes, pero me…! Ya sabes, nervios.
-Te quiero.
-¿Qué?
-No te lo había dicho antes, creía que si, pero no lo había hecho.
-La tormenta –dijo con voz queda ella, sin pestañear.
-Si quieres que me quede…
-No importa –dijo ella apartándose un poco.
Aunque si quería.
Pero no esperaba aquello, oír aquellas palabras, eran demasiados años, dolor, dudas. No sabía cómo sentirse aunque sabia que se sentía feliz. ¿Aquello era la felicidad? Entonces ¿por qué lloraba?
-Bien –se acercó a ella y la besó en la frente acariciándole la mejilla –Lo entiendo. Estaré en casa, no dudes en llamarme si necesitas que venga –le susurró sin apartarse de ella.
Ella no dijo nada, tan solo bajó la cabeza y sollozo en silencio.
martes, 10 de febrero de 2009
Capitulo 40
-¿Sabes una cosa, Enelya? –le preguntó Mel a su amiga mientras esperaban a los chicos que habían ido a recoger algo que Gordon les había pedido.
Se encontraban en la explanada que había justo antes de las escaleras para entrar en el edificio tan majestuoso: parecía un castillo. Delante de ellas se encontraba el jardín y un pasillo que llevaba a las barreras de entrada.
Los aparcamientos se encontraban en la parte de atrás, cerca del Campus, así no molestaban a los que iba pie.
-Dime, Mel.
-He estado pensando.
-¿En qué?
-Bueno… -Enelya le dio un golpecito en la cabeza.
-¡No me digas que vuelven tus inseguridades! –Mel apartó la mano de su amiga con suavidad.
-Escucha esto –le dijo Mel dejando la mochila en el suelo – Jensen y yo somos muy amigos.
Enelya se quedó esperando a que Mel dijera algo más. Ambas se miraron.
-Bueno, sois amigos, si. Un gran pecado y un gran inconveniente en vuestra relación, si, si, deberíais dejarlo.
-Noooou…-abrío los ojos Mel diciendo –…escúchame: somos muy buenos amigos. Hemos estado juntos en malos momentos, me ha cuidado muchísimo, siempre esta pendiente de mí. Es amable, dulce, cariñoso, tierno…. Somos muy amigos.
-Sois muy amigos.
-Sí. Entonces… ¿crees que…? No, la pregunta sería ¿somos novios? O sea ¿crees que nos comportamos como una pareja de novios?, a ver si me explico ¿somos muy buenos amigos o realmente hay chispa y somos una pareja?
-Los amigos no se besan del modo que os besáis, es decir, espero, porque sino mi lista de amistades va a quedar drásticamente reducida, Mel. - Mel se rió por lo bajo –No se abrazan ni se acarician como lo hacéis.
-¿Tú has acariciado a Elijah?
-Esa pregunta me incomoda.
-Es que no te lo estoy explicando bien –se lamentó Mel dándose golpecitos en la frente- ¿Tú has tenido…momentos íntimos con Elijah?
-¿Momentos íntimos? ¿Quieres decir…?
-Ya sabes, esas caricias, que entre juegos toque partes de ti que nunca antes nadie tocó…
-Bueno una vez un estupido portero de discoteca casi me arranca un pecho, pero si, si, podría decirse que si, que hemos intimado si.
-Pues yo con Jensen no. Porque siempre estamos en lugares públicos, ya sabes, nunca estuvimos solos, realmente solos, desde que salimos.
-¿Quieres decir que no habéis intimado un poco?
-Ñu –dijo Mel desviando la mirada.
-¿Y por eso te planteas si sois amigos o más que amigos?
-Dicho así parezco gilipollas, Enelya –Enelya no dijo nada – Gracias.
-¡Quizás él espere el momento como tú! Os han pasado muchas cosas y no habéis tenido tiempo para disfrutar realmente como pareja. ¿Habéis hablado de ello?
-Ñu –volvió a repetir Mel.
-¿Ñu es no? ¿No?
-No.
-De todos modos no creo que eso tenga que preocuparte porque conociéndole simplemente se trata de que no tiene prisa, no es como todos esos chicos a los que les entra “conejera”, ya sabes…. Es más sensible y más adulto. Además, Mel, quizás sea que necesitáis más tiempo. No sé… -Mel se alejó de Enelya corriendo y fue hasta Elijah con los brazos abiertos. Mel frunció el ceño -…Si, que no se note que te interesa más la opinión de mi novio… -la miró y sonrió.
Así que ella iba por un paso por delante que Mel.
Había intimado con Elijah pero no habían llegado muy lejos, aunque no le preocupaba porque sabía que su día estaba cerca: Navidad.
Quizás pensar en tener relaciones con su novio pareciera de una depravada pero lo cierto es que le deseaba.
Deseaba sentirle, olerle como aquella vez en la que se quedó dormida a su lado. Deseaba conocerle como ninguna otra chica, deseaba sentirle cerca, deseaba ser su chica. Su chica.
Estaba enamorada y necesitaba expresarlo.
Y sabía bien que él también, bastaba ver cómo la miraba a veces. Ella debería sonrojarse pero era sumamente agradable y se sorprendía preguntándose dónde quedaba esa Enelya seria, recatada y tímida.
Un viento repentino casi la tiro al suelo. Enelya levantó la mirada al cielo y vio unas nubes negras reuniéndose en el cielo.
-¿Qué haces? –le preguntó Jensen parando a su lado. Enelya le miró y sonrió del modo “sé algo que tú no sabes” pero cambió la sonrisa cuando él arqueó la ceja. Era algo serio y además era un problema para Mel. ¡Mel! Ahora debía estar hablando con su amigo del alma y Jensen no debía saber de qué hablaban, al menos no ahora, no en ese momento.
¿Cómo distraerle?
Y apareció Hayden dando un empujón a Jensen que casi cayó sobre ella.
-¿Me acompañas un momento al Campus? –le preguntó Hayden.
-No –respondió Jensen frunciendo el ceño.
-¡Oh vamos! ¡Un minuto! ¿Te importa esperar? –le preguntó a Enelya que negó con la cabeza.
-¿De qué esta hablando Mel con Elijah? –preguntó Jensen cuando Hayden tiró de su brazo para que se moviera.
-Muévete, no dejes tu cuerpo muerto, pesas.
-No quiero ir.
-Id tranquilos –dijo Enelya – Os esperaremos.
Enelya sonrió a su amigo que sospechaba que algo pasaba. Conocía demasiado bien a Mel.
Finalmente se dejó llevar por Hayden.
Quizás hablaría con él más tarde. Como amigos, como en los viejos tiempos.
-¿De verdad crees que este es el momento y el lugar para hablar de estas cosas, Mel? –le preguntó Elijah arqueando una ceja.
-Enelya y tú lo tenéis todo preparado, pensado, sois una pareja de enamorados. Pero yo solo soy una buena amiga: no soy deseable.
-Todo eso son tonterías.
-¿No habéis hablado de estas cosas?
-¿Jensen y yo? ¡No! –ella desvió su mirada y él suspiró – Es que con todo lo ocurrido…ya sabes, desde Bianca hasta Marc esta mañana…Parece que nunca estáis solos o no hay tiempo para hablar. ¿Tú hablas de estas cosas con mi novia?
-No hablamos mucho últimamente.
-¿Ves? Estamos un poco dispersos.
-¡Pero me contaste que esta navidad vas a montar una fiesta romántica, única, ejemplar, para Enelya! Estas Navidades yo… quizás lo máximo que logre sea una cena en casa de sus padres ¡no quiero, sus padres verán que soy una pobre huérfana y pobre! ¿Dije pobre? ¡Muy pobre! ¡Y querrán a una niña como Erika o Enma! ¡YO querré ser una ErikaEnma! Y él quizás acabe dándose cuenta de que todo es un error y nuestros mundos no…- Elijah le cubrió la boca con su mano y ella dejó de hablar.
-Quiero rime a casa. Se avecina una tormenta.
-¡Pero…¡
-¡Y! –dijo sin apartar la mirada – Si mal no recuerdo Jensen te va a acompañar a tu casa así que tendréis el momento de intimidad que necesitas para hablar con él, de lo que sea. Porque sinceramente creo que es algo que debes hablar con él. Una cosa más antes de quitar mi mano, que por mucho que me restriegues tu lengua no voy a apartar…
-¬¬
-…es infantil y asqueroso, por cierto….decía, que si estas bien a su lado, si te sientes cómoda con él, si aun hay mariposas en tu estomago y te ruborizas cuando te acercas demasiado a él, no creo que tengas que emparanoiarte, Mel. Lo mío fue un fracaso por culpa de un tornado, pero lo vuestro es sencillamente falta de intimidad. Nada más –apartó su mano y la restregó por su pantalón. Asquerosa babosa.
-sabes a melocotón.
-Vete a la mierda.
-Jensen antes me dijo que no estaba seguro de que fuera buena idea meter a más gente por medio, en nuestra relación: ¿crees que se refería a eso? ¿A que ya somos muchos?
-Pregúntaselo a él.
-¿Y si nos quedamos solos y no tenemos de qué hablar?
-Con una lengua como la tuya lo dudo.
-¬¬
-Mel, querer tener relaciones intimas con tu novio es algo natural, es algo bonito y es algo diría que hasta necesario. Si sientes la necesidad de estar con él, díselo a él, no a mí. Y si, creo que no deberías meterte en la vida de Hayden. Pero no creo que él lo dijera porque siente que seáis muchos en vuestra relación, creo que lo dijo porque le preocupa tu bienestar, sabe que te vas a preocupar y vas a estar pendiente de que todo vaya bien con Zoey. Sinceramente, no creo que a él se le haya pasado por la cabeza que tengáis problemas de ningún tipo. También esta algo distraído con todo lo de Erika. Y si tu lengua vuelve a rozarme te mato.
-Es que le quiero tanto…. –Elijah la miró.
-Lo sé. No pienses tanto.
-Gracias –Mel le abrazó.
-De nada loca.
Hayden cerró su taquilla.
Se encontraban dentro de los vestuarios del equipo de Atletismo. No había nadie, habían algunas prendas tiradas por los bancos de madera y algunas taquillas abiertas.
-Deberías volver al equipo –le dijo Hayden mirando a Jensen.
-No, que va.
-Los chicos creen que es por tu novia –Jensen arqueó una ceja – Creen que lo dejaste por que ella no quiere que estes tanto tiempo lejos de ella, o que está celosa del equipo. Bueno, ya sabes como son…
-Se pueden ir todos a la mierda.
-¡No te pongas así! ¡Es normal, eras uno de los mejores, por no decir el mejor! Desde que no estás James se siente estupido, nadie puede plantarle cara. Se aburre. Y te echamos de menos.
-Diles a los chicos que si me entero de que vuelven a estar hablando de Mel, bien o mal, les pateare sus culos tan fuerte que verán mi tobillo salir por su garganta –frunció el ceño y preguntó -¿Te han enviado a ti para que hables conmigo?
-¡Ya sé que la beca te interesa poco porque con las notas y el dinero de tus padres te basta y sobre para hacer lo que quieras, Jen, pero tienes que entendernos! ¡Empezaran los partidos, los chicos necesitan ese empujón! Y nos dejaste cuando empezaste con esa chica, Mel ¡que es muy buena, no te diré que no! Pero si hace que cambies tu forma de ser, no es tan buena chica.
-Dejé el equipo antes de salir con ella.
-Fue este verano.
-Sí, pero no salí con ella hasta casi finales de verano,por si quieres anotarlo para decírselo a los chicos te presto mi dedo –dijo enseñándole el anular. Hayden esbozó una sonrisa.
-Vale, estás cabreado. No se puede tocar a tu chica.
-Además te digo que no fue por ella.
-¿Entonces qué? ¡Eras el mejor, el entrenador alucinaba! ¡Por no decir que eres una persona que se hace extrañar, maldito capullo! Con cariño. Lo de capullo, iba con cariño.
Jensen se sentó en el banquillo y Hayden le miró unos segundos antes de sentarse a su lado.
-Lo dejé porque no podía seguir –dijo Jensen – Odio hablar de estas cosas y no quiero que se lo digas a ellos, pero diles que Mel no tiene nada que ver.
-¿Qué pasa, Jen?
-Empeoré bastante durante los últimos meses, tuve que ir al hospital muchas veces este verano y me sentía débil.
-¿Ahora estás bien?
-Lo suficientemente bien como para…
-Si, si, si: patada, tobillo, garganta. Si. Me refiero a que si estás recuperado.
-Estable, eso me dijeron los médicos.
-No entiendo tu enfermedad: ¿qué tiene que ver que no te toque el sol con que no puedas hacer ejercicio?
-No lo sé –se levantó –Pero no quiero rumores, ni dar pena, ni que me persigáis. Y no os acerquéis a Mel, ni a Enelya y no molestéis a Elijah, ya sé que habéis hablado con él para que me convenza y no lo hará.
-James quiere hablar contigo y sabes que no parará hasta conseguirlo.
-Hablaré con él.
-¡Vamos! –dijo Hayden levantándose con una sonrisa -¡Hay que ver lo serio que te has puesto! ¡No pasa nada!
-No tienes ni idea, Hayden –Hayden dejó de sonreír – Estuve a punto de perderla y no consentiré que nadie más se interponga.
-Así que es amor ¿eh? Admito que no estaba seguro de que estuvieras con ella por pena o por algo así, debido a lo que pasó el año pasado con eso del cartel y tal. Bianca puede llegara a ser una zorra cuando se lo propone! Créeme, conozco a esa calaña. Y me alegro de que estés con Mel, me parece una chica linda, estuvimos hablando, ya te contará supongo, creo que sois de esos que se lo cuentan todo el uno al otro. Es una buena persona, me dio esa impresión.
-A veces habla tanto que las palabras pierden sentido-dijo sonriendo tiernamente - Siempre consigue hacerme reír hasta cuando habla de mí como si fuera un héroe mientras yo me siento como la parodia de uno. ¿Sabes esa sensación de ir andando por la vida en blanco y negro? Ella fue mi arco iris.
-¿Has dicho Arco iris? Estas tonto.
-Es tan despistada que podría enloquecer al más cuerdo de los santos, es tan amiga de sus amigos y siempre esta tan preocupada por todos…Incluso de batallas perdidas como tú.
-Uh, no vayas por ese camino: no sabes nada, chico. No voy a caer en esa trampa, me bastó con tu chica. El amor no esta hecho para mí.
-Si dejarás que Zoey se acercara a ti, descubrirías qu…
-No. No puedo. No debo dejar…. Ella parece tan….
-¿Demasiado buena para ti?
-Eres un maldito capullo ¿lo sabias?
-Sí, bueno, te hicieron daño: ya has llorado ¿no?. ¡Ahora levántate y se un hombre!
-Zoey casi consiguió hacerme sentir vivo otra vez, aquella noche, Jensen. No puedo permitírmelo. Y no quiero hacerle daño. Además, las mujeres no están hechas para mí, digo para amar. Solo están para jugar.
-Asústate, Hayden el magnifico pero creo que Zoey te gusta.
-Quizás, pero siendo un conquistador me siento mejor.
-¿Quieres un consejo?
-No.
-Deja de hacer el idiota y enamórate de esa chica, se feliz y deja que rompa el hielo de tu corazón mientras te lo cura, créeme, nadie podrá sanar mejor tus heridas que la chica que te ama.
-¿Y si no quiero que me lo curen? ¿Y si estoy bien así? ¡Déjame en paz! ¡Que tonto te pones, por dios! –Jensen sonrió – Ocúpate de lo tuyo, además te debes estar esperando ¿no?
-Eso hago.
-De todos modos James hablará contigo ¡no estás tan grave! –Jensen no dijo nada y Hayden le miró entornando los ojos -¿No?
-Estoy en ello. ¡Una cosa antes de irme!
-No vuelvas a recitar poesia.
-No, era decirte que ya sé que no eres tan cretino y estupido como el personaje que has creado. Sé quién eres, te conozco. Y espero que entres en razón antes de que sea demasiado tarde.
-¿No te estaban esperando?
-Nos veremos Haydencito.
-Ñe-ñe-ñe….. –Jensen salió del vestuario -¡La ultima vez que me eligen para hablar!
Se encontraban en la explanada que había justo antes de las escaleras para entrar en el edificio tan majestuoso: parecía un castillo. Delante de ellas se encontraba el jardín y un pasillo que llevaba a las barreras de entrada.
Los aparcamientos se encontraban en la parte de atrás, cerca del Campus, así no molestaban a los que iba pie.
-Dime, Mel.
-He estado pensando.
-¿En qué?
-Bueno… -Enelya le dio un golpecito en la cabeza.
-¡No me digas que vuelven tus inseguridades! –Mel apartó la mano de su amiga con suavidad.
-Escucha esto –le dijo Mel dejando la mochila en el suelo – Jensen y yo somos muy amigos.
Enelya se quedó esperando a que Mel dijera algo más. Ambas se miraron.
-Bueno, sois amigos, si. Un gran pecado y un gran inconveniente en vuestra relación, si, si, deberíais dejarlo.
-Noooou…-abrío los ojos Mel diciendo –…escúchame: somos muy buenos amigos. Hemos estado juntos en malos momentos, me ha cuidado muchísimo, siempre esta pendiente de mí. Es amable, dulce, cariñoso, tierno…. Somos muy amigos.
-Sois muy amigos.
-Sí. Entonces… ¿crees que…? No, la pregunta sería ¿somos novios? O sea ¿crees que nos comportamos como una pareja de novios?, a ver si me explico ¿somos muy buenos amigos o realmente hay chispa y somos una pareja?
-Los amigos no se besan del modo que os besáis, es decir, espero, porque sino mi lista de amistades va a quedar drásticamente reducida, Mel. - Mel se rió por lo bajo –No se abrazan ni se acarician como lo hacéis.
-¿Tú has acariciado a Elijah?
-Esa pregunta me incomoda.
-Es que no te lo estoy explicando bien –se lamentó Mel dándose golpecitos en la frente- ¿Tú has tenido…momentos íntimos con Elijah?
-¿Momentos íntimos? ¿Quieres decir…?
-Ya sabes, esas caricias, que entre juegos toque partes de ti que nunca antes nadie tocó…
-Bueno una vez un estupido portero de discoteca casi me arranca un pecho, pero si, si, podría decirse que si, que hemos intimado si.
-Pues yo con Jensen no. Porque siempre estamos en lugares públicos, ya sabes, nunca estuvimos solos, realmente solos, desde que salimos.
-¿Quieres decir que no habéis intimado un poco?
-Ñu –dijo Mel desviando la mirada.
-¿Y por eso te planteas si sois amigos o más que amigos?
-Dicho así parezco gilipollas, Enelya –Enelya no dijo nada – Gracias.
-¡Quizás él espere el momento como tú! Os han pasado muchas cosas y no habéis tenido tiempo para disfrutar realmente como pareja. ¿Habéis hablado de ello?
-Ñu –volvió a repetir Mel.
-¿Ñu es no? ¿No?
-No.
-De todos modos no creo que eso tenga que preocuparte porque conociéndole simplemente se trata de que no tiene prisa, no es como todos esos chicos a los que les entra “conejera”, ya sabes…. Es más sensible y más adulto. Además, Mel, quizás sea que necesitáis más tiempo. No sé… -Mel se alejó de Enelya corriendo y fue hasta Elijah con los brazos abiertos. Mel frunció el ceño -…Si, que no se note que te interesa más la opinión de mi novio… -la miró y sonrió.
Así que ella iba por un paso por delante que Mel.
Había intimado con Elijah pero no habían llegado muy lejos, aunque no le preocupaba porque sabía que su día estaba cerca: Navidad.
Quizás pensar en tener relaciones con su novio pareciera de una depravada pero lo cierto es que le deseaba.
Deseaba sentirle, olerle como aquella vez en la que se quedó dormida a su lado. Deseaba conocerle como ninguna otra chica, deseaba sentirle cerca, deseaba ser su chica. Su chica.
Estaba enamorada y necesitaba expresarlo.
Y sabía bien que él también, bastaba ver cómo la miraba a veces. Ella debería sonrojarse pero era sumamente agradable y se sorprendía preguntándose dónde quedaba esa Enelya seria, recatada y tímida.
Un viento repentino casi la tiro al suelo. Enelya levantó la mirada al cielo y vio unas nubes negras reuniéndose en el cielo.
-¿Qué haces? –le preguntó Jensen parando a su lado. Enelya le miró y sonrió del modo “sé algo que tú no sabes” pero cambió la sonrisa cuando él arqueó la ceja. Era algo serio y además era un problema para Mel. ¡Mel! Ahora debía estar hablando con su amigo del alma y Jensen no debía saber de qué hablaban, al menos no ahora, no en ese momento.
¿Cómo distraerle?
Y apareció Hayden dando un empujón a Jensen que casi cayó sobre ella.
-¿Me acompañas un momento al Campus? –le preguntó Hayden.
-No –respondió Jensen frunciendo el ceño.
-¡Oh vamos! ¡Un minuto! ¿Te importa esperar? –le preguntó a Enelya que negó con la cabeza.
-¿De qué esta hablando Mel con Elijah? –preguntó Jensen cuando Hayden tiró de su brazo para que se moviera.
-Muévete, no dejes tu cuerpo muerto, pesas.
-No quiero ir.
-Id tranquilos –dijo Enelya – Os esperaremos.
Enelya sonrió a su amigo que sospechaba que algo pasaba. Conocía demasiado bien a Mel.
Finalmente se dejó llevar por Hayden.
Quizás hablaría con él más tarde. Como amigos, como en los viejos tiempos.
-¿De verdad crees que este es el momento y el lugar para hablar de estas cosas, Mel? –le preguntó Elijah arqueando una ceja.
-Enelya y tú lo tenéis todo preparado, pensado, sois una pareja de enamorados. Pero yo solo soy una buena amiga: no soy deseable.
-Todo eso son tonterías.
-¿No habéis hablado de estas cosas?
-¿Jensen y yo? ¡No! –ella desvió su mirada y él suspiró – Es que con todo lo ocurrido…ya sabes, desde Bianca hasta Marc esta mañana…Parece que nunca estáis solos o no hay tiempo para hablar. ¿Tú hablas de estas cosas con mi novia?
-No hablamos mucho últimamente.
-¿Ves? Estamos un poco dispersos.
-¡Pero me contaste que esta navidad vas a montar una fiesta romántica, única, ejemplar, para Enelya! Estas Navidades yo… quizás lo máximo que logre sea una cena en casa de sus padres ¡no quiero, sus padres verán que soy una pobre huérfana y pobre! ¿Dije pobre? ¡Muy pobre! ¡Y querrán a una niña como Erika o Enma! ¡YO querré ser una ErikaEnma! Y él quizás acabe dándose cuenta de que todo es un error y nuestros mundos no…- Elijah le cubrió la boca con su mano y ella dejó de hablar.
-Quiero rime a casa. Se avecina una tormenta.
-¡Pero…¡
-¡Y! –dijo sin apartar la mirada – Si mal no recuerdo Jensen te va a acompañar a tu casa así que tendréis el momento de intimidad que necesitas para hablar con él, de lo que sea. Porque sinceramente creo que es algo que debes hablar con él. Una cosa más antes de quitar mi mano, que por mucho que me restriegues tu lengua no voy a apartar…
-¬¬
-…es infantil y asqueroso, por cierto….decía, que si estas bien a su lado, si te sientes cómoda con él, si aun hay mariposas en tu estomago y te ruborizas cuando te acercas demasiado a él, no creo que tengas que emparanoiarte, Mel. Lo mío fue un fracaso por culpa de un tornado, pero lo vuestro es sencillamente falta de intimidad. Nada más –apartó su mano y la restregó por su pantalón. Asquerosa babosa.
-sabes a melocotón.
-Vete a la mierda.
-Jensen antes me dijo que no estaba seguro de que fuera buena idea meter a más gente por medio, en nuestra relación: ¿crees que se refería a eso? ¿A que ya somos muchos?
-Pregúntaselo a él.
-¿Y si nos quedamos solos y no tenemos de qué hablar?
-Con una lengua como la tuya lo dudo.
-¬¬
-Mel, querer tener relaciones intimas con tu novio es algo natural, es algo bonito y es algo diría que hasta necesario. Si sientes la necesidad de estar con él, díselo a él, no a mí. Y si, creo que no deberías meterte en la vida de Hayden. Pero no creo que él lo dijera porque siente que seáis muchos en vuestra relación, creo que lo dijo porque le preocupa tu bienestar, sabe que te vas a preocupar y vas a estar pendiente de que todo vaya bien con Zoey. Sinceramente, no creo que a él se le haya pasado por la cabeza que tengáis problemas de ningún tipo. También esta algo distraído con todo lo de Erika. Y si tu lengua vuelve a rozarme te mato.
-Es que le quiero tanto…. –Elijah la miró.
-Lo sé. No pienses tanto.
-Gracias –Mel le abrazó.
-De nada loca.
Hayden cerró su taquilla.
Se encontraban dentro de los vestuarios del equipo de Atletismo. No había nadie, habían algunas prendas tiradas por los bancos de madera y algunas taquillas abiertas.
-Deberías volver al equipo –le dijo Hayden mirando a Jensen.
-No, que va.
-Los chicos creen que es por tu novia –Jensen arqueó una ceja – Creen que lo dejaste por que ella no quiere que estes tanto tiempo lejos de ella, o que está celosa del equipo. Bueno, ya sabes como son…
-Se pueden ir todos a la mierda.
-¡No te pongas así! ¡Es normal, eras uno de los mejores, por no decir el mejor! Desde que no estás James se siente estupido, nadie puede plantarle cara. Se aburre. Y te echamos de menos.
-Diles a los chicos que si me entero de que vuelven a estar hablando de Mel, bien o mal, les pateare sus culos tan fuerte que verán mi tobillo salir por su garganta –frunció el ceño y preguntó -¿Te han enviado a ti para que hables conmigo?
-¡Ya sé que la beca te interesa poco porque con las notas y el dinero de tus padres te basta y sobre para hacer lo que quieras, Jen, pero tienes que entendernos! ¡Empezaran los partidos, los chicos necesitan ese empujón! Y nos dejaste cuando empezaste con esa chica, Mel ¡que es muy buena, no te diré que no! Pero si hace que cambies tu forma de ser, no es tan buena chica.
-Dejé el equipo antes de salir con ella.
-Fue este verano.
-Sí, pero no salí con ella hasta casi finales de verano,por si quieres anotarlo para decírselo a los chicos te presto mi dedo –dijo enseñándole el anular. Hayden esbozó una sonrisa.
-Vale, estás cabreado. No se puede tocar a tu chica.
-Además te digo que no fue por ella.
-¿Entonces qué? ¡Eras el mejor, el entrenador alucinaba! ¡Por no decir que eres una persona que se hace extrañar, maldito capullo! Con cariño. Lo de capullo, iba con cariño.
Jensen se sentó en el banquillo y Hayden le miró unos segundos antes de sentarse a su lado.
-Lo dejé porque no podía seguir –dijo Jensen – Odio hablar de estas cosas y no quiero que se lo digas a ellos, pero diles que Mel no tiene nada que ver.
-¿Qué pasa, Jen?
-Empeoré bastante durante los últimos meses, tuve que ir al hospital muchas veces este verano y me sentía débil.
-¿Ahora estás bien?
-Lo suficientemente bien como para…
-Si, si, si: patada, tobillo, garganta. Si. Me refiero a que si estás recuperado.
-Estable, eso me dijeron los médicos.
-No entiendo tu enfermedad: ¿qué tiene que ver que no te toque el sol con que no puedas hacer ejercicio?
-No lo sé –se levantó –Pero no quiero rumores, ni dar pena, ni que me persigáis. Y no os acerquéis a Mel, ni a Enelya y no molestéis a Elijah, ya sé que habéis hablado con él para que me convenza y no lo hará.
-James quiere hablar contigo y sabes que no parará hasta conseguirlo.
-Hablaré con él.
-¡Vamos! –dijo Hayden levantándose con una sonrisa -¡Hay que ver lo serio que te has puesto! ¡No pasa nada!
-No tienes ni idea, Hayden –Hayden dejó de sonreír – Estuve a punto de perderla y no consentiré que nadie más se interponga.
-Así que es amor ¿eh? Admito que no estaba seguro de que estuvieras con ella por pena o por algo así, debido a lo que pasó el año pasado con eso del cartel y tal. Bianca puede llegara a ser una zorra cuando se lo propone! Créeme, conozco a esa calaña. Y me alegro de que estés con Mel, me parece una chica linda, estuvimos hablando, ya te contará supongo, creo que sois de esos que se lo cuentan todo el uno al otro. Es una buena persona, me dio esa impresión.
-A veces habla tanto que las palabras pierden sentido-dijo sonriendo tiernamente - Siempre consigue hacerme reír hasta cuando habla de mí como si fuera un héroe mientras yo me siento como la parodia de uno. ¿Sabes esa sensación de ir andando por la vida en blanco y negro? Ella fue mi arco iris.
-¿Has dicho Arco iris? Estas tonto.
-Es tan despistada que podría enloquecer al más cuerdo de los santos, es tan amiga de sus amigos y siempre esta tan preocupada por todos…Incluso de batallas perdidas como tú.
-Uh, no vayas por ese camino: no sabes nada, chico. No voy a caer en esa trampa, me bastó con tu chica. El amor no esta hecho para mí.
-Si dejarás que Zoey se acercara a ti, descubrirías qu…
-No. No puedo. No debo dejar…. Ella parece tan….
-¿Demasiado buena para ti?
-Eres un maldito capullo ¿lo sabias?
-Sí, bueno, te hicieron daño: ya has llorado ¿no?. ¡Ahora levántate y se un hombre!
-Zoey casi consiguió hacerme sentir vivo otra vez, aquella noche, Jensen. No puedo permitírmelo. Y no quiero hacerle daño. Además, las mujeres no están hechas para mí, digo para amar. Solo están para jugar.
-Asústate, Hayden el magnifico pero creo que Zoey te gusta.
-Quizás, pero siendo un conquistador me siento mejor.
-¿Quieres un consejo?
-No.
-Deja de hacer el idiota y enamórate de esa chica, se feliz y deja que rompa el hielo de tu corazón mientras te lo cura, créeme, nadie podrá sanar mejor tus heridas que la chica que te ama.
-¿Y si no quiero que me lo curen? ¿Y si estoy bien así? ¡Déjame en paz! ¡Que tonto te pones, por dios! –Jensen sonrió – Ocúpate de lo tuyo, además te debes estar esperando ¿no?
-Eso hago.
-De todos modos James hablará contigo ¡no estás tan grave! –Jensen no dijo nada y Hayden le miró entornando los ojos -¿No?
-Estoy en ello. ¡Una cosa antes de irme!
-No vuelvas a recitar poesia.
-No, era decirte que ya sé que no eres tan cretino y estupido como el personaje que has creado. Sé quién eres, te conozco. Y espero que entres en razón antes de que sea demasiado tarde.
-¿No te estaban esperando?
-Nos veremos Haydencito.
-Ñe-ñe-ñe….. –Jensen salió del vestuario -¡La ultima vez que me eligen para hablar!
viernes, 6 de febrero de 2009
Capitulo 39
-¿Y estas segura de querer meterte en todo eso? Es muy loable que quieras ayudar a Zoey pero no sé… -Jensen miró de reojo a Mel para comprobar si su silencio resultaba ser una mueca de enfado. Se encontraban en el pasillo, a punto de asistir a la última clase del primer día más largo de sus vidas. Elijah se encontraba dentro del aula intentando ayudar al profesor a enchufar la pantalla de las diapositivas y Enelya se reía desde su asiento.
-La clase va a empezar y aun estaremos así –dijo Gordon, el profesor que siempre había recordado a Santa Claus. Gordo, mejillas sonrojadas, barba blanca, alto…
-¿Te digo dónde enchufar esto? –preguntó Elijah enseñándole el enchufe.
-Con ese tono, mejor no.
-¡No entra!
-Tiene que entrar- aseguró Gordon –Siempre entró, ha entrado durante años. Tiene que entrar.
-Creo que deberías conocer a Muggs –dijo Elijah acuclillándose frente al enchufe – Seria un castigo digno.
-¿Qué es un Muggs?
-Si lo pronuncias tres veces se te aparece en mitad de la noche. ¡Entró!
-¡Elijah eres un genio! –le felicitó Gordon mientras Elijah se levantaba bajo la mirada de Enelya –Los de segundo no tienen idea, deberías ….
-No.
-¡No sabes qué iba a decir¡
-¿A que adivino?: ¡Ibas a decirme que fuera a enseñarles a enchufar!
-Este año estas más refunfuñón –le dijo Gordon pasando detrás de la mesa – Puedes ir a sentarte, gracias.
Enelya miró a Elijah mientras se acercaba a ella y se sentaba a su lado.
-Eres un encanto –le dijo ella.
-Es tu regalo de Navidad –le sonrió él y la beso suavemente en los labios- Hablando de ello… ¿podrás venir a pasar la Navidad en mi casa? ¿Tu padre no se pondrá como un oso salvaje?
-Mi hermana le entretendrá.
-¿Puedo preparar una noche romántica?
-¡Debes!- dijo ella casi riendo. Elijah la miró un segundo y dijo.
-Sin que vuelen casas.
-Sin que vuelen casas –asintió ella. Se acercó a él para besarle de nuevo: ¡le encantaba hacer el papel de niña tontita enamorada delante de todos! Creía que le daría vergüenza besarle en publico, pero no le importaba lo más mínimo.
-Esta es la ultima clase –le susurró Elijah acercando su frente a la de ella que sonrió -¿Quieres que te acompañe a casa?
-Sí. Que tonto eres.
-Te quería oírtelo decir.
-¿Qué eres tonto?
-Que te acompañe.
-Tonto –repitió ella besándole de nuevo.
-Que espectáculo… -dijo Helen entrando en clase.
Acto seguido entró Hayden.
-¿Llego tarde? ¿Si? ¿No? ¡Menos mal!
Enelya les miró y después miró a Elijah.
-Nuestra clase es muy particular.
-Va más allá- suspiró él reclinándose sobre el respaldo de su silla agregando -¡Nuestro mundo es singular!
-¿Qué hacen esos dos que no vienen? –preguntó Enelya intentado ver el pasillo, pero los grandes ventanales de este dejaban entrar una luz blanquecina provinente de las nubes que se iba a cumulando sobre Haley no la dejaban ver bien.
-Creo que el amor existe en todas y cada una de las partes de este mundo y que Hayden merece esa oportunidad –dijo Mel apoyándose contra el cristal del ventanal cruzando sus brazos por detrás de la espalda –Y que Zoey se merece tenerle. Le quiere mucho.
-¿Así, ahora Hayden y Zoey son amigos nuestros y vamos a ayudarles? ¿Hayden va a estar con nosotros?
-¿Te molesta?
-Si digo que si sin que dejes que me explique voy a parecer un desgraciado.
-Hable usted, desgraciado –sonrió ella mirándole.
-Nuestras vidas están lo bastante complicadas gracias a terceras personas: ¿estás segura de querer involucrar a más gente en nuestra relación?
-No es lo mismo. No es lo mismo Hayden que Dorian. Ni Zoey que Enma. O Erika.
-O Marc.
Mel le miró enderezándose.
-Realmente odias a Marc ¿verdad? –preguntó levantando la cabeza para verle bien el rostro. Sonrió suavemente, no estaba disgustada, era bueno poder hablar de todo con él.
-Un pie en la boca seria más agradable que ver a ese tipo una vez más –dijo él desviando la mirada.
-¿Esa es una expresión gaélica? –preguntó Mel arqueando una ceja.
-Es una expresión de cansancio al ver a ese tipo merodeándote cada día, en cada momento y ¡oh sorpresa, ahí llega de nuevo!
-Sabes que me ha ayudado mucho. Y que es como un hermano. Y cuando conozcas mi casa entenderás porque le adoro: siempre acude a en mi rescate.
-¿Y porqué demonios no me llamas a mi?
-Él esta más cerca – Mel apoyó su cabeza sobre el pecho de él y dijo –No quiero molestarte.
-Moléstame.
-Sabia que ibas a decir eso –sonrió ella cerrando sus ojos. Se apartó con lentitud y le miró -¿Estás enfadado?
-Espera tres segundos y lo sabrás.
-¡No deberíais pararos en medio del pasillo! ¡Ni haceros arremucos! ¡Dais mal ejemplo a los impresionables chicos de primero! –Marc dejó caer su mochila en el suelo y levantó un puño -¡Y sabe dios que son sus días más importantes! ¡Podríais ser responsables de tanto mal! ¡Además, es antihigiénico estar tan cerca el uno del otro!
-El aire que expiras es nocivo: eso si es molesto –dijo Jensen con los ojos entrecerrados.
-¡Ah, dios mío, que cruel! ¿Lo ves Mel? ¡A esto te expones! –señaló a Jensen-¡A sarcasmo viejo y putrefacto cuando una noche llegues a casa cansada! ¡Si! –casi grito -¡Unas palabras…! –una mochila aplastó su cabeza y ahogó su frase.
Mel miró a Jensen que soltó la mochila sobre la cabeza de Marc.
-¡Podrías haberle hecho daño!
-¡Que va, es todo corcho! –dijo apartando su brazo.
-¡Que bruto! –dijo Marc quitándose la mochila de la cabeza -¿Ves a lo que me refiero, Mel? ¡Cuanta violencia y…!
-Tengo mi mochila cerca, Marc –le dijo Jensen – Y no esta tan vacía como la tuya.
-Ahora tengo que ir a clase ¡¡¡pero no me iré muy lejos!!!
-¬¬
-Quita esa cara –le dijo Mel –Sois como niños. Marc no es tan malo, es un poco especial, nada más.
-><
-¿Quieres dejar de hacer caras?
-¡Chicos¡ -dijo Gordon asomándose al pasillo -¿Entráis? Vamos a empezar.
-La clase va a empezar y aun estaremos así –dijo Gordon, el profesor que siempre había recordado a Santa Claus. Gordo, mejillas sonrojadas, barba blanca, alto…
-¿Te digo dónde enchufar esto? –preguntó Elijah enseñándole el enchufe.
-Con ese tono, mejor no.
-¡No entra!
-Tiene que entrar- aseguró Gordon –Siempre entró, ha entrado durante años. Tiene que entrar.
-Creo que deberías conocer a Muggs –dijo Elijah acuclillándose frente al enchufe – Seria un castigo digno.
-¿Qué es un Muggs?
-Si lo pronuncias tres veces se te aparece en mitad de la noche. ¡Entró!
-¡Elijah eres un genio! –le felicitó Gordon mientras Elijah se levantaba bajo la mirada de Enelya –Los de segundo no tienen idea, deberías ….
-No.
-¡No sabes qué iba a decir¡
-¿A que adivino?: ¡Ibas a decirme que fuera a enseñarles a enchufar!
-Este año estas más refunfuñón –le dijo Gordon pasando detrás de la mesa – Puedes ir a sentarte, gracias.
Enelya miró a Elijah mientras se acercaba a ella y se sentaba a su lado.
-Eres un encanto –le dijo ella.
-Es tu regalo de Navidad –le sonrió él y la beso suavemente en los labios- Hablando de ello… ¿podrás venir a pasar la Navidad en mi casa? ¿Tu padre no se pondrá como un oso salvaje?
-Mi hermana le entretendrá.
-¿Puedo preparar una noche romántica?
-¡Debes!- dijo ella casi riendo. Elijah la miró un segundo y dijo.
-Sin que vuelen casas.
-Sin que vuelen casas –asintió ella. Se acercó a él para besarle de nuevo: ¡le encantaba hacer el papel de niña tontita enamorada delante de todos! Creía que le daría vergüenza besarle en publico, pero no le importaba lo más mínimo.
-Esta es la ultima clase –le susurró Elijah acercando su frente a la de ella que sonrió -¿Quieres que te acompañe a casa?
-Sí. Que tonto eres.
-Te quería oírtelo decir.
-¿Qué eres tonto?
-Que te acompañe.
-Tonto –repitió ella besándole de nuevo.
-Que espectáculo… -dijo Helen entrando en clase.
Acto seguido entró Hayden.
-¿Llego tarde? ¿Si? ¿No? ¡Menos mal!
Enelya les miró y después miró a Elijah.
-Nuestra clase es muy particular.
-Va más allá- suspiró él reclinándose sobre el respaldo de su silla agregando -¡Nuestro mundo es singular!
-¿Qué hacen esos dos que no vienen? –preguntó Enelya intentado ver el pasillo, pero los grandes ventanales de este dejaban entrar una luz blanquecina provinente de las nubes que se iba a cumulando sobre Haley no la dejaban ver bien.
-Creo que el amor existe en todas y cada una de las partes de este mundo y que Hayden merece esa oportunidad –dijo Mel apoyándose contra el cristal del ventanal cruzando sus brazos por detrás de la espalda –Y que Zoey se merece tenerle. Le quiere mucho.
-¿Así, ahora Hayden y Zoey son amigos nuestros y vamos a ayudarles? ¿Hayden va a estar con nosotros?
-¿Te molesta?
-Si digo que si sin que dejes que me explique voy a parecer un desgraciado.
-Hable usted, desgraciado –sonrió ella mirándole.
-Nuestras vidas están lo bastante complicadas gracias a terceras personas: ¿estás segura de querer involucrar a más gente en nuestra relación?
-No es lo mismo. No es lo mismo Hayden que Dorian. Ni Zoey que Enma. O Erika.
-O Marc.
Mel le miró enderezándose.
-Realmente odias a Marc ¿verdad? –preguntó levantando la cabeza para verle bien el rostro. Sonrió suavemente, no estaba disgustada, era bueno poder hablar de todo con él.
-Un pie en la boca seria más agradable que ver a ese tipo una vez más –dijo él desviando la mirada.
-¿Esa es una expresión gaélica? –preguntó Mel arqueando una ceja.
-Es una expresión de cansancio al ver a ese tipo merodeándote cada día, en cada momento y ¡oh sorpresa, ahí llega de nuevo!
-Sabes que me ha ayudado mucho. Y que es como un hermano. Y cuando conozcas mi casa entenderás porque le adoro: siempre acude a en mi rescate.
-¿Y porqué demonios no me llamas a mi?
-Él esta más cerca – Mel apoyó su cabeza sobre el pecho de él y dijo –No quiero molestarte.
-Moléstame.
-Sabia que ibas a decir eso –sonrió ella cerrando sus ojos. Se apartó con lentitud y le miró -¿Estás enfadado?
-Espera tres segundos y lo sabrás.
-¡No deberíais pararos en medio del pasillo! ¡Ni haceros arremucos! ¡Dais mal ejemplo a los impresionables chicos de primero! –Marc dejó caer su mochila en el suelo y levantó un puño -¡Y sabe dios que son sus días más importantes! ¡Podríais ser responsables de tanto mal! ¡Además, es antihigiénico estar tan cerca el uno del otro!
-El aire que expiras es nocivo: eso si es molesto –dijo Jensen con los ojos entrecerrados.
-¡Ah, dios mío, que cruel! ¿Lo ves Mel? ¡A esto te expones! –señaló a Jensen-¡A sarcasmo viejo y putrefacto cuando una noche llegues a casa cansada! ¡Si! –casi grito -¡Unas palabras…! –una mochila aplastó su cabeza y ahogó su frase.
Mel miró a Jensen que soltó la mochila sobre la cabeza de Marc.
-¡Podrías haberle hecho daño!
-¡Que va, es todo corcho! –dijo apartando su brazo.
-¡Que bruto! –dijo Marc quitándose la mochila de la cabeza -¿Ves a lo que me refiero, Mel? ¡Cuanta violencia y…!
-Tengo mi mochila cerca, Marc –le dijo Jensen – Y no esta tan vacía como la tuya.
-Ahora tengo que ir a clase ¡¡¡pero no me iré muy lejos!!!
-¬¬
-Quita esa cara –le dijo Mel –Sois como niños. Marc no es tan malo, es un poco especial, nada más.
-><
-¿Quieres dejar de hacer caras?
-¡Chicos¡ -dijo Gordon asomándose al pasillo -¿Entráis? Vamos a empezar.
martes, 3 de febrero de 2009
Capitulo 38
Mel había cruzado su pierna y se había sentado sobre ella apoyando el brazo sobre el respaldo del banco, mirando a Hayden, sentado a su lado.
La gente caminaba de un lado a otro, quizás era el lugar con más vida en Haley durante el invierno. Aunque el sol intentaba asomarse, las nubes impedían que eso se prolongara y un suave viento se colaba entre las calles de la ciudad.
Mel observaba a Hayden en silencio, preguntándose cómo había conseguido acercarse a él, es más, mantener una conversación y conseguir retenerle a su lado para hablar de un tema serio. Quizás aquel joven de mirada y piel pálida necesitaba hablar o sencillamente necesitaba una excusa para no ir a clase.
-Hace unos tres años –Hayden dejó de hablar, con la mirada perdida en el horizonte que había más allá de los jardines y del aparcamiento. Se quedó pensativo y asintió mirando a Mel –Hace unos tres años estuve saliendo con una chica. La verdad es que nos iba muy bien. Era una amiga y una novia estupenda. Lo hacíamos todo juntos. Yo era muy joven y era mi primer amor, pero creo que para ella yo era el segundo, no lo recuerdo bien. Sentía que habíamos conectado, le contaba todos mis secretos, éramos uno ¿sabes lo que quiero decir? –Mel asintió, podía decir que si, que le entendía. Sentirse unido a una persona, que entraba a formar parte de tu vida, o ser tu vida. Una persona con la que contar fuera de noche o de día, alguien con quien hablar, alguien a quien abrazar aunque no hubiera motivo alguno-Era hermosísima, de verdad, como una de esas modelos de revistas. Era tierna y agradable, muy lista –se giró un poco hacia Mel diciendo –Esa gran hija de puta me destrozo la vida.
Mel parpadeó.
-¿Perdona?
-Se rió de mí. Me…me hizo, dios, recordarlo me hace enfurecerme tanto…. ¡Me hizo lo peor que puedes hacerle a un chico! Me humilló, me dejó en blanca, me puso los cuernos con todos los que pudo, aunque antes se dedicó a maltratarme psicológicamente, por supuesto. Hizo que me peleara con todos mis amigos, consiguió que dejara de hablar con mis padres. Me robó el coche. Ah y después se metió en el fabuloso mundo de las drogas: drogas de todo tipo. La policía encontró de todo en mi apartamento, me echaron del piso, me quede en la calle solo, sin dinero, sin familia y sin amigos. Y tuve que hacer horas de servicios comunitarios como multa por ser menor de edad y no poder ir a la cárcel.
-Joder.
-¡Y no creas que hago esto, que llevo la vida que llevo, para vengarme de las chicas! Lo hago porque decidí no volver a tomaros en serio, nunca más.
-Entiendo. Pero no puedes hacer eso.
-¿Vivir mi vida?
-Cerrarte de ese modo. Te pierdes muchas cosas.
-¡Exacto, gracias, veo que lo has entendido!
-Hayden, escucha, entiendo tu postura. Créeme, he conocido a gente horrible y también me han hecho mucho daño. Pero mira a tu alrededor ¿quieres?. Haley es un lugar donde las segundas oportunidades aparecen del modo más increíble que puedas soñar.
-No, gracias. Soy muy feliz así. Solo te lo he contado porque quiero que me entiendas. Y que me respetes.
-Tu corazón está roto. Y te duele. Pero si dejaras que alguien se acercara lo suficiente a ti comprenderías que…
-¿No lo entiendes? –preguntó él con una sonrisa forzada –Estoy bien –se encogió de hombros -¡Estoy bien!
Mel iba a decirle algo cuando un chico con monopatín pasó volando delante de ellos y les lanzó unas papeletas.
-¿Pero qué demonios…? –preguntó Mel cogiendo algunas al vuelo.
-¡Ah es la fiesta de Bianca! –exclamó Hayden mirando el folleto- Va a ser todo un evento.
-No deberías ir.
-¿Bromeas? ¡Una fiesta!
-¿Conoces a Zoey?
-Bianca.
-No, me refiero a si conoces a una chica que se llama Zoey ¿te suena el nombre?
-¿Es una amiga tuya? –le preguntó dejando el folleto sobre el banco.
-Pasaste una noche con ella, según tengo entendido. Y le gustas mucho.
-Lo superará.
-Podrías hacerle daño, Hayden, estoy segura de que no quieres hacerle daño a nadie, porque sabes lo que duele eso.
-Zoey –dijo pensativo –Creo que es esa chica delgada de pelo castaño y largo ¿no?
-Estuviste con ella la noche de la representación de la obra de teatro.
-¿Y? ¡Oh dios mío! ¿Te envía ella?
-¡No! –exclamó inmediatamente Mel –Ella no sabe nada de esta conversación. Pero creo que es alguien a quien vale la pena conocer.
-¿Para que consiga tocar el cielo con la punta de mis dedos y sea feliz para siempre a su lado? –Hayden le enseñó el folleto –Esto si que es vida.
-¿Y despertarte solo y con resaca al día siguiente?
-¿Cómo es posible que seas tan cabezota, Mel?
-Prometo dejarte en paz si tú la conoces. Sal con nosotros en grupo unos días, en de navidades, durante las vacaciones.
-Acepto.
-Sin hacerte el listo, Hayden: nada de besos, ni miradas, ni juegos. Solo conocerla.
-Acepto.
-¡Y no se te ocurra decirle nada de esta conversación!
-Que si, pesada: ¡todo con tal de que me dejes en paz!
Mel sonrió.
Zoey se sentó entre Elijah y Jensen en el banco de piedra que rodeaba el tronco de unos de los árboles más imponentes de Central Parck.
-Lo siento –dijo Zoey.
-¿Por? –preguntó Elijah.
-Porque me comporté como una loca histérica. El café se me subió al cerebro y dejé de razonar. Solo hablaban mis malditas hormonas –agregó entre dientes. Jensen la miró sonriendo.
-No importa –le dio Elijah.
-Lo peor que te puede pasar es amar y no ser correspondida.
-Es que tu gusto deja un poco que desear –le dijo Elijah con un suspiro.
-Gracias. Me has animado mucho, de hecho a partir de ahora, cuando tenga algún problema, te llamaré a ti. Si me da depresión solo te miraré y me sentiré mucho mejor –Jensen rió por lo bajo mientras ella seguía diciendo – Si me siento frágil o desvalida, Elijah, tú serás mi apoyo.
-Vale, está bien: perdón, perdón –dijo Elijah abriendo sus ojos.
¿De qué hablabais? ¿Interrumpo algo importante?
-Hablábamos de que parece que va a llover –le respondió Elijah casi bostezando.
-Uh, vaya, no se si irme y dejaros solos…
-¿Has visto a Mel? –le preguntó Jensen casi interrumpiéndola. Zoey negó con la cabeza-¿La has perdido?
-Estoy pensando en ponerle uno de esos cascabeles para gatitos ¿sabéis? –Zoey asintió riendo-No lo entiendo, es el primer día de clase y donde menos la veo es en las clases.
-Mel debe estar tratando de salvar el mundo desde algún rincón de la Facultad –le respondió Elijah-¡Ya sabes como es!
-Muy poco responsable, por lo que veo.
-¿Voy a buscarla? –preguntó Zoey haciendo además de levantarse.
-No. Es igual. Tiene mi número, si me necesita me llamará.
-¡Ay si Superman hubiera podido decir eso! –dijo Zoye. Elijah la miró frunciendo el ceño –Si, aun quedan décimas de cafeína en mi cuerpo.
-¡Aquí traigo el refresco! –dijo Enelya dándole un refresco a Elijah -¡Oh, Zoey, si llego a saber que estas te hubiera traído algo!
-No necesita nada más en ese cuerpecito –le aseguró Elijah.
-Erika me ha enviado un mensaje, dice que quiere hablar conmigo –dijo Jensen sin apartar la mirada del suelo, les miró y suspiró –La cena de Navidad se prepara intensa en casa este año.
-¡Yo voy a invitara mi chica a cenar conmigo! –dijo Elijah tirando con suavidad, de la muñeca de Enelya para que se sentara sobre sus rodillas. Ella rió por lo bajo y le besó dulcemente.
-Esto me deprime mucho –dijo Zoey y se giró hacia Jensen preguntando -¿Quién es Erika?
-Mi prometida.
-¿Tienes una prometida?
-Es lesbiana.
-… O tu no te explicas bien o la cafeína me ha derretido las neuronas de verdad: ¿tu novia no es Mel?
-Zoey no puedo explicártelo todo, este verano a sido una sucesión de idas y venidas de este estilo. Te has perdido demasiados capítulos, tendrías que comprarte la versión de la temporada con los mejores momentos.
-¿Y quedarme sin los extras? ¡Las versiones extendidas son las mejores!
-Hay veces en las que no se puede disfrutar de esa intensidad.
-¡No lo admito! –aseguró ella.
-¿Tú les entiendes? –preguntó Enelya a Elijah.
-No les hago caso, cuando se juntan parecen sacados de uno de esos dibujos animados en los que nada tiene sentido. ¡Mira, por allí llega Mel! ¡Mi compañera de “rechazos en persona para no asistir a los cumpleaños de los más hipócritas de la Facultad”!
-Oh dios mio –musitó Zoey -..Oh dios mio, odiosmioodiosmio… ¡viene co Hayden!
-¡Mi brazo, mi brazo! –exclamó Jensen mientras ella apretaba el puño alrededor del brazo de su amigo.
-Ya sabemos donde estaba –dijo Enelya.
-¿Qué estoy? –Zoey cerró los ojos con fuerza –Digo ¿cómo estoy?
-¡Loca! –le dijo Jensen cogiendola de la muñeca mientras conseguía que le soltara el brazo.
-¡Creo que me va a dar un ataque! ¡Joder, mierda!
-Intenta calmarte, recuerda que provienes de una raza que ha evolucionado a lo largo de muchos siglos y se la considera civilizada –le aconsejo Jensen levantándose.
Enelya la miró enternecida. Y se preguntó qué tramaba su amiga.
La gente caminaba de un lado a otro, quizás era el lugar con más vida en Haley durante el invierno. Aunque el sol intentaba asomarse, las nubes impedían que eso se prolongara y un suave viento se colaba entre las calles de la ciudad.
Mel observaba a Hayden en silencio, preguntándose cómo había conseguido acercarse a él, es más, mantener una conversación y conseguir retenerle a su lado para hablar de un tema serio. Quizás aquel joven de mirada y piel pálida necesitaba hablar o sencillamente necesitaba una excusa para no ir a clase.
-Hace unos tres años –Hayden dejó de hablar, con la mirada perdida en el horizonte que había más allá de los jardines y del aparcamiento. Se quedó pensativo y asintió mirando a Mel –Hace unos tres años estuve saliendo con una chica. La verdad es que nos iba muy bien. Era una amiga y una novia estupenda. Lo hacíamos todo juntos. Yo era muy joven y era mi primer amor, pero creo que para ella yo era el segundo, no lo recuerdo bien. Sentía que habíamos conectado, le contaba todos mis secretos, éramos uno ¿sabes lo que quiero decir? –Mel asintió, podía decir que si, que le entendía. Sentirse unido a una persona, que entraba a formar parte de tu vida, o ser tu vida. Una persona con la que contar fuera de noche o de día, alguien con quien hablar, alguien a quien abrazar aunque no hubiera motivo alguno-Era hermosísima, de verdad, como una de esas modelos de revistas. Era tierna y agradable, muy lista –se giró un poco hacia Mel diciendo –Esa gran hija de puta me destrozo la vida.
Mel parpadeó.
-¿Perdona?
-Se rió de mí. Me…me hizo, dios, recordarlo me hace enfurecerme tanto…. ¡Me hizo lo peor que puedes hacerle a un chico! Me humilló, me dejó en blanca, me puso los cuernos con todos los que pudo, aunque antes se dedicó a maltratarme psicológicamente, por supuesto. Hizo que me peleara con todos mis amigos, consiguió que dejara de hablar con mis padres. Me robó el coche. Ah y después se metió en el fabuloso mundo de las drogas: drogas de todo tipo. La policía encontró de todo en mi apartamento, me echaron del piso, me quede en la calle solo, sin dinero, sin familia y sin amigos. Y tuve que hacer horas de servicios comunitarios como multa por ser menor de edad y no poder ir a la cárcel.
-Joder.
-¡Y no creas que hago esto, que llevo la vida que llevo, para vengarme de las chicas! Lo hago porque decidí no volver a tomaros en serio, nunca más.
-Entiendo. Pero no puedes hacer eso.
-¿Vivir mi vida?
-Cerrarte de ese modo. Te pierdes muchas cosas.
-¡Exacto, gracias, veo que lo has entendido!
-Hayden, escucha, entiendo tu postura. Créeme, he conocido a gente horrible y también me han hecho mucho daño. Pero mira a tu alrededor ¿quieres?. Haley es un lugar donde las segundas oportunidades aparecen del modo más increíble que puedas soñar.
-No, gracias. Soy muy feliz así. Solo te lo he contado porque quiero que me entiendas. Y que me respetes.
-Tu corazón está roto. Y te duele. Pero si dejaras que alguien se acercara lo suficiente a ti comprenderías que…
-¿No lo entiendes? –preguntó él con una sonrisa forzada –Estoy bien –se encogió de hombros -¡Estoy bien!
Mel iba a decirle algo cuando un chico con monopatín pasó volando delante de ellos y les lanzó unas papeletas.
-¿Pero qué demonios…? –preguntó Mel cogiendo algunas al vuelo.
-¡Ah es la fiesta de Bianca! –exclamó Hayden mirando el folleto- Va a ser todo un evento.
-No deberías ir.
-¿Bromeas? ¡Una fiesta!
-¿Conoces a Zoey?
-Bianca.
-No, me refiero a si conoces a una chica que se llama Zoey ¿te suena el nombre?
-¿Es una amiga tuya? –le preguntó dejando el folleto sobre el banco.
-Pasaste una noche con ella, según tengo entendido. Y le gustas mucho.
-Lo superará.
-Podrías hacerle daño, Hayden, estoy segura de que no quieres hacerle daño a nadie, porque sabes lo que duele eso.
-Zoey –dijo pensativo –Creo que es esa chica delgada de pelo castaño y largo ¿no?
-Estuviste con ella la noche de la representación de la obra de teatro.
-¿Y? ¡Oh dios mío! ¿Te envía ella?
-¡No! –exclamó inmediatamente Mel –Ella no sabe nada de esta conversación. Pero creo que es alguien a quien vale la pena conocer.
-¿Para que consiga tocar el cielo con la punta de mis dedos y sea feliz para siempre a su lado? –Hayden le enseñó el folleto –Esto si que es vida.
-¿Y despertarte solo y con resaca al día siguiente?
-¿Cómo es posible que seas tan cabezota, Mel?
-Prometo dejarte en paz si tú la conoces. Sal con nosotros en grupo unos días, en de navidades, durante las vacaciones.
-Acepto.
-Sin hacerte el listo, Hayden: nada de besos, ni miradas, ni juegos. Solo conocerla.
-Acepto.
-¡Y no se te ocurra decirle nada de esta conversación!
-Que si, pesada: ¡todo con tal de que me dejes en paz!
Mel sonrió.
Zoey se sentó entre Elijah y Jensen en el banco de piedra que rodeaba el tronco de unos de los árboles más imponentes de Central Parck.
-Lo siento –dijo Zoey.
-¿Por? –preguntó Elijah.
-Porque me comporté como una loca histérica. El café se me subió al cerebro y dejé de razonar. Solo hablaban mis malditas hormonas –agregó entre dientes. Jensen la miró sonriendo.
-No importa –le dio Elijah.
-Lo peor que te puede pasar es amar y no ser correspondida.
-Es que tu gusto deja un poco que desear –le dijo Elijah con un suspiro.
-Gracias. Me has animado mucho, de hecho a partir de ahora, cuando tenga algún problema, te llamaré a ti. Si me da depresión solo te miraré y me sentiré mucho mejor –Jensen rió por lo bajo mientras ella seguía diciendo – Si me siento frágil o desvalida, Elijah, tú serás mi apoyo.
-Vale, está bien: perdón, perdón –dijo Elijah abriendo sus ojos.
¿De qué hablabais? ¿Interrumpo algo importante?
-Hablábamos de que parece que va a llover –le respondió Elijah casi bostezando.
-Uh, vaya, no se si irme y dejaros solos…
-¿Has visto a Mel? –le preguntó Jensen casi interrumpiéndola. Zoey negó con la cabeza-¿La has perdido?
-Estoy pensando en ponerle uno de esos cascabeles para gatitos ¿sabéis? –Zoey asintió riendo-No lo entiendo, es el primer día de clase y donde menos la veo es en las clases.
-Mel debe estar tratando de salvar el mundo desde algún rincón de la Facultad –le respondió Elijah-¡Ya sabes como es!
-Muy poco responsable, por lo que veo.
-¿Voy a buscarla? –preguntó Zoey haciendo además de levantarse.
-No. Es igual. Tiene mi número, si me necesita me llamará.
-¡Ay si Superman hubiera podido decir eso! –dijo Zoye. Elijah la miró frunciendo el ceño –Si, aun quedan décimas de cafeína en mi cuerpo.
-¡Aquí traigo el refresco! –dijo Enelya dándole un refresco a Elijah -¡Oh, Zoey, si llego a saber que estas te hubiera traído algo!
-No necesita nada más en ese cuerpecito –le aseguró Elijah.
-Erika me ha enviado un mensaje, dice que quiere hablar conmigo –dijo Jensen sin apartar la mirada del suelo, les miró y suspiró –La cena de Navidad se prepara intensa en casa este año.
-¡Yo voy a invitara mi chica a cenar conmigo! –dijo Elijah tirando con suavidad, de la muñeca de Enelya para que se sentara sobre sus rodillas. Ella rió por lo bajo y le besó dulcemente.
-Esto me deprime mucho –dijo Zoey y se giró hacia Jensen preguntando -¿Quién es Erika?
-Mi prometida.
-¿Tienes una prometida?
-Es lesbiana.
-… O tu no te explicas bien o la cafeína me ha derretido las neuronas de verdad: ¿tu novia no es Mel?
-Zoey no puedo explicártelo todo, este verano a sido una sucesión de idas y venidas de este estilo. Te has perdido demasiados capítulos, tendrías que comprarte la versión de la temporada con los mejores momentos.
-¿Y quedarme sin los extras? ¡Las versiones extendidas son las mejores!
-Hay veces en las que no se puede disfrutar de esa intensidad.
-¡No lo admito! –aseguró ella.
-¿Tú les entiendes? –preguntó Enelya a Elijah.
-No les hago caso, cuando se juntan parecen sacados de uno de esos dibujos animados en los que nada tiene sentido. ¡Mira, por allí llega Mel! ¡Mi compañera de “rechazos en persona para no asistir a los cumpleaños de los más hipócritas de la Facultad”!
-Oh dios mio –musitó Zoey -..Oh dios mio, odiosmioodiosmio… ¡viene co Hayden!
-¡Mi brazo, mi brazo! –exclamó Jensen mientras ella apretaba el puño alrededor del brazo de su amigo.
-Ya sabemos donde estaba –dijo Enelya.
-¿Qué estoy? –Zoey cerró los ojos con fuerza –Digo ¿cómo estoy?
-¡Loca! –le dijo Jensen cogiendola de la muñeca mientras conseguía que le soltara el brazo.
-¡Creo que me va a dar un ataque! ¡Joder, mierda!
-Intenta calmarte, recuerda que provienes de una raza que ha evolucionado a lo largo de muchos siglos y se la considera civilizada –le aconsejo Jensen levantándose.
Enelya la miró enternecida. Y se preguntó qué tramaba su amiga.
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